Lascaux, regreso al futuro

La cueva de Lascaux es una obra maestra del arte prehistórico, que hoy cuenta con una réplica exacta visitable, una exposición itinerante y un nuevo museo

María Fluxá
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Foto: Cristina Candel

Si fue por azar, nunca lo sabremos. Nunca sabremos por qué Robot, el perro de Marcel Ravidat con el que él y sus tres amigos paseaban por el bosque aquel 8 de septiembre de 1940, decidió adentrarse por el enjuto hueco junto a un árbol caído mientras, como en el cuento, perseguía un conejo.

Los cuatro chavales del pueblo francés de Montignac, alentados por viejos rumores de tesoros escondidos, decidieron volver cuatro días después, esta vez con algunos modestos útiles, y adentrarse por el agujero. Descubrían así la cueva de Lascaux, y en ella una de las obras maestras del arte prehistórico: Más de 2.000 dibujos y grabados, de calidad, tamaño y sofisticación excepcionales, de entre 15.000 y 20.000 años de antigüedad.

Cristina Candel

En esta cueva de la Dordoña, en pleno corazón de Francia —a dos horas de Burdeos, tres de Toulouse—, escribiría el filósofo Georges Bataille, “la Humanidad se volvió humana” cuando creó arte para comunicar estados de consciencia. Y aunque muchos misterios aún rodean a Lascaux, existe una certeza: que la necesidad de crear arte —sea cual sea el motivo— persiste desde nuestros más tempranos comienzos.

Así, Lascaux atestigua que el hombre de Cromañón tenía conciencia y destreza, era observador y detallista, capaz no solo de elaborar una paleta de colores, sino de representar la perspectiva. Obsesiones todas estas que han perseguido a los protagonistas de la Historia del Arte universal, de Leonardo da Vinci a Josef Albers, por solo citar dos nombres. No es de extrañar que cuando Pablo Picasso visitó la cueva a mediados del siglo pasado, a su salida simplemente dijera: “No hemos inventado nada”.

Cristina Candel

Picasso no fue el único en visitar la gruta. En 1948 —en plena reconstrucción gaullista de Francia— Lascaux fue abierta al público, atrayendo a más de un millón de visitantes hasta 1963. Ese fue el año en el que el escritor y entonces ministro de Cultura francés André Malraux decidió cerrarla para siempre. Considerada por su valor espiritual y artístico como la “Capilla Sixtina de la prehistoria”, en palabras de Henri Breuil, el primer científico en estudiarla, su deterioro era inexorable a causa de la excesiva afluencia de visitantes y su exposición a elementos exteriores. 

Cristina Candel

 Qué ironía tan humana que semejante obra hubiera pervivido en el silencio y la oscuridad de los milenios y que, en cambio, fuera a perderse para siempre en tan poco tiempo. La obsesión por preservar esta muestra del origen de la Humanidad, de los retazos de la vida en la prehistoria y de la inmemorial pulsión humana de crear arte, sigue tan vívida como el ansia de saber cuáles fueron los motivos por los que fue creada. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, la administración francesa decidió entonces crear Lascaux II, y después Lascaux III y finalmente Lascaux IV... 

Cristina Candel

Rumbo al valle de la prehistoria

A 200 metros de la ubicación original se halla Lascaux II, creado a comienzos de los años 70 y abierto al público desde 1983. Se trata de un facsímil bajo tierra que reproduce exactamente las llamadas Sala de los Toros y Galería Axial, lo que supone un 40% de la totalidad de la cueva, recreando la atmósfera original con el uso de la policromía elaborada a partir de los mismos pigmentos naturales. Así, en un espacio de 20 metros de largo, es posible presenciar decenas de figuras de animales —sobre todo, caballos, toros y ciervos, aunque también hay un oso y un unicornio— así como símbolos. Impresiona no solo su trazo sublime, sino su tamaño (un toro mide más de cinco metros), pero, sobre todo, que parezcan estar en movimiento.

Lascaux, Francia
Cristina Candel

En movimiento, precisamente, está la también llamada Exposición Internacional, Lascaux III (lascaux-expo.fr). Se trata de la muestra nómada, itinerante, creada en 2012, que ya ha pasado por Estados Unidos, Canadá, Japón, China, Sudáfrica y diversas ciudades europeas. A partir de la reproducción de cinco réplicas de las llamadas Nave y Eje de la cueva original, su objetivo es compartir con el mundo la complejidad de Lascaux desde el punto de vista antropológico, etnológico y estético.

Y es que “Lascaux es una huella, un vestigio de la Humanidad, no nos pertenece, nuestro deber es el de compartirlo”, nos explica André Barbé, director de Semitour, el organismo que gestiona Lascaux IV, también conocido como Centro Internacional de Arte Parietal. Inaugurado en diciembre de 2016, su creación se anunció seis años antes con motivo del 70 aniversario de su descubrimiento y fueron elegidos los arquitectos noruegos de Snøhetta para acometer el proyecto.

