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El mejor destino para descubrir una vez cumplidos los 60 es una ciudad a caballo entre dos continentes: fundada hace más de 2.000 años, está declarada Patrimonio de la Humanidad

Descubrimos la única ciudad del mundo que, a lo largo de su historia, ha sido capital de tres imperios diferentes.

La ciudad Patrimonio de la Humanidad y capital de tres imperios para descubrir después de los 60

La ciudad Patrimonio de la Humanidad y capital de tres imperios para descubrir después de los 60 / Istock / tawatchaiprakobkit

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Conocida en la antigüedad con los nombres de Bizancio y Constantinopla, la ciudad de Estambul es hoy día una de las capitales mundiales más mágicas y espectaculares que podemos visitar. Fundada en el 667 a.C. por los griegos procedentes de la ciudad de Mégara, a lo largo de su historia Estambul ha sido capital de los imperios romano, bizantino y otomano, convirtiéndola en la única ciudad del mundo actual en haber sido capital de tres imperios distintos. Esta rica historia es algo que se puede apreciar fácilmente en las calles y monumentos de la ciudad, pues Estambul ha sido hogar de multitud de civilizaciones y religiones, todas ellas con sus culturas y tradiciones.

Un típico tranvía rojo de Estambul

Un típico tranvía rojo de Estambul / Linus Mimietz

Extendiéndose sobre el estrecho del Bósforo, el cual separa el mar Negro del mar de Mármara, Estambul es la ciudad transcontinental más conocida que existe, dividiendo su territorio de manera bastante equitativa entre el continente europeo y el asiático. Además, desde el año 1985 Estambul forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, algo que la convierte en una ciudad todavía más especial.

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Una ciudad para soñar

Con una población actual que supera los 15,7 millones de habitantes, Estambul se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos urbanos por excelencia entre los mayores de 60 años. Ya sea por la cantidad de monumentos históricos que permite descubrir, por su fantástica situación geográfica o el magnífico clima con el que cuenta a lo largo de todo el año, la capital de Turquía es una joya por descubrir.

  1. Hipódromo de Constantinopla

Construido como centro social y deportivo alrededor del año 200 d.C., durante reinado del emperador Septimio Severo, el hipódromo fue una imponente arena utilizada para las carreras de cuadrigas. Fue el emperador Constantino I quien, comprendiendo la demostración de poder frente al pueblo que el hipódromo aportaba, decidió renovar y extender el viejo circo. Situado en el corazón de la ciudad, junto a la residencia imperial del Gran Palacio, el hipódromo se usaba también para todo tipo de eventos públicos, como desfiles y ejecuciones de los enemigos del emperador.

El obelisco egipcio del antiguo hipódromo

El obelisco egipcio del antiguo hipódromo / Istock / damircudic

A partir del siglo XIII, el hipódromo se dejó de utilizar y cayó en el olvido. En la actualidad el espacio que en la antigüedad ocupaba el hipódromo es hoy un parque público, en el que se mantienen algunos de los restos, como la columna serpentina (robada del santuario de Apolo en Delfos y que simboliza la victoria de las ciudades griegas en las Guerras Médicas) y el Obelisco Egipcio, el monumento más antiguo de la ciudad.

  1. Basílica de Santa Sofía

Diseñada para ser la basílica principal del Imperio Bizantino, la Gran Mezquita fue construida entre los años 532 y 537. Ideada originariamente como basílica cristiana y posteriormente convertida en iglesia ortodoxa, la actual mezquita (declarada como tal en el 1453) mantuvo el récord de la cúpula mayor del mundo hasta la construcción de la catedral de Florencia en el siglo XV.

El interior de la Gran Mezquita de Santa Sofía

El interior de la Gran Mezquita de Santa Sofía / Istock / Elena Zolotova

Con Jesús de Nazaret como patrono, el interior de la Gran Mezquita es de una gran belleza. Destacan las losas de mármol que recubren gran parte de su superficie, las cuales parecen imitar el movimiento del agua. Pero si hay un elemento que hace especial a Santa Sofía es su impresionante cúpula central, la cual está suspendida sobre un anillo de ventanas y soportada por dos semicúpulas y dos aberturas arqueadas, creando una enorme nave diáfana.

  1. Mezquita de Solimán el Magnífico

La mezquita fue bautizada en honor a Solimán el Magnífico, décimo sultán del Imperio Otomano y el hombre que ordenó su construcción. Construida entre los años 1550 y 1558, fue durante siglos la mezquita más grande de la ciudad. Su diseño hace referencias a Sulimán como un segundo Salomón, inspirándose en la Cúpula de la Roca en Jerusalén, la cual fue construida en el lugar del antiguo Templo de Salomón. A pesar de esto, la intención de Solimán a la hora de ordenar su construcción era la creación de un complejo de caridad, algo muy característico de su reinado.

Vista aérea de la mezquita de Solimán el Magnífico

Vista aérea de la mezquita de Solimán el Magnífico / Istock / Explora_2005

  1. Palacio de Topkapı

Ubicado a poca distancia de la Basílica de Santa Sofía, esta joya arquitectónica del siglo XV sirvió durante varios siglos como residencia imperial, sede administrativa y centro ceremonial del Imperio Otomano. Actualmente convertido en museo, se trata de un enorme complejo de más de 700.000 metros cuadrados, con incontables habitaciones y salas y un inmenso jardín alrededor.

El palacio de Topkapı

El palacio de Topkapı / Istock / minemero

Algunos de sus elementos más interesantes son la Cámara de las Reliquias Sagradas, con reliquias atribuidas al profeta Mahoma, sus compañeros y otros profetas de la tradición islámica; el Tesoro, que guarda piezas como el diamante del cucharero de 88 quilates y el puñal topkapı; y el Harem, un conjunto de más de 400 habitaciones cubiertas de azulejos donde residían el Sultán y sus esposas.

La Cisterna Basílica

La Cisterna Basílica / Istock / BTWImages

  1. Cisterna de Yerebatán

Conocida también como la Cisterna de la Basílica, se trata de la más grande de las 60 antiguas cisternas construidas alrededor de la ciudad. Con un techo soportado por 336 columnas de mármol (la base de dos de ellas reutiliza bloques tallados con la cara de medusa), data del año 532, durante el reinado del emperador Justiniano I. Actualmente, tras ser restaurada, la cisterna sirve como espacio para eventos culturales, como conciertos de música o exhibiciones de arte.

Una de las calles del Gran Bazar

Una de las calles del Gran Bazar / Linus Mimietz

  1. Gran Bazar

La mejor manera para descubrir la vida cotidiana de la ciudad es recorriendo el conjunto de calles que conforman el Gran Bazar, considerado como uno de los mercados más grandes y antiguos del mundo. Conformado alrededor de unas 50 calles y con 4.000 tiendas, este es el mejor lugar de toda la ciudad para encontrar algún detalle o recuerdo para no olvidar jamás este viaje, ya sea una alfombra, joyas, juegos de té, o unas magníficas delicias turcas.