Mallorca fuera de temporada

¿Eres de los que coge vacaciones en septiembre? Entonces es el momento de dirigirte a la isla más grande de las Baleares, Mallorca.

Macarena Escrivá
 | 
Foto: VIAJAR

A pesar de ser una de las islas más grandes de nuestra geografía, los veranos en Mallorca son a veces estresantes. Se duplican el tráfico, los turistas, cruceros... Ahora en septiembre y cuando el buen tiempo todavía nos acompaña, es el mejor momento para vivir la isla fuera de temporada.

Aterrizamos en Palma, alquilamos nuestro coche y nos dirigimos a nuestra primera parada, el templo de las ensaimadas, Can Joan de S'Aigo. Ubicado en Palma, esta cafetería ha hecho las delicias de todo aquel que se acercaba a probar sus manjares desde el año 1700. Cuentan con dos locales, uno en la calle Sanç que conserva todo el encanto de aquel primero que abrió en 1700 y otro en la calle Baró de Santa María del Sepulcre, abierto en los años 90. Este negocio es el fruto del trabajo de una pequeña empresa familiar, que lleva siglos fabricando los productos autóctonos de Mallorca. Fueron pioneros en la fabricación propia de su helado de almendra, a la que más tarde añadieron el chocolate caliente y las preciadas ensaimadas, consideradas por muchos como unas de las mejores de toda la isla. También encontrarás aquí los famosos cocarroi, cocas de trampó y el tradicional postre mallorquín de gató de almendras.

VIAJAR

Después de coger fuerzas, el plan ideal es poner rumbo a alguna de las espectaculares playas de Mallorca. Podemos decantarnos por Es Trenc, un playa virgen con más de 2500 metros de longitud, arena blanca y agua de un azul que la sitúa muy cerca de la concepción que tenemos por paraíso. Otra de las opciones, aprovechando que estamos fuera de temporada, será Es Caló des Moro, una de las más concurridas en los meses de verano. No os vamos a engañar, llegar hasta allí no es del todo fácil ya que hay que bajar por una cuesta empinada, pero el espectáculo que nos espera en la meta, habrá valido la pena. La cala se ubica  entre paredes rocosas pobladas de pinos, con una zona de arena y aguas de color turquesa. Si escogemos Cala Pi, playa que recibe este nombre porque se encuentra totalmente rodeada de pinos, no nos equivocaremos. Aquí el agua adquiere tonos verdosos y presume de tener una zona de casitas de pescadores. 

¿Hambre? Es el momento de dirigirnos al restaurante Miquel, ubicado en lo alto de Cala Pi. Ofrece una agradable terraza rodeada de vegetación en la que degustar pescados y mariscos frescos, arroces y una zona más informal en la que ofrecen cocina italiana. 

VIAJAR

¿Buscando planes para una tarde? Aquí van unos cuantos. En primer lugar, podemos escoger pasear por la capital, Palma. Tras una visita a su imponente catedral, nos queda perdernos por sus callecitas, andar por El Paseo del Borne, la calle de compras y tomar un helado en Can Miquel, una de las heladerías más longevas de la ciudad. Por allá por 1979, Miguel Solivellas y su mujer Apolonia Vallori, fundaron uno de los locales más interesantes de Mallorca, en el que aúnan en un mismo espacio, obrador y tienda. ¿Chocolatero? Aquí cuentan con más de 15 tipos diferentes de chocolates, además de sabores curiosos como el helado de higo chumbo o de queso de Mahón. Además todos son sin colorantes ni conservantes.

Otra opción es poner rumbo al norte de la isla. Allí se esconde pueblos deliciosos en los que pasear se nos antoja el mejor plan posible. Es el caso de Valldemossa, una perla mediterránea en la sierra de Tramuntana. Casi todas las casas de sus casco histórico, están decoradas con macetas y flores y en sus calles adoquinadas mandan los tonos terráceos de las construcciones y el verde de la vegetación que circunda todo. Para rematar la tarde, puedes acercar la pizzería Vesubio, donde terminar el día a la forma italiana. Destacan sus opciones de pizzas que preparan en un horno tradicional y sus postres ¡son todos caseros! 

VIAJAR

Si todavía quieres exprimir más la isla, no puedes dejar de presenciar uno de los fenómenos más bellos que tiene lugar cada día, el atardecer. Nuestro sitio preferido es Sa Foradada, donde desde un mirador situado en la localidad de Deià, todos los días asisten al espectáculo de la naturaleza, mientras el sol se pone lentamente por el mar Mediterráneo. Si te acercas al chiringuito y la disfrutas mientras tomas algo, la experiencia será redonda. 

Terminamos el día rendidos y es hora de poner rumbo a nuestro hotel en la isla. Para esta escapada hemos elegido el hotel Innside Palma Bosque, de la cadena Meliá, ideal por su situación y sus servicios. Renovado por completo en 2017 por el arquitecto Alvaro Sans, ayudado por Miguel Riera y Adriana Sans, han creado un hotel moderno y urbano, sin perder la esencia mallorquina. Si puedes, elige una de las habitaciones con balcón hacia la piscina, el centro neurálgico de este hotel junto al centro de Palma. Relajarse en su solárium, hacer unos largos en su espectacular piscina exterior o descansar en su lobby, concebido como un espacio que aúna recepción, zona de mixología y cocina abierta, son los mejores planes con los que puedes terminar el día. ¡Ah! Y no te olvides de probar Syndeo, su restaurante, que en griego quiere decir compartir, en el que música, una terraza y platos espectaculares se unen para hacernos disfrutar de una velada única. En su carta no faltan platos 'healthy' como la quinoa andina, rúcula y flores, espuma de queso brie y fresas ceps on toast, propuestas nikkei que surgen de la unión de las cocinas peruanas y japonesas -nos encanta el tenderete de langostinos con sweet chili- y una serie de platos que preparan en el horno Josper.

VIAJAR

¿Tienes ya tus billetes de avión para gozar de la isla fuera de temporada?