Londres. De la Iglesia del Temple a Westminster

Tras realizar la ruta francesa de El Código da Vinci , el fetichista browniano debería dirigirse al pequeño aeropuerto de Le Bourget para volar con dirección a Londres, tal y como hicieron Robert Langdon y Sophie

Alonso Ibarrola

Le Bourget fue el primer aeropuerto civil de la ciudad de París y hasta el mismo llegó el mítico aviador estadounidense Charles Lindberg cuando cruzó el Océano Atlántico. Ahora los turistas que llegan al aeropuerto Charles de Gaulle y utilizan el metro exprés hasta el centro de la capital pasan por la estación de metro de Le Bourget. Dos paradas más adelante se encuentra el gran estadio de fútbol, donde el pasado mes de mayo el Barça se proclamó campeón de la Champions League.

Pero, avionetas aparte, resulta más cómodo utilizar el tren rápido que desde la Gare du Nord, en pleno centro de París, conduce a los pasajeros por debajo del túnel del Canal de La Mancha hasta la estación londinense de Waterloo en dos horas y media. Tom Hanks y Audrey Tatou utilizaron este tren desde Londres a Cannes para estar presentes en la première en un recorrido histórico, ya que el Eurostar jamás efectúa este trayecto. Por supuesto, el tren fue bautizado como Código da Vinci ... faltaría más.

Si utilizáramos la avioneta, nos dejaría en suelo británico en el encantador aeropuerto Beggin Hill, localizado en el condado de Kent, al sur de Londres. El aeropuerto se hizo muy famoso durante la Segunda Guerra Mundial en la llamada "batalla de Inglaterra" y todavía conserva algunos aeroplanos de aquella época que participaron en los combates.

Ya en londres, la búsqueda del Santo Grial llevada a cabo por Robert Langdon y Sophie Neveu comienza erróneamente en la Temple Church, que fue el epicentro de los Templarios en Gran Bretaña, y de ello dan fe las nueve estatuas de caballeros yacentes que hay en su interior.

La ruta prosigue en el King''s College, donde los protagonistas de la novela se dirigen al Departamento de Teología y Estudios Religiosos para descifrar el pergamino con la pista "en la ciudad de Londres, enterrado por el Papa, reposa un caballero", y en la Abadía de Westminster, donde se ubica la tumba de sir Isaac Newton y, según Dan Brown, también miembro destacado, como Leonardo da Vinci, de la sociedad secreta del Priorato de Sión. El equipo cinematográfico no obtuvo el permiso necesario para rodar en el interior de la misma y se tuvieron que desplazar a la Catedral de Lincoln, a 230 kilómetros de la capital londinense.

Quienes no conozcan la capital inglesa podrán aprovechar el viaje fetichista para disfrutar de una maravillosa ciudad que dejó atrás el smog, la niebla, el sucio Támesis y a Jack El Destripador. El nuevo milenio la ha reconvertido en un parque de atracciones con esa gigante noria que compite ahora con la del Prater de Viena y, al fondo, siempre la Cúpula de San Pablo y el Pepinillo de Norman Foster.

La ruta británica finaliza en Escocia, concretamente en la ciudad de Edimburgo, otra tentación que está al alcance de cualquier fetichista.