Cristina Candel

Los responsables de la nueva Biblioteca de Alejandría o de la afamada Ópera de Oslo propusieron para este ambicioso proyecto, planteado como un “museo holístico, experiencia educativa y centro de interpretación”, una brecha, una falla horizontal, en el paisaje. Se localiza a un kilómetro y medio del yacimiento paleolítico, ya que con el objetivo de preservarlo y asegurar su supervivencia a largo plazo el consejo científico que lo custodia recomendó que la colina de Lascaux estuviera también protegida. 

Ello llevó a que Lascaux IV se edificara debajo de la colina, en la linde del bosque y los campos de cultivos del valle de Vézère, también conocido como valle de la Prehistoria pues, además de Lascaux, atesora 13 sitios más, declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. Es un paisaje-edificio, en el que la construcción sobria, monolítica, de hormigón y cristal dialoga con la orografía, el bosque, la luz y las sombras. 

Cristina Candel

“Muchos de nuestros visitantes, el 90 por cierto de ellos, nos dicen que cuando llegan les sorprende la belleza del edificio. Da la impresión de que la colina ha sido partida, se ha introducido un edificio y la han vuelto a cerrar. Eso es lo que pretendíamos. No queríamos desnaturalizar la naturaleza, la colina donde está la cueva de Lascaux, a cien metros de vuelo de ave. Encontramos a través de ese hormigón, todas las capas geológicas que construyen el mundo subterráneo y es en una falla donde estaban los hombres de Cromañón. Aquí reencontramos esa historia, la historia de Lascaux. Y este edificio será seguramente un vestigio para las generaciones venideras”, explica Barbé.

La aventura continúa

La experiencia en Lascaux IV, donde se reproduce la totalidad de la cueva original, no solo sus pinturas sino por primera vez la grandeza de sus grabados, está cuidadosamente secuenciada. No la desvelaremos porque vale la pena el viaje, física y emocionalmente. Existe una sensación de maravilla y misterio, como si por primera vez fuéramos a descubrir esa cueva de sueños durante tantos siglos olvidados. Pero el acierto de este centro de interpretación es que no se queda en el pasado, sino que avanza hacia el futuro. “Hace falta que la aventura continúe”, prosigue Barbé, de ahí la vocación educacional e investigadora de Lascaux IV.

Lascaux, Francia
Cristina Candel

“Es importante ver cuáles son las nuevas interpretaciones, los nuevos interrogantes para los científicos. Y tenemos que hacer intercambios, mejorar nuestra relación con los demás centros de arte rupestre, como con Altamira”, prosigue. De hecho, en 2016 se firmó el Protocolo de cooperación en materia de arte rupestre entre la Dordoña y Cantabria que formaliza la colaboración en el ámbito del patrimonio arqueológico rupestre relativa a la conservación, puesta en valor y promoción de sus yacimientos. Dos años después, se unió Portugal con su patrimonio paleolítico del Valle de Côa.

Lascaux IV es el centro de arte rupestre más innovador que existe hasta la fecha, en gran medida por la apuesta de contenido digital reforzado por una tablet como intérprete de la visita. “Seguimos con la dinámica que nos marcamos hace cinco años, en el momento de su inauguración, para ofrecer constantemente novedades, nuevas experiencias, más contenidos e interactividad, nuevos eventos y exposiciones…” Sin embargo, después de dos años de pandemia, “durante los cuales nuestro equipo ha demostrado gran adaptabilidad”, Barbé recalca “la importancia del contacto, de lo humano, del intercambio”. Así, “los visitantes ahora están acompañados a lo largo de su descubrimiento de Lascaux IV, durante la visita del facsímil pero también en el Atelier, frente al muro de los inventores o en la Galería del Imaginario. La tecnología no se ha dejado de lado, sino que debe permanecer al servicio de la mediación sin sustituir los intercambios humanos”, añade.

Lascaux, Francia
Cristina Candel

 Para concluir preguntamos a su director qué depara el futuro más cercano. “En 2022, Lascaux IV sigue evolucionando para ofrecer una nueva experiencia particularmente inmersiva al final de la visita, con las exposiciones temporales. Una gran manera de puntuar su descubrimiento pero también de abrir el campo de posibilidades y preguntas para nuestros visitantes. Este nuevo dispositivo, que estará a la vista del público a mediados de mayo, constará de tres espectáculos de ocho minutos cada uno, cuyos escenarios han sido encargados a Jean-Paul Jouary. Este filósofo apasionado por el vínculo entre el arte parietal y el arte contemporáneo es también autor de la Galería del Imaginario.” 

“La realización técnica corre a cargo del Atelier 144 – La Fabrique d’Arts Numériques, cuyas referencias no faltan: exposiciones temporales en el Museo Quai Branly, Volcano show en Vulcania, en el museo des Confluences en Lyon… Esta sala ofrecerá una experiencia basada en el asombro, en la espectacular contemplación de las obras paleolíticas y buscará devolverles su dimensión mágica, mostrando su poderosa influencia en el arte moderno y contemporáneo”, concluye.