La llaman el 'Hawái de Europa': la isla portuguesa que cuenta con piscinas naturales, un bosque con una fauna única y uno de los miradores más bonitos del mundo
Ha vuelto a ser proclamado como el mejor destino insular de Europa en los conocidos como premios Oscar del Turismo.

Ni Malta ni Sicilia. El mejor destino insular de Europa está mucho más cerca de España que las dos islas más famosas del Mediterráneo, aunque tampoco se trata de las Canarias ni de las Baleares, sino del otro archipiélago situado en las aguas del océano Atlántico frente a las costas del noroeste de África.

Hablamos de Madeira, la región autónoma de Portugal formada por cuatro islas que son un paraíso. Playas de aguas cálidas y cristalinas y una naturaleza tan exuberante y frondosa que se las conoce como el ‘Hawái de Europa’.
De todas ellas, solo dos están habitadas, Madeira y Porto Santo. Y la principal, la más grande, es Madeira, un islote de origen volcánico y aspecto escabroso, donde el paisaje combina los altos riscos con las playas paradisíacas. Y en medio, un frondoso jardín botánico que rodea la capital, Funchal, la ciudad conocida como la de la eterna primavera.

Temperaturas suaves todo el año
Clima subtropical, temperaturas suaves durante todo el año, naturaleza exuberante, espacios casi desérticos y vírgenes,… Resulta casi increíble pensar que este islote (y el archipiélago en general) se encuentra a solo hora y media desde Lisboa en avión.
Pero lo más curioso es la suavidad de las temperaturas. Y es que, a pesar de estar en medio de las frías aguas del Atlántico, las temperaturas del mar donde se encuentra Madeira oscilan, sin embargo, entre los 18 °C y los 22 °C; y eso se debe exclusivamente a la influencia de la corriente cálida del golfo de México.

La perla del Atlántico
A Madeira se la conoce como la Perla del Atlántico, y lleva ahí desde hace más de seis siglos, resplandeciendo en medio del océano con su patrimonio natural tan abrumador como sorprendente para quien pone un pie en la isla por primera vez.
Apenas tiene 700 km² (en el caso de Porto Santo, son solo 57) y uno de los secretos mejor guardados de Madeira es el bosque milenario de laurisilva que alberga la isla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y para admirar toda su belleza, nada como subirse al Mirador de Cabo Girão, que cuenta con una plataforma de cristal sobre uno de los acantilados más altos de Europa.

Uno de los destinos más encantadores del mundo
Además de playas y naturaleza, la capital de la isla, Funchal es de visita obligada. Una ciudad preciosa rodeada de colinas y famosa por su puerto, principal puerta de acceso al archipiélago (con permiso del aeropuerto), y por la catedral gótica y románica que se esconde en las callejuelas de su centro histórico. Y la fortaleza de São Tiago, construida en el siglo XVII. Este fuerte hoy acoge el Museo de Arte Contemporáneo, y en su interior cuenta con una gran colección de obras portuguesas. Visitarlo antes de volver a casa es imprescindible.
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