
La otra gran fortaleza entre las montañas de Perú se llama Kuélap y está a 3.000 kilómetros de altura / Istock
Todos van a Macchu Picchu, pero pocos conocen esta impresionante fortaleza rodeada de nubes y a 3000 metros de altura a la que se puede acceder en teleférico
En los Andes nororientales de Perú, la fortaleza de Kuélap conserva las murallas y construcciones circulares de la cultura Chachapoyas, cerca de la catarata de Gocta, los sarcófagos de Karajía y la ciudad de Chachapoyas.
Perú aglutina tantas particularidades que parece haberse empeñado en concentrar varios países dentro de sus fronteras. En un mismo viaje caben la arquitectura virreinal de Lima, las Líneas de Nazca, los volcanes de Arequipa, el Valle Sagrado, Machu Picchu y la selva amazónica. Sin embargo, viajar a Perú también permite alejarse de sus rutas más transitadas para alcanzar Kuélap, una ciudad fortificada construida por la cultura Chachapoyas a 3.000 metros de altitud y rodeada por los bosques nubosos del departamento de Amazonas.

Toda una civilización se escondía entre las montañas en la Amazonia peruana / Istock / Eduardo Cabanas
Dónde está Kuélap, la fortaleza de los Chachapoyas
Kuélap ocupa la cresta del cerro Barreta, en los Andes nororientales de Perú, dentro de la provincia de Luya y a unos 3.000 metros sobre el nivel del mar. Su posición explica buena parte de su aspecto: la vegetación cubre las laderas, las nubes ocultan parcialmente las montañas y la plataforma de piedra se ha convertido en una prolongación natural de la cumbre.
El asentamiento fue levantado por la cultura Chachapoyas, una sociedad preincaica que habitó esta zona de transición entre los Andes y la Amazonía. Su gran plataforma se extiende durante casi 600 metros de sur a norte y está rodeada por murallas que alcanzan hasta 19 metros en algunos puntos. Tras ellas aún quedan los restos arqueológicos de edificios administrativos, religiosos y ceremoniales, además de numerosas construcciones destinadas a residencia permanente. Los edificios circulares, los frisos geométricos y la complejidad de su arquitectura interior revelan una ciudad mucho más sofisticada de lo que su habitual apodo, el «Machu Picchu del norte», alcanza a explicar.

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Kuélap, la gran fortaleza que permaneció oculta hasta 1843
El aislamiento fue durante siglos la mejor defensa de Kuélap. Su ubicación en una zona montañosa, lluviosa, boscosa y difícil de recorrer hizo que el conjunto permaneciera prácticamente fuera del conocimiento del resto del país, aunque los habitantes de las poblaciones cercanas sí sabían de su existencia.
Fue en 1843 cuando Juan Crisóstomo Nieto, juez de Chachapoyas, llegó al asentamiento guiado por pobladores locales y dio a conocer su existencia. Kuélap no apareció de repente ante una expedición, sino que pasó del conocimiento local a los registros oficiales.
Su construcción se sitúa alrededor del siglo XI y su ocupación se prolongó hasta mediados del XVI.

La ciudad de Kuélap miraba constantemente sobre el barranco / Istock / Peter Bocklandt
¿Cómo se accede a Kuélap?
Existe un acceso por carretera a Kuélap desde la zona de Leimebamba, y un sendero de unos 9 kilómetros de largo endiabladamente empinado que parte de Tingo Viejo y desemboca en la ciudad.
No obstante, la forma más singular de llegar comienza en Nuevo Tingo y es a bordo del teleférico. Desde allí, las telecabinas cruzan el valle y ascienden durante unos 20 minutos hacia la montaña, permitiendo observar el bosque nuboso antes de alcanzar el entorno del complejo arqueológico. El trayecto reduce una subida que, durante décadas, contribuyó a mantener Kuélap fuera de las rutas habituales.

