Magnetic Hill, la misteriosa colina que desafía la ley de la gravedad

Este lugar es conocido por ser uno de los lugares más extraños de todo el planeta: pues con el motor apagado, nuestro coche subirá la cuesta solo. 

Redacción Viajar
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Foto: RNMitra / ISTOCK

Nos trasladamos hasta New Brunswick, en Canadá, para descubrir uno de los lugares más extraños de todo el planeta. O bueno… al menos hará que te exprimas el cerebro por unos minutos mientras lo ves.

Y es que si eres de los que busca un viaje peculiar… entonces tu destino está en Moncton, donde tendrás la oportunidad de experimentar un auténtico desafío a la gravedad en la conocida como Montaña Magnética.

Magnetic Hill
RNMitra / ISTOCK

¿Imaginas que un coche ruede hacia atrás cuesta arriba y sin el motor encendido? Sabemos que es difícil comprenderlo, pero es exactamente lo que podremos percibir aquí en un fenómeno que se descubrió en 1930 y que, desde entonces, se ha promovido como una atracción turística.

Para experimentarlo solo tendrás que subir a tu coche, detenerlo en los pies de la montaña y dejarlo en punto muerto. Al quitar el freno observarás que tu coche empezará a subir la montaña solo. ¿Magia? ¿Magnetismo? ¿Brujería? Bueno… hay opiniones de todo tipo respecto a este fenómeno, pero solo hay una respuesta válida: no es magia.

Magnetic Hill
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Este fenómeno, concretamente, se debe a una ilusión óptica, ya que lo que se percibe como una pendiente hacia arriba es, en realidad, una pendiente cuesta abajo. Y es que en teoría es algo comprensible… pero los turistas que lo visitan, a sabiendas de que es una ilusión óptica, no dejan de alucinar con este fenómeno.

Pero el coche no es lo único que se ve aquí… una vez que nuestro “ascenso” comienza subidos al coche, deberemos fijarnos en las zanjas que se encuentran a ambos lados de la carretera. Y es que igual que nosotros sentimos que estamos ascendiendo cuando realmente estamos bajando… también percibiremos que el agua fluye hacia arriba, y no hacia abajo. 

Así que, desgraciadamente, no es un lugar que desafíe las leyes de la física aunque la ilusión óptica que ofrece es capaz de freír nuestros cerebros.