Escapadas por Lleida para abrazar al otoño como se merece

Los bosques de alta montaña se tiñen del naranja más vibrante. 

Redacción Viajar
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Durante estos meses de transición entre el verano y el invierno los bosques de alta de montaña nos sorprenden con un espectáculo de colores.  La ruta del otoño comienza con la visita a los puentes medievales de la Vall de Cardós, en el Pallars Sobirà, utilizados por los antiguos habitantes de la zona para desplazarse. Se puede realizar una ruta a pie o en coche desde Ribera de Cardós en Tavascan (13 kilómetros en total). Rodeados por bosques que alcanzan unos intensos colores amarillos, ocres y rojos en otoño, el itinerario cruza pueblos tradicionales de alta montaña todo resiguiendo el río Noguera de Cardós.

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La ruta sale de Ribera de Cardós, pueblo que alberga la iglesia románica de Santa María y llega al puente de Cassibrós, con un solo arco de medio punto. Hay que cruzar el núcleo de Cassibrós, con la iglesia románica de San Andrés, y seguir el río hasta los pueblos de Ainet de Cardós y Arrós de Cardós. El segundo puente, el de la Virgen, da acceso a la pista que lleva al puente de Lladrós, desde donde se continúa río arriba por la orilla izquierda. Antes de llegar a Lladorre hay otra iglesia románica, Santa Eulalia de Can Serra, así como el puente de Borito. Hay que pasar Lladorre y seguir hasta Tavascan, donde se puede admirar el Puente Viejo, también de un solo arco de medio punto.

El Parque Natural del Alto Pirineo es otra maravilla durante el periodo otoñal. Casi 80.000 hectáreas de las comarcas del Pallars Sobirà y el Alt Urgell, con un total de 15 municipios, forman el parque, el más extenso de Cataluña. El área combina una gran diversidad de paisajes propios de la alta y la media montaña pirenaicas. En otoño los bosques dominados por árboles de hoja caduca ofrecen un espectáculo cromático único, enriqueciendo el paisaje con infinidad de tonalidades.

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Algunos de los mejores lugares para disfrutar de los colores de otoño entre finales de septiembre y principios de noviembre en el Parque Natural del Alto Pirineo son la Vall de Bonabé, la Vall de Noarre, el Pla de Boavi, el Vallat d’Estaon, la Vall d’Esterri de Cardós, la Rebuira, el Bosc de Virós, la Coma de Burg, la Obaga d’Os de Civís, las Valls de Sant Joan, la Vall de Siarb, con una diversidad de especies arbóreas realmente sorprendente (el avellano, el pino, el abeto, el abedul, el álamo temblón, el chopo, el roble albar, el roble, el tilo, el arándano, el serbal o el fresno, entre otros).

Bajando a la llanura, la Ruta de los Castillos del Sió, en la Segarra, es también una alternativa atractiva durante esta estación, con una serie de fortalezas medievales visitables interiormente (Concabella, Florejacs, Les Pallargues, Les Sitges, Vicfred y el pueblo-fortaleza de Montfalcó Murallat) o exteriormente (Aranyó, Castellmeià, Ivorra, Montcortés, Les Olugues, la Ratera, Vergós Gerrejat o la Torre de Mejanell). Fortalezas que se levantan en medio de un paisaje de perfil suave y de una estética yerma propia del otoño, dominado por los tonos ocres y marrones de esta estación.

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En las Garrigues, el otoño se impregna del color verde de los olivos, el amarillo-rojo de la vid y del gris de la piedra desnuda. La temporada de recogida de las aceitunas y de la vendimia es una excusa perfecta para hacer una escapada a una comarca de paisajes y pueblos cercanos y acogedores donde cooperativas y bodegas ofrecen aceite y vino de gran calidad, y donde el patrimonio de piedra seca (cabañas de vuelta, masías, márgenes, aljibes, pozos, etc.) invita a un senderismo tranquilo y sin prisas. 

Una última opción, porque no, es visitar alguna de las poblaciones de la Asociación Pueblos con Encanto de Lleida, una iniciativa impulsada por cierto por el Patronato de Turismo de la Diputación de Lleida. La asociación está formada por 31 pueblos de las comarcas del Pirineo y del llano de Lleida con unos valores urbanísticos, arquitectónicos o patrimoniales destacables: Arfa, Arsèguel, Castellbó, Organyà, Tuixén y Peramola, de la comarca del Alt Urgell; Boí, Durro, Barruera y Taüll, de la Alta Ribagorça; Prullans, de la Cerdanya; Montsonís, Alòs de Balaguer, Tirana y Ribelles, de la Noguera; Salàs de Pallars, del Pallars Jussà; Esterri d'Àneu, Àreu, Espot, Gerri de la Sal, la Guingueta d'Àneu, Llavorsí, Tavascan y Tírvia, del Pallars Sobirà; Florejacs y Montfalcó Murallat, de la Segarra; Verdú, Guimerà y Vallbona de les Monges, del Urgell, y Canejan y Les, del Valle de Aran.