Las rutas por el Alto Aragón se ponen de moda gracias al AVE

La llegada del AVE ha iluminado en el mapa las comarcas del Alto Aragón al conectar Madrid con Huesca en dos horas y cuarto. Una oferta propone viajes de ida y vuelta y estancias de fin de semana con visitas guiadas por menos de 