Los paisajes de la Costa Brava se sirven en recetas de alta cocina

La película "Menú degustación", dirigida por el cineasta Roger Gual, logra aprehender todos los encantos naturales de una de las partes más turísticas de la Costa Brava y maridarlos con una gastronomía de primer nivel. De esa delicada emulsión sale elaborado a la mesa viajera un exquisito destino de alta cocina.

B. Iznájar

Escrita sobre el casco de una barca arribada al borde de la playa de Portixol, la palabra Oratgell da nombre a la pequeña chalupa. Su significado anunciaba el viento suave que soplaba de la tierra al mar en la primavera del pasado año. La tranquilidad en esa parte de la Costa Brava solo era perturbada por el sonido del Mediterráneo al golpear la quilla, a escasos metros del hostal Empúries, en la localidad gerundense de L''Escala. Son imágenes que aparecen en la película Menú degustación (2013), una comedia catalana que en esa geografía concentró la mayor parte de su rodaje, dirigida por Roger Gual, como si se tratara del viaje que realizaron tanto griegos como romanos para establecerse en lo que es hoy el único yacimiento grecorromano peninsular, Empúries.

El entorno que disfruta este centro hoteleromuestra una fotografía idílica muy apropiada para desarrollar un guión cinematográfico que logra transmitir al espectador de qué manera se debe disfrutar de la vida, entre apetitosas recetas gastronómicas, amor y sentido del humor. En ese mapa de buenas sensaciones, la cámara captura la brava belleza de las formaciones rocosas y los acantilados que acotan los 230 metros de ribera de arena dorada. Desde allí sale el paseo de las Dunas, una agradable senda que conduce hasta los restos arqueológicos del pueblo medieval de San Martí d''Empúries.

En dirección a Barcelona, en algo menos de dos horas en coche se encuentra el siguiente set, esta vez de características urbanas, elegido para rodar distintas escenas de interior. Se trata de un edificio de lalocalidad de Igualada. Allí, en los números 31 a 33 de su rambla Sant Isidre se levanta una casa de estilo modernista que acoge al restaurante Cal Ble, emblemático nombre en la ciudad. Su cocina, amplia y dotada de modernos elementos, sirve para sacar a escena a la chef protagonista en plena tarea de elaboración de los diferentes platos exquisitos que se ven en el filme. La troupe de cine terminó el rodaje en platós de Barcelona y Dublín, pero siempre buscando escenarios íntimos.