Man, la isla de las motos

La Isla de Man emerge entre Inglaterra e Irlanda como la meca de los aficionados a las carreras de motos con el Tourist Trophy como icono. Recorrer esta isla en moto es una de las mejores experiencias moteras del mundo.

En los pueblos y las viradas y estrechas carreteras de la isla de Man, 52 kilómetros de largo ancho por 22 de ancho, se respira tranquilidad durante casi todo el año, hasta que llega el Tourist Trophy, el TT de la Isla de Man, la carrera de motos más famosa del mundo. Entonces la isla se convierte en un circuito solo apto para los pilotos más expertos y valientes.

Cada año, más de 30.000 aficionados a las motos responde a la llamada del TT y acelera el pulso de este bello rincón del Mar de Irlanda cuyo punto más alto es el monte Snaefell, a 621 metros de altitud. De la misma manera que todo seguidor de un equipo de fútbol debe ir una vez en la vida a ver a su equipo al estadio, a quien le gusten las motos debe ir al TT de la Isla de Man. Así se entiende que cada año miles de moteros se enfrasquen en la aventura que supone llegar a la Isla de Man.

Mar y aire son las opciones para ir al TT. A partir de aquí nos encontramos con múltiples combinaciones ya que en avión podemos volar a Londres o Manchester y de allí a la isla (sobre 130 euros ida y vuelta); en ese caso habrá que reservar un coche de alquiler o cogerlo en Liverpool (unos 125 euros 4 días). Si vamos con nuestra moto, una posibilidad es ir hasta Bilbao o Santander y allí tomar un ferrya Portsmouth; cuesta unos 180 euros por trayecto y tarda 23 horas. Faltará ir a Liverpool para tomar otro barcohacia la isla. También se puede ir en moto hasta Calais y llegar conduciendo a Liverpool.

El Tourist Trophy es la carrera de las Road Races (carreras en carretera) por antonomasia. Se disputa a finales de mayo y principios de junio congregando a más de 300 participantes. La peligrosidad de su circuito, que discurre por carreteras y pueblos en un trazado de 60 kilómetros cerrado al tráfico, la hace única y convierte en héroes a sus participantes. Este año cuatro personas perdieron la vida en ella, elevando a 246 el número de fallecidos desde que empezó a disputarse en 1907. Para poder ver la carrera en directo, a lo largo del recorrido hay muchos puntos. Los Grandstands o gradas son de pago, a razón de unos 6 euros diarios, y los tickets se pueden comprar en la web de la organización. También hay lugares emblemáticos -de pago- en el trazado, como Noble''s Park, Ballacrye y Creg Ny Baa. Porque los corredores llegan a alcanzar los 300 km/h en la carretera y pasan volando por un rasante dentro de un pueblo pegados a una farola o a una cabina de teléfonos.

El ambiente que se vive en el paddock es único ya que está abierto al público, no como en otras careras, y los aficionados pueden ver de cerca las motos y a sus ídolos, pilotos como John McGuinness, o charlar con responsables de los equipos, como Neal Tuxworth, de Honda Racing. Los puestos de merchandising y las atracciones acaban por generar una atmósfera irrepetible.

En caso de ir a la isla en moto, el premio de esta aventura es poder dar una vuelta al circuito cuando está abierto al tráfico. En esta ocasión pudimos disponer de una Honda CBR1000RR Fireblade para circular con ella. Y la vuelta al circuito resultó de lo más excitante. Por los pueblos, con el tráfico abierto, da miedo pensar cómo van los pilotos tan cerca de los bordillos... Y también lo bacheado que está el asfalto. Una vez llegas al tramo de la montaña, de un solo sentido y doble carril, las largas rectas son una invitación a dar gas de forma desenfrenada. Sin duda, una de las mejores experiencias que puedes vivir en moto en la vida.

Con 23 victorias y 44 podios, John McGuinness es el ''rey de la isla''. A sus 44 años, el piloto británico es una leyenda viva del TT. En la edición de este año, los visitantes pudieron disfrutar de una exposición con las motos más interesantes con las que ha corrido el TT. Junto a Conor Cummins, McGuinness es piloto del equipo Honda Racing y también disputa el TT Zero, reservado a motos eléctricas, al manillar de una Mugen. "Para correr en la isla no puedes ser un loco sino todo lo contrario. Debes tener la cabeza fría y muy bien amueblada", destaca el gran piloto de Honda.

Dónde dormir

La oferta hotelera de la isla es bastante limitada y cuenta con 42 hoteles diseminados en su geografía con unos pecios que van desde los 55 a los 185 euros por noche. Los BedBreakfasty los campings completan el abanico de posibilidades, siendo estos últimos el alojamiento más extendido pues hay 22 campings en la isla. Una experiencia única es dormir en las Snoozebox en el paddock, unas habitaciones prefabricadas con aseo, ducha, televisión y aire acondicionado; los precios arrancan desde 99 libras por noche.

Qué hacer

Motos aparte, el tren es otra de las grandes atracciones turísticas, con el Isle of Man Bus and Rail en Douglas, su capital, el Manx Electric Railway y el Isle of Man Steam Railway, todo un viaje en el tiempo. También es de visita obligada la Laxey Wheel, la bomba de agua más grande de la isla, construida en su día para achicar el agua de las minas, toda una obra de ingeniería. La visita a castillos como el Castle Rushen y los jardines de la Milntown House and Gardens permitirán abundar en la historia de esta isla, conocida erróneamente como la Isla del Hombre. En verdad su nombre viene del manés, el idioma autóctono, y se llama Ellan Vannin o Mannin.