Mascate y Khasab, dos de los tesoros de Omán

El sultanato de Omán se ha abierto al mundo y con ello ha visto cómo el turismo crecía en sus focos principales. Estos son los mejores planes que hacer en Mascate y Khasab.

Macarena Escrivá
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Foto: Mlenny / ISTOCK

Omán está considerado como el estado independiente más antiguo del mundo árabe. Rodeado por la inmensidad de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen, el país se presenta como una joya escondida, un reducto donde las tradiciones siguen vivas y se funden con la modernidad. 

Mascate, la capital portuaria de Omán

Al abrigo del Golfo de Omán, se encuentra Mascate, la capital portuaria del país. Al contrario de ciudades casi vecinas como Dubái, Mascate ha decidido preservar su cultura antigua. Aquí, lo viejo y lo nuevo se dan de la mano en una ciudad que ofrece innumerables alicientes a los que la visitan. 

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Partiendo de su puerto marítimo, conocido como Corniche Mutrah y con una panorámica en la que destacan las bellísimas cúpulas azules de estilo persa de la Mezquita del barrio, conviene acercarse al zoco de Mutrah, un mercado árabe tradicional, donde comprar antigüedades, textiles o joyería omaníes. Entre ellos, los elegantes trajes y gorros de los hombres del país.

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Apenas a un paseo desde allí, se encuentra el Al Jalali Fort, un fuerte construido por los portugueses en 1850, como modelo defensivo del puerto de Mascate. Durante un tiempo, funcionó también como prisión y hoy es accesible a través de unas escaleras, formando parte del patrimonio de la ciudad. La vista desde lo alto no tiene desperdicio.

Al Jalali fort , Mascate, Omán. | trabantos / ISTOCK

Otra de las principales atracciones del Mascate antiguo, es Al Alam Palace, el palacio ceremonial del recientemente fallecido sultán Qaboos bin Said Al Said. No está abierto al público, pero merece la pena caminar a su alrededor por el patio y sus hermosos jardines.

Al Alam Sultans Palace, Mascate, Omán. | Mlenny / ISTOCK

Algo más alejada de la ciudad vieja, se alza la nueva Mascate, con grandes construcciones, centros comerciales e hitos arquitectónicos. El más impresionante es la Gran Mezquita del Sultán Qaboos, todo un símbolo de la ciudad. Donada como regalo a la nación por el sultán cuando se cumplieron 30 años de su reinado, se construyó como un lugar en el que podían ingresar los no musulmanes.

Gran Mezquita del Sultán Qaboos, Mascate. | Gopal Sutar / ISTOCK

Se trata de una obra maestra del arte árabe contemporáneo y dentro de la misma, se encuentra la segunda alfombra persa tejida a mano más grande del mundo (la primera está en la mezquita de Abu Dhabi) y uno de las lámparas más grandes del globo, decorada con cientos de cristales Swaroski. De sábado a martes y entre las 8 y las 11 de la mañana, está abierta al público. 

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Apostando por la cultura y las artes, en 2011 se edificó la Royal Opera House, un impresionante palacio dedicado a las artes, que acoge actuaciones de figuras capitales de disciplinas como el ballet, la música o la ópera. Vale la pena reservar para ver una actuación en directo. Si no tuvieras tiempo, de sábado a jueves organizan visitas guiadas donde muestran su belleza arquitectónica y los secretos de este singular espacio, desde los trabajos artesanos que cubren el edificio, hasta como cambia su escenario con tan solo apretar un botón.

Royal Opera House, Mascate, Omán. | 35007 / ISTOCK

Khasab, explorando los fiordos omaníes

¿Sabías que la península de Musandam está separada del país? Para volver a entrar a Omán, es necesario atravesar parte del Emirato de Sharjah, por lo que una de las mejores formas de llegar hasta esta perla de la península arábiga, es en avión desde Mascate o a bordo de un catamarán que conecta ambas ciudades por el mar en unas seis horas.

Khasab, Omán. | Stefan Tomic / ISTOCK

Pero, ¿qué tiene de especial esta pequeña ciudad? Sin duda, su naturaleza exuberante en la que se funden escarpadas montañas con aguas de color turquesa, dando lugar a los únicos fiordos del Golfo Pérsico. Más de 16 kilómetros de montañas inusitadas y un paisaje que parece haber salido de una película de ciencia ficción.

Khasab, Omán. | Paulo Costa / ISTOCK

¿La mejor forma de conocerlo? Desde el mar. Varios días a la semana, hasta Khasab llegan enormes cruceros que proponen excursiones en un dhow, una barca típica omaní, que se utilizó durante siglos como barco pesquero y de mercancías. Ahora bien, los precios de las navieras suelen ser desorbitados y estas embarcaciones, verdaderos titanes que dan cabida a más de 30 personas. De este modo, se le resta encanto a la vista.

Fiordo en Khasab, Omán | jacquesvandinteren / ISTOCK

¿Nuestro consejo? Pide información y regatea con los guías locales. Por mucho menos del precio que cobran estos grandes barcos, puedes contratar un dhow pequeño que hará el mismo recorrido. ¿Qué te espera a bordo? Un paseo entre sus calmadas aguas turquesas, con avistamiento de delfines o los poblados de Nadifi o Sham, hasta hace poco, solo accesibles por mar, además de darte un chapuzón en sus aguas transparentes y practicar snorkel. Lo que verás, quedará para siempre grabado en tu memoria.