La Lugo oculta que tienes que descubrir

Lugo es un viaje a través del tiempo. Entre celtas y romanos, descubrimos los secretos de la ciudad de la Muralla que es Patrimonio de la Humanidad. Un sugerente escenario  por explorar.

Irene González
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Foto: percds / ISTOCK

Lugo esconde sorpresa tras sorpresa. La ciudad es una fusión de historia romana, de modernidad, de tradiciones, gastronomía, arquitectura extraordinaria, gastronomía de lujo, vinos y tapas y naturaleza, mucha naturaleza. Todo ello, aderezado por una muralla, que es considerada como la más perfecta y bella del mundo. Y como colofón, el Miño, un entorno natural declarado, como no podía ser menos, Reserva de la Biosfera. Esta singular ciudad gallega, enamora a primera vista. Ya debió ser muy bella desde sus orígenes, cuando en su interior los romanos construyeron sus emblemáticas termas y el imponente Ponte Vella. La ciudad, que saluda con una Ave Cesar, fue fundada hacia el año 25 a.de C. Los  cimientos de aquel fabuloso imperio se encuentran a pocos metros bajo la actual Lucus.

Las raíces romanas afloran a cada paso en Lugo, sobre todo en la gran muralla, de más de 2 kilómetros, que cierra la ciudad. En ella se abren varias puertas espectaculares, como la Miñá, la entrada de peregrinos, la de San Pedro, La Nova, la de Santiago y la Falsa. Entre sus calles medievales, acogedoras y estrechas, fluye la vida pero también esplendidos edificios. En esta ciudad de celtas y de romanos, hay que perderse por las rúas Nova, da Cruz, Conde Pallarés, Miño, y, sobre todo, por la Praza do Campo. Do Campo tiene un sabor especial por sus casas cargadas de soportales y un alma especial, ya que aquí estuvo el foro romano. Una visita al Centro de Interpretación de la ciudad abre los sentidos para interpretar todo el arte y la historia que aglutina esta ciudad gallega.

Y para abrir el gusto, Galicia sabe de buen comer. Los mejores pescados y mariscos de los ríos y rías gallegas, productos de temporada, caldo gallego, mejillones y las soberbias y genuinas pulperías, siempre llenas a rebosar por los lucenses de buen paladar. Y, desde luego, en Lugo hay que disfrutar del mundo del tapeo y los vinos, un lujo inimaginable. Las tapas son las reinas de la Praza do Campo y la rúa Nova. Auténticas sensaciones gastronómicas.