Los mejores parques temáticos de la Riviera Maya

La península del Yucatán se ha convertido en el destino preferido de visitantes de todo el planeta. Su oferta, no solo gastronómica, sino también de playas y hoteles que proponen servicios excepcionales, ha influido en este desarrollo. Sin embargo, la invasión de sargazo en las playas ha hecho aumentar los asistentes a los parques de la Riviera Maya.

Tino Soriano
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Foto: Tino Soriano

Cuando concebimos la idea de construir un parque para que los escasos turistas que venían a Quintana Roo tuvieran una alternativa al baño, encontrábamos docenas de tarántulas mientras caminábamos por estas propiedades”, rememora Marcos Constandse, uno de los fundadores que, en compañía de sus hermanos y un arquitecto, concibieron el primer parque temático que abrió sus puertas en diciembre de 1990 y que ha sido proclamado por tercera vez consecutiva como el mejor del mundo, un reconocimiento de los Travvy Awards, los galardones que concede TravAlliancemedia, la empresa que recoge las votaciones de agentes y asesores de todo el planeta para escoger a la mejor industria turística del mundo.

Jaime Martínez

Desde que un campesino ofreció al arquitecto Miguel Quintana cinco hectáreas de sus terrenos en el municipio de Solidaridad a cambio de que los urbanizara, casi 25 millones de visitantes de todo el mundo han disfrutado de la oferta de los centros de diversión y esparcimiento que sus promotores concibieron, tras constatar personalmente la existencia de ruinas mayas, cenotes y ríos subterráneos en esas tierras. El propietario se negó a quedarse con la partición que daba al mar, porque su ganado tendría dificultades para encontrar un buen pasto cerca de la playa y así fue, casi sin proponérselo, cómo surgió el primer parque de un grupo que hoy cuenta con nueve parques, una empresa de tours y un hotel de 900 habitaciones que tiene proyectado asumir hasta las 5.000 en los siguientes años.

El tiburón gato es una de las especies de tiburón que se puede ver en Xcaret. | Tino Soriano

Sus parques temáticos han sido alabados universalmente. La joya de la corona es Xcaret, que significa pequeña caleta, un recinto que se sitúa donde hubo un importante puerto maya llamado P'ole. Algunos vestigios respetados escrupulosamente, con el asesoramiento del Instituto Nacional de Antropología e Historia, se pueden visitar a medio camino de las playas o de los cenotes, mientras el visitante espera turno para nadar entre los pacíficos tiburones nodriza o para explorar el inframundo del Xibalbá, el hogar de las leyendas, los dioses y las ofrendas, que conduce a un estado de paz y conexión con la naturaleza. Aprovechando los ríos subterráneos de más de 600 metros de largo cada uno y las pirámides del periodo Clásico Tardío Maya, sus promotores diseñaron un recinto ecoturístico al que, con el paso de los años, se le añadió un gran aviario, el mariposario más importante del país, un delfinario, un invernadero de orquídeas y un acuario de arrecife natural que alberga más de 500 corales y 5.000 organismos marinos.

Delfín en Xcaret | Tino Soriano

Otra de las claves del éxito ha sido la constante promoción de la cultura mexicana a través de espectáculos, que van desde las manifestaciones teatrales y espectaculares puestas en escena, interpretadas por auténticos descendientes de los mayas, hasta espectáculos consolidados que recorren visualmente la historia de México y de su folclore, incluyendo un espectacular juego de pelota prehispánico que adquiere su máximo esplendor cuando los participantes prenden fuego al balón y demuestran sus habilidades en la penumbra. Tres de las danzas que se exhiben en el espectáculo han sido reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Xcaret está situado en la selva maya | Tino Soriano

Aparte, en Xcaret hay playas, restaurantes de alta calidad, mariachis, charros, voladores de Papantla, un temazcal con su chamán correspondiente e incluso la reproducción de un cementerio en donde se muestran las tumbas más divertidas de un país que celebra con júbilo el Día de Muertos. Por descontado que la última semana de octubre y especialmente el 1 de noviembre el parque rebosa de visitantes, igual que durante el mes de mayo, cuando se celebra la Travesía Sagrada Maya desde Xcaret a Cozumel. Otra de las claves del éxito del Xcaret es su implicación ecológica.

Espectáculos de danzas prehispánicas del pueblo maya. | Tino Soriano

Coordinados con varios organismos oficiales implicados en la conservación del medio ambiente y los recursos naturales del Estado de Quintana Roo, una parte de los ingresos del parque se destinan a la protección y rescate de la tortuga marina blanca, la caguama y el manatí del Caribe, así como para ayudar a la conservación y reproducción del coral cuerno de alce, el mismo que estaba en peligro de extinción en la zona. Para promover la ecología y el respeto por la naturaleza también se proponen caminatas por senderos selváticos, paseos por ríos subterráneos y el descubrimiento de pozas naturales. Y de esa manera es posible contemplar flamencos, monos araña, saraguatos (los impresionantes primates aulladores), murciélagos, venados, tapires y una pareja de jaguares considerados por los mayas como una entidad sobrenatural, o nadar entre tiburones, delfines y mantas raya.

