Ni Londres, ni Berlín: El barrio con el ambiente más bohemio y callejero está en una de las ciudades más encantadoras de Francia
Poner los pies por primera vez en esta ciudad francesa, no es como uno se imagina.

Acogedora, amable, luminosa, gastronómica, artística, vanguardista y, a pesar de todo, muy callejera. Porque si algo le sobra a esta capital de altos vuelos es calle. Ciudad universitaria y cuna de la aviación francesa (hoy sigue siendo pionera en el sector aeronáutico), Toulouse lo tiene todo para enamorar desde el primer vistazo.
Se la conoce como Ciudad Rosa por el color que desprende el ladrillo de sus fachadas al atardecer. Y aunque los barrios del centro histórico son los que siempre han atraído todas las miradas, del Capitole a Saint Georges, Carmes o Saint-Ètienne, hoy los ojos se nos van hacia las calles que hay al otro lado del río Garona.
Toulouse, qué ver al otro lado del río
Si la orilla este del Garona es la del bullicio turístico, las confiterías tradicionales y los anticuarios, los mercadillos vintage y los mercados gastronómicos, la orilla oeste es la de las terrazas a pie de calle, las mesas compartidas y las floristerías bonitas.
Es el barrio de Saint-Cyprien, posiblemente la zona más bohemia de todo Toulouse. Recuerda a Londres, incluso a Madrid, con mesas de madera con bancos compartidos a pie de calle, como si de un pub inglés o un bar de cañas se tratara.

Dónde está Saint Cyp
Saint Cyp, como se conoce cariñosamente a esta zona, es sinónimo de plazas, de tiendas de barrio, de gente haciendo la compra o simplemente caminando. Como en un pequeño pueblo, y muy diferente al ritmo ajetreado del otro lado del río.
Está muy cerca del centro: se llega cruzando dos de los puentes principales que unen el Garona con la zona centro, pont Neuf y St. Pierre. No tiene pérdida. Si lo miras en un mapa, es como una pequeña isla, pero en la que hay de todo.
Qué ver en el barrio bohemio de Toulouse
Monumentos históricos, como la cúpula de La Gráve (gran símobolo tolosano), grandes edificios, como el L'Hôtel-Dieu Saint-Jacques (fue un antiguo hospicio), museos de renombre, como el Museo de los Mataderos (un centro de arte moderno y contemporáneo levantado en lo que antiguamente eran los mataderos de la ciudad).
Y muchas zonas verdes. Como el parque que rodea el museo a orillas del Garona, posiblemente uno de los paseos más encantadores y familiares de Toulouse. Lo mejor es que no es la única zona verde a este lado del río: el Praie des Filtres (lo reconocerás por su icónico sauce llorón) es otro parque al aire libre imprescindible al atardecer. Quizá porque desde aquí se tienen las mejores vistas de la Ciudad Rosa.
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