Los mejor de los Alpes franceses

En los valles de la Alta y Baja Saboya, las vacas, las abejas, la miel, los quesos, el Ródano o las casas rurales con encanto son la razón de vivir de sus gentes. Hay que adentrarse en las lúdicas aguas del lago Leman, el pintoresco valle de la Abondance, las bucólicas aldeas del Beaufortain, el romántico lago de Bourget, la solitaria abadía de Hautecombe o la sugestiva comarca de la Chautagne para descubrir los cálidos secretos escondidos en las verdes laderas de los Alpes bajo el afilado e inquietante Mont Blanc, el techo de Europa.