Un precioso secreto de Portugal: el Mar de la Paja

Saltamos hasta Portugal para descubrir los secretos tras la desembocadura del río Tajo

Jose Miguel Barrantes
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Foto: Ricardo Miguel / ISTOCK

Tras más de mil kilómetros a través de la península ibérica, desde que naciera en los montes Universales, el río Tajo (Tejo en Portugal), afronta sus últimos metros antes de saludar las márgenes ocupadas por la ciudad de Lisboa.

Río Tajo, Portugal  | zulufriend / ISTOCK

Allí, antes de verter sus aguas al océano Atlántico y tras haber sobrepasado su propio estuario, pasa por una gran cuenca conocida como Mar de la Paja, un gran ensanche que llega a alcanzar los 17 kilómetros entre orillas y en el que podemos admirar algunos puntos verdaderamente interesantes.

Una extensa zona de humedales

El Mar de la Paja recibe su nombre de los restos vegetales que el río arrastra en su curso final a su paso por el Ribatejo, especialmente por la región natural conocida como Lezíria, que coincide con la llanura de inundación del Tejo y sus tierras adyacentes, donde las tierras fértiles posibilitan el crecimiento de numerosas plantaciones, dando lugar a esos residuos conducidos después por la corriente.

Si existe un espacio que da personalidad al Mar de la Paja ese es la Reserva Natural del Estuario del Tajo, que bordea la cuenca hacia el sur del mouchão de Alhandra, una isla aluvial situada en el delta.

Alcochete, Río Tajo, Portugal  | nmmaia / ISTOCK

Alcanzando hasta el norte de Alcochete, la reserva conforma una extensa zona de humedales que constituye la más grande de Portugal y una de las que ocupan mayor superficie del continente.

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Aquí encuentran muchas aves migratorias acuáticas su lugar de descanso, llegando a congregarse en el área decenas de miles de ejemplares de diferentes especies, con las avocetas y los flamencos como grandes protagonistas. Es, precisamente, en las marismas de Alcochete, donde las concentraciones de aves nos regalan un espectáculo muy apreciado por quienes se acercan a este punto.

Junto a ellas, más al sur, se encuentran las Salinas de Samouco, que constituyen un conjunto de unas 50 balsas que llegaron a ser uno de los principales centros de producción de sal del estuario del Tajo.

Salinas de Samouco, Alcochete | CSA / ISTOCK

Hoy gestionadas por una Fundación con fines medioambientales, aún se realizan demostraciones de extracción de flor de sal, mientras se manejan los niveles de agua para crear un entorno adaptado a las necesidades de las aves acuáticas.

Otros secretos del Mar de la Paja

Desde la ocupación de los márgenes del Mar de la Paja, allá por el Paleolítico, pasando por el aprovechamiento que hicieron los romanos del estuario del río Tajo, hemos llegado hasta nuestros días con la realidad de un espacio que ha ido cobrando cada vez más importancia con el paso del tiempo.

Puente de Vasco da Gama  | BargotiPhotography / ISTOCK

Es indudable su relevancia en cuanto a su posición estratégica frente a la capital lisboeta, especialmente desde que atraviesan sus aguas los emblemáticos puentes de 25 de abril y de Vasco de Gama, el primero de poco más de dos kilómetros y el segundo superando los 17.Sin embargo, existen otros rincones realmente interesantes en esta importante cuenca que bien merecen toda nuestra atención.

Más allá de la influencia del estuario, son buenas muestras de la vida en el Mar de la Paja los molinos de mareas y los de viento. En el primer caso, qué mejor que acudir a los que se encuentran en Corroios, junto al sitio arqueológico de Quinta do Rouxinol, o a los de Seixal. Mientras, para el segundo de los casos, tenemos magníficos ejemplos en los molinos de Aburrica, donde además podemos disfrutar de una espléndida playa fluvial.

Corroios, Setubal, Portugal | Michele Rinaldi / ISTOCK

Justo enfrente, la playa de la Punta dos Covos también se ofrece como un atractivo arenal donde contemplar desde otra perspectiva la salida del río Tajo hacia el océano Atlántico, acabando hacia el norte en el inicio de la parte urbanizada de Calcilhas, en cuyo estrechamiento se produce el fenómeno de las Bailadeiras, las olas creadas a partir del encuentro de las aguas.

Tampoco podemos olvidarnos, por último, de un paseo por la zona de dehesas de Vila Franca de Xira, pudiendo además obtener unas buenas vistas del principio del estuario desde el mirador de Á-dos-Bispos.