Kuélap se encuentra en plena Amazonia peruana / Istock / Artur Niedzwiedz
El Amazonas de Perú: ¿qué ver alrededor de Chachapoyas y la Reserva Nacional Tambopata?
Kuélap no es el único motivo para viajar al norte peruano. Cerca de Chachapoyas se encuentra la catarata de Gocta, una caída de agua dividida en dos grandes saltos y rodeada por vegetación, a la que se llega mediante una caminata desde las poblaciones de Cocachimba o San Pablo.
Otro de los grandes testimonios de la cultura Chachapoyas son los sarcófagos de Karajía, figuras funerarias antropomorfas colocadas en una pared rocosa sobre el valle. Su emplazamiento en un lugar elevado y difícil de alcanzar protegió durante siglos los enterramientos y acentúa la relación entre arqueología y paisaje que define esta región.
La Amazonía peruana se extiende mucho más allá del departamento de Amazonas. Iquitos permite navegar por el río Amazonas, mientras que Puerto Maldonado sirve de acceso a la Reserva Nacional Tambopata, en el sureste del país. Si el tiempo lo permite, el recorrido andino también puede prolongarse hasta el lago Titicaca, una extensión que permite comprender hasta qué punto la diversidad cultural de Perú depende de una geografía que pasa del desierto a las montañas y de estas a la selva.

Valle Sagrado, uno de los destinos más apetecibles de Perú / Unsplash / Gabriel Silva Suares
Qué ver en Perú además de Kuélap: Lima, Cuzco, Arequipa y Machu Picchu (el de verdad)
Lima suele funcionar como puerta de entrada a Perú, aunque merece algo más que una escala entre vuelos. Su centro histórico reúne la Plaza Mayor, la Catedral, el convento de San Francisco y algunos de los balcones de madera tallada que caracterizan la arquitectura virreinal de la capital. Barranco muestra su cara contemporánea entre murales, galerías, casas históricas y terrazas abiertas hacia el Pacífico.
Hacia el sur, Paracas y Nazca introducen un paisaje dominado por el océano y el desierto. Desde Paracas se puede navegar hasta las islas Ballestas para observar leones marinos y aves marinas, mientras que el sobrevuelo de las Líneas de Nazca permite distinguir las enormes figuras trazadas sobre la superficie del desierto.

Aunque funciona como puerta de entrada a Perú, Lima tiene mucho que ofrecer / Unsplash / Aarom Ore
En los Andes, Cuzco conserva muros incas sobre los que se levantaron iglesias, palacios y viviendas coloniales. Desde aquí se accede al Valle Sagrado, con Pisac, Ollantaytambo, Chinchero, las salineras de Maras y las terrazas circulares de Moray. El viaje puede continuar hasta Machu Picchu, ya sea en tren o siguiendo durante varios días el Camino Inca.
Arequipa suma al recorrido una ciudad construida en sillar blanco y rodeada por volcanes. Desde el mirador de Yanahuara se contempla el Misti detrás de los tejados del centro histórico, mientras que el cercano cañón del Colca permite observar el vuelo de los cóndores sobre uno de los paisajes más abruptos del sur peruano.

Macchu Picchu sigue siendo el principal atractivo turístico de Perú / Unsplash / Willian Justen de Vasconcellos
Cómo organizar un viaje a Perú con parada en Kuélap
Las distancias y los cambios de altitud de Perú aconsejan pensar bien el itinerario y evitar que quede demasiado comprimido: el norte arqueológico, la ruta andina, la costa y la Amazonía funcionan mejor como módulos que pueden combinarse según los días disponibles.
Para planificar el viaje, Club VIAJAR se ha unido a PANGEA de cara a proporcionar viajes reservables completamente a medida del viajero. Mientras que los expertos de VIAJAR aportan la inspiración, los embajadores de PANGEA convierten el recorrido en un itinerario completamente a medida según los intereses, el tiempo disponible y el presupuesto del viajero. Kuélap puede ser la protagonista de una ruta por el norte, una extensión después de Machu Picchu o el punto de partida para descubrir un Perú menos conocido.
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Cusco, una de las ciudades imprescindibles si viajas a Perú / Unsplash / Joe Green
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