Lucena, la perla de las tres culturas

Árabes, judíos y cristianos convivieron en la segunda ciudad más importante de la provincia de Córdoba. 

Manuel Mateo Pérez
 | 
Foto: Jose Lucas / ALAMY

Antes de ser cristiana, Lucena fue árabe y judía. De hecho, la segunda ciudad más poblada de la provincia de Córdoba llegó a poseer una de las juderías más importantes de España.

Castillo del Moral

Jose Lucas / ALAMY

La fortaleza medieval fue el corazón de Lucena a lo largo de los siglos en que fue una importante plaza fuerte cercana a la frontera con Granada. Sus muros, que evocan lances y hazañas de las guerras entre castellanos y nazaríes, encierran un interesante museo con variados fondos arqueológicos y etnológicos. Instalado en las dependencias del Castillo del Moral, el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena propone un recorrido por la historia de la ciudad desde tiempos prehistóricos. Sus salas exhiben un repertorio de piezas procedentes de los yacimientos arqueológicos del término de Lucena.

Santuario de la Virgen de Araceli

Al sur de Lucena, en un empinado cerro solitario de la sierra de Aras, se alza el santuario de la patrona, la Virgen de Araceli, elevada en un altar clavado en el centro geográfico de Andalucía. Desde que Luis Fernández de Córdoba, segundo marqués de Comares, trajera de Roma la imagen de la Virgen en 1562, el lugar de su devoción no ha dejado de ampliarse, hasta configurar un complejo repleto de tradiciones y arte. Desde sus más de ochocientos cincuenta metros se altitud se alcanzan a divisar, con envidiable nitidez, los términos de cinco provincias andaluzas, una treintena de pueblos y el Parque Natural de las Sierras Subbéticas.     

Iglesia de San Mateo

Jose Lucas / ALAMY

Antes de ser consagrada a San Mateo, la iglesia principal de Lucena debió ser mezquita y probablemente sinagoga judía. Erigida en la plaza Nueva, la iglesia comenzó sus obras en 1498, conociendo diversas fases constructivas hasta el siglo XVIII. Su estructura responde al modelo gótico mudéjar, con tres naves, arcos apuntados, armaduras de madera en las techumbres y bóvedas de nervadura en la cabecera. Hay que destacar sus tres portadas, de corte gótico con matices renacentistas, y, en especial, el gran retablo mayor de 1579 debido a Jerónimo Hernández y Juan Bautista Vázquez el Viejo, con una admirable y profusa serie de relieves y esculturas inspiradas en pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamento.        

Iglesia de Santiago

En un barrio de calles quebradas hacia la calle Ancha se encuentra la parroquia de Santiago, fundada por el comendador de la orden militar, Garci Méndez de Sotomayor, en 1503. En su obra conjuga las líneas góticas de su fase inicial con los matices barrocos de reformas posteriores. La historia asegura que en el subsuelo del templo, oculto entre sus muros, están las huellas de la vieja sinagoga judía. De lo que no cabe duda es que para su construcción se reutilizaron materiales procedentes no solo de los templos talmúdicos de la ciudad sino de otros templos de origen cristiano.

Capilla del Sagrario

Jeronimo Alba / ALAMY

Junto a la iglesia abre sus puertas la capilla del Sagrario, obra maestra del barroco andaluz y fiel testimonio del esplendor de que disfrutó la ciudad durante el siglo XVIII. Iniciada en 1740 y terminada en su totalidad en 1772, en su realización participaron varios maestros de la nutrida generación de artistas de primer orden que por entonces surgió en Lucena. En Lucena se forjó un gremio artístico de inusitada vitalidad y notable influencia en todo el interior de Andalucía. En el centro de la capilla asciende la monumental máquina barroca del tabernáculo, un templete de madera dorada de complejas y sinuosas formas que cobija una imagen de la Inmaculada Concepción.

Necrópolis judía

Cuando se construyó la carretera que circunvala Lucena por su lado sur quedó al descubierto una valiosa necrópolis que los historiadores han datado de época e influencia judía. En la necrópolis aparecieron 346 tumbas adaptadas a la topografía del terreno donde el ritual de enterramiento hacía ver que eran de origen judío. Los restos óseos determinaron un periodo altomedieval, entre los años 1000 y 1050, la época de esplendor de la ciudad cuando en ella convivían musulmanes y judíos. En la necrópolis fue hallada además una lápida que contenía caracteres hebreos. Hoy la necrópolis es un polo turístico de atracción donde se ha construido una pasarela para conocerla en su integridad.

// Outbrain