L’Herbe, la aldea pesquera de madera donde degustar ostras a un paso de Burdeos

Te sentirás en un rincón paradisíaco a miles de kilómetros

José Miguel Barrantes Martín
 | 
Foto: Eric Cowez / ISTOCK

Los habitantes de Burdeos saben bien que muy cerca de su ciudad se encuentra una zona costera que lo tiene todo: buen clima, poblaciones con un encanto especial, gastronomía de primer nivel…

A una hora y cuarto por carretera de esta importante población del sur de Francia, bañada por las aguas de la privilegiada bahía de Arcachon y enclavada en la parte central de la península de Lege-Cabo Ferret, la atractiva aldea de L’Herbe encandila a propios y extraños con propuestas irresistibles.

Eric Cowez / ISTOCK

Uno de los más apreciados puntos ostrícolas de Francia te espera con sus cabañas de madera, sus tentadoras terrazas frente al mar y su estilo colorido y desenfadado que nos transporta a mundos paradisíacos.

Ostras a pie de playa en un ambiente pesquero y familiar

A pocos kilómetros de L’Herbe, en la entrada de la bahía de Arcachon, la inmensa y popular duna de Pilat se eleva majestuosa como una de las más altas de Europa y, quizás, la más impresionante. No podríamos sospechar que frente a ella, también flanqueada por una extensa duna cubierta de bosque, se encontrara una pintoresca aldea que representa como ninguna la cultura ostrícola de la península de Lege-Cabo Ferret.

Eric Cowez / ISTOCK

El departamento de Gironda nos reserva un barrio pesquero con mucho encanto, autenticidad y lleno de vida, puesto que no se trata de un simple decorado turístico, sino que su fisionomía responde al modo de vida y evolución histórica de los productores de ostras de la zona.

El resguardo de los envites del océano Atlántico de la parte del cabo Ferret que da a la bahía de Arcachon favoreció en este lugar el asentamiento de pescadores tras el impulso que dio a la actividad ostrícola Napoleón III. Las condiciones de este remanso de mar son propicias para el desarrollo de los criaderos y con el transcurrir del tiempo se ha ido generando toda una cultura en torno a este bivalvo.

Eric Cowez / ISTOCK

Los negocios familiares han ido pasando de generación en generación haciendo pervivir un patrimonio en el que se han combinado las parcelas con los criaderos de ostras, las pequeñas cabañas de madera de los productores y los restaurantes a pie de playa donde se pueden degustar estos moluscos junto con un buen vino. Normalmente acompañadas, en el menú tradicional de la zona, de gambas y caracoles de mar, las ostras constituyen la seña de identidad de la gastronomía local.

Eric Cowez / ISTOCK

Los eclécticos restaurantes acondicionados en las cabañas de los ostricultores, con pequeñas terrazas o jardines y su variada gama de colores con tonalidades pastel ponen el toque ideal para sentirse en un entorno paradisíaco. Las apiñadas cabañas, separadas por estrechas callejuelas de tierra que conducen hasta la playa frente a la bahía de Arcachon, crean un ambiente informal que contrasta poderosamente con el glamour y el lujo con el que asociamos el consumo de ostras.

Eric Cowez / ISTOCK

Una combinación perfecta

Los criaderos de ostras, las cabañas de madera, los singulares restaurantes y sus terrazas, su gastronomía, un clima benigno… todo suma en L’Herbe para proporcionarnos una perfecta combinación en este espléndido rincón de cabo Ferret.

Eric Cowez / ISTOCK

Pero aun cuando pensábamos que esto era suficiente para cautivarnos, esta porción de la bahía de Arcachon nos reserva más sorpresas. Y es que a la ya variada oferta de experiencias se unen otras no menos atractivas como el tradicional paseo en ferry visitando puntos tan sugerentes como la Isla de los Pájaros, en cuyas aguas circundantes llaman la atención la presencia de sus célebres «cabañas zancudas», sostenidas sobre el agua por pilares de madera.

Ricardo Stephan / ISTOCK

Mientras, al sur de L’Herbe, a la altura de la flecha de arena de Mimbeau, se alza el que tal vez sea el símbolo arquitectónico más representativo del cabo Ferret. Hablamos del faro del mismo nombre, cuya estructura actual de 57 metros de altura nos invita a coronarlo tras abordar la subida por los 258 escalones que conducen a su punto más elevado, desde donde las vistas panorámicas de la bahía son increíbles. Además, un moderno y completo museo adosado al faro nos sumerge tanto en su historia como en la vida marítima y de la navegación.

Eric Cowez / ISTOCK

Volviendo a los dominios de L’Herbe nos topamos, al sur del barrio de ostricultores, con otra construcción de gran valor histórico y patrimonial de la zona. La capilla de la antigua «Villa Argelina» es el vestigio aún conservado de la figura de León Lesca, la persona que influyó de manera decisiva en el desarrollo del cabo. La villa de estilo morisco – vivió muchos años en Argelia – que mandó construir en este sector que fue de su propiedad, ya no se conserva salvo por la capilla que aún se mantiene en pie como testigo de una importante parte de la historia de este idílico rincón de Francia.