Luz y color en Alaska

En penúltimo estado en incorporarse a Estados Unidos es un lugar salvaje cuyo nombre proviene del vocablo aleutiano alyeskaque significa "tierra grande".

La inmensidad de Alaska está limitada por los océanos Pacífico y Atlántico, Canadá y el estrecho de Bering, que lo separa de Rusia. En su haber cuenta con una naturaleza exuberante donde los glaciares son los reyes y las Auroras Boreales las farolas de las noches de otoño. Y es que Alaska es uno de los lugares del mundo donde este fenómeno es un espectáculo precioso gracias a la claridad con la que se ven.

Pero no todo son Auroras Boreales. Alaska cuenta con lugares sorprendentes dignos de una visita, como el caso de Anchorage, la capital del estado y ciudad nombrada más taxfriendly de Estados Unidos. Desde aquí, el Cook Inlet y sus salmones; los imponentes picos del Parque Estatal Chugach y las aguas cristalinas del Lago Hood de Anchorage son tres excursiones inevitables.

La segunda ciudad más grande del estado es Fairbanks, donde se puede realizar un crucero por el río Chena, visitar el Pioneer''s Park, una mina de oro o el asentamiento esquimal de Barrow, el más grande de América. Asimismo, sea verano o invierno, podemos bañarnos en los Hot Springs de Chena, unas termas con una temperatura aproximada de 40ºC. Las instalaciones cuentan con varias tinas interiores y exteriores, jacuzzis, una piscina familiar techada y el lago Rock, al aire libre: un lago artificial, rodeado por un anillo de piedra, que ofrece un punto de observación maravilloso y relajante desde donde admirar la aurora boreal en el invierno.

Otro de los puntos indispensables es el pueblecito de Talkeetna que sirvió de inspiración para ambientar los lugares donde sucedía la mítica serie "Doctor en Alaska".

Este pintoresco pueblo se sitúa en la confluencia de los ríos Susitna, Chulitna y Talkeetna y mantiene una estética como el viejo oeste estadounidense. En Talkeetna se pueden realizar todo tipo de actividades relacionadas con la naturaleza como el avistamiento de aves, rafting, ciclismo de montaña, escalada y pesca. Además, se puede visitar el Talkeetna Historical Society Museum, que muestra la etnografía de Alaska.

Por su parte, el Parque Nacional de Denali es el corazón de la vida salvaje de Alaska. Con un área de unos un área de 24.000km², cuenta con una rica fauna compuesta por osos pardos, caribúes, lobos, arces o salmones, así como imponentes aves autóctonas de la talla de águilas reales, perdiz nival, grulla de Canadá o el pigargo de cabeza blanca. Pero sin duda, aquí el rey es el monte McKinley -o Denali-, la montaña más alta de Norteamérica, con 6.193 metros de altura.

Si seguimos con parajes naturales de Alaska, el Parque Nacional de los fiordos de Kenai, situado en Seward, ofrece unas impactantes panorámica de los fiordos que discurren por las montañas del emblemático campo de hielo Harding, uno de los más grandes de Estados Unidos, con 40 glaciares que desembocan en él.

Además de las vistas de sus fiordos, en Seward se puede admirar la fauna marina que abunda en el lugar, ya que cuenta con el único acuario público, el Centro de Vida Marina de Alaska.

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