Espectáculos de danzas prehispánicas del pueblo maya. | Tino Soriano

El reto de Xenses

No muy lejos de Xcaret se encuentra el recinto más sorprendente de todos, el parque Xenses, un auténtico desafío para los sentidos. Tras el acceso a través de una gran plaza que acoge todo tipo de recreaciones ópticas, el visitante se enfrenta a un reto que en apariencia carece de explicación: un pueblo mexicano cuya calle principal es de subida, pero donde al emprender la marcha el equilibrio se desvanece. Lo que los sentidos aprecian como una cuesta, en realidad es una pendiente. La corriente de un riachuelo que transcurre paralelo a una pequeña cascada que brota de la cima así lo confirma, ante la incredulidad de los viandantes.

Circuito por lagos de aguas turquesas bajo tierra en Xplor. | Tino Soriano

Los edificios son otro desafío para las ilusiones y tanto puede suceder que el visitante se aperciba que camina cabeza abajo por el techo como que apenas se mantiene erguido. Su cerebro, sin duda, le juega una mala pasada y esta es una de las claves del éxito de esta propuesta. Una vez culminado el circuito denominado Sin Sentido empieza un recorrido en donde, al contrario, la lógica es ahora más importante que la vista para percibir la naturaleza. Un tobogán en la negrura, vuelos de pájaro o un paseo a través de un río subterráneo generoso en sales, seguido por otro de lodo y de una colección de chorros de agua fresca al final de cada trayecto, consiguen un efecto de relax que culmina en el ecosistema de sensaciones y sonidos que se perciben a ciegas en el espacio denominado Xensatorium, antes de consumar la experiencia paseando por un circuito natural indicado con mucho criterio El Edén.

La oferta gastronómica de Xcaret incluye restaurantes con vistas al mar Caribe. | Tino Soriano

Xel-há, donde nace el agua

Una tercera alternativa en la ruta que va de Playa del Carmen a Tulum es el parque Xel-Há, que significa donde nace el agua lo que, de por sí, es toda una declaración de principios. En la tradición maya la naturaleza era sagrada y los dioses manifestaban su energía a través de los elementos y de los animales. Por eso este antiguo puerto al abrigo de las mareas y de las turbulencias del mar Caribe parece una escenificación del paraíso que proclamaban los antiguos pobladores de México, repleto de caminos y de senderos a través de una naturaleza exuberante, con paradas en pozas y cenotes que conducen al río subterráneo más largo del mundo. Xel-Há está situado en la desembocadura, de manera que se mezclan sus aguas dulces con la cálida corriente marina.

Aviario de Xcaret, con más de 1.500 aves de México. | Tino Soriano

Un mirador de 40 metros de altura, que en realidad es un gigantesco tobogán, preside un parque en donde además de caminar, nadar, bucear o navegar con la ayuda de neumáticos enormes, también es posible lanzarse al agua desde determinados peñascos bajo la atenta mirada de un salvavidas, deslizarse en tirolesas para superar como un pájaro los espectaculares obstáculos naturales o conducir en bicicleta rodeado de variados tipos de vegetación donde es fácil toparse con coatíes, animales a medias entre el mapache y la ardilla reconocibles por su enorme cola; con los sereques, un roedor más grande que una chinchilla y, como sucede en toda la Riviera Maya, con enigmáticas iguanas de hasta un metro de largo. No faltan guacamayos de brillantes colores o pájaros Toh, con sus colas acabadas en péndulo que buscan los cenotes para anidar. Y aparte están las garzas, los flamencos, las gaviotas y los guacamayos.

Sesión de masaje en una gruta en el Xpá de Xcaret. | Tino Soriano

En tirolesa a Xplor

La cuarta alternativa es Xplor, al sur de Playa del Carmen, un parque concebido para que el visitante se sienta el protagonista de una película de Indiana Jones. Tirolesas kilométricas y visitantes volando con la seguridad del doble arnés transcurren como si fueran aves con casco por encima de las extensiones de una selva que tienen el privilegio de contemplar desde alturas inverosímiles. También hay circuitos subterráneos donde se rema entre cavernas milenarias a bordo de divertidas balsas; se pueden conducir vehículos anfibios todoterreno para atravesar pistas, cuevas y puentes colgantes y rematan el circuito los lagos de aguas turquesas bajo tierra, el broche de algunas de las experiencias que depara quizá el recinto más participativo de la Riviera Maya.

Circuito de tirolesas en Xplor | Tino Soriano

Existen todavía más opciones en las cercanías de Playa del Carmen, pero quizá una buena idea es acogerse a las ofertas de Xcaret, el hotel que se construyó entre fincas abandonadas y tarántulas, ahora un paraíso para sus huéspedes y donde, aparte de disfrutar de sus piscinas naturales, sus espectáculos y sus restaurantes, la estancia permite visitar, sin costes adicionales, los parques Xcaret, Xel-Há, Xplor, Xplor Fuego, Xavage, Xoximilco y Xenses y participar en los tours Xenotes y Xichén.

Nadando entre rayas | Tino Soriano