Malta, el Hollywood mediterráneo

Los fuertes, palacios, templos megalíticos o escarpadas costas del archipiélago maltés han cautivado hasta tal punto a la industria del cine que ya se conoce a Malta como "el Hollywood del Mediterráneo". Las localizaciones de rodaje de estas películas son también una guía de viaje por sus enclaves de interés turístico.

Roberto Solo

Como una paradoja del destino, el paisaje urbano que dejaron las civilizaciones que convulsionaron la historia del archipiélago de Malta ha servido al cine para ambientar hoy los dramas épicos de Gladiator, Troya y Ágora. En 2004, Brad Pitt se vistió de Ulises en Troya para que su director, Wolf-gang Petersen (que también rodó parte de esta película en las playas de Baja California, México), filmara las imponentes murallas de la ciudad del silencio, La Valetta, construidas bajo la autoridad de la Orden de los Caballeros de Malta para proteger la capital de los ataques turcos.

Entre las calles rectilíneas de su casco viejo destaca la Republic Street, su vía principal, que reúne la mayor parte de los palacios, como el del Gran Maestre, la Casa Rocca Piccola o el Museo de Arqueología. Pero esta ciudad también goza de zonas de interés turístico bajo su suelo, como el Hipogeo de Hal Saflieni, único templo prehistórico subterráneo del mundo.

Los jardines Barrakka son una ventana privilegiada para admirar una de las bellezas de Malta, el Grand Harbour, el puerto natural más grande del Mediterráneo, rodeado por las Tres Ciudades -Vittoriosa, Cospicua y Senglea-, cuna de la historia maltesa y sede de una escena de noche de Gladiator (2000).

Alejandro Amenábar rodó Ágora (2009) íntegramente en Malta. La inmensa mayoría de los planos de esta película se filmaron a 25 minutos de La Valetta, sobre el terreno del Fuerte Ricasoli, en Kalkara. Para reproducir la antigua Alejandría, patria del saber de la humanidad en la que se basa el guión, se construyeron réplicas perfectas de la biblioteca, el ágora, templos paganos y religiosos, la vía Canópica y el anfiteatro, monumento de cartón piedra que, por su perfección, aún se mantiene en pie para deleite de los visitantes de la fortaleza. Es el mismo escenario utilizado por los tramoyistas que montaron la tercera parte del Coliseo Romano que se muestra en Gladiator. Las cámaras de Amenábar también arribaron a Marsaxlokk, una villa de pescadores al suroeste del archipiélago de Malta.

Otras películas, otros lugares
Desde 1970, los habitantes de Malta, Gozo y Comino, las tres principales islas del archipiélago, están acostumbrados a convivir con los equipos de rodaje llegados desde todo el mundo. No en vano, en La Valetta, a pie de mar, se encuentran los Estudios de Cine del Mediterráneo, una factoría donde se realizan efectos especiales utilizados en multitud de películas rodadas en el agua. En otro lugar de la costa maltesa, en la hermosa bahía de Anchor Bay, se encuentra el pueblo Popeye Village, una aldea de cuento que fue el set de rodaje de una película musical protagonizada por Robin Williams en 1980 y que ahora es un divertido parque temático al lado de la playa. En la pequeña isla de Comino no hay que perderse la singular Laguna Azul, en cuyas aguas turquesas buceó Madonna para la cinta Barridos por la marea (2002). En este mismo islote se encuentra la Torre de Santamaría, que se convirtió en el castillo If para la película El conde de Montecristo (2002), cuya escena de amor sobre las rocas fue rodada bajo el fuerte de San Telmo, en La Valetta, bastión que también sirvió de imponente decorado en El expreso de medianoche (1978). En la vecina Gozo conviven hermosas playas y hoteles de lujo con la historia de su ciudadela amurallada, donde también se instalaron las cámaras de rodaje de la superproducción Troya.
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