Antes de La Valeta, fue Mdina: un día en la antigua capital maltesa

Una ciudad de belleza incalculable, que no siempre está en la ruta prevista por quienes viajan a Malta. Te damos unos cuantos motivos para cambiar tus planes

Redacción VIAJAR
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Foto: Maltaguy1 / ISTOCK

En el mundo existen lugares que, una vez visitados, permanecen grabados para siempre en la memoria de las personas. Y, sin duda, Mdina, en Malta, es uno de esos ellos. Desde el momento en el que se atraviesa su puerta principal (Main Gate), la cual se hizo célebre por aparecer en numerosas escenas de Juego de Tronos, uno se encuentra inmerso de lleno en la extensa historia de Malta. De una atmósfera elegante e íntima, Mdina es conocida como la “ciudad del silencio” por la quietud de sus callejuelas, las cuales son, en su gran mayoría, peatonales, por lo que son muchos los turistas que deciden visitar esta ciudad medieval a bordo de los típicos karrozzin, o elegantes calesas tiradas por caballos.

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Mdina fue construida en torno al año 1000 por los fenicios, que eligieron colocarla en una meseta en el centro de Malta para beneficiarse de sus ventajas defensivas. Esta posición elevada permite disfrutar de una increíble panorámica 360º de toda la isla. Para ello, nada mejor que acudir a la terraza de la Fontanella, un exquisito restaurante ubicado en las murallas que, además de por sus vistas, es famoso por sus deliciosos pasteles caseros.

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Son muchos los edificios de interés que puedes visitar a lo largo de tu paseo por Mdina; sobre todo, palacios nobles. Entre ellos, te sugerimos que te detengas para conocer el Palazzo Falson, no sólo porque es un antiguo palacio medieval construido en el siglo XIII, sino también porque gracias al último de sus propietarios, el capitán de origen sueco Olof Frederick Gollcher, que era un apasionado coleccionista de arte, ahora es el hogar de un importante museo.

También te recomendamos visitar el Palazzo de Piro, sede del Tools, Trades and Traditions Museum (Museo de Herramientas, Comercios y Tradiciones), así como la ampliación del Museo de la Catedral de Mdina.

Palazzo de Piro | Maltaguy1 / ISTOCK

Mdina es fácilmente accesible en transporte público; al menos una docena de autobuses de línea tienen parada en la ciudad y, por supuesto, está incluida en todos los tours organizados.

Una curiosidad para los fanáticos de los pastizzi, el típico snack callejero de Malta: muy cerca de las murallas de Mdina, se encuentra el Crystal Palace, un pequeño bar poco llamativo y con una estética vintage, pero muy famoso en toda la isla por sus deliciosos pastizzi caseros. Otra de las bellezas de esta ciudad, en este caso, para el paladar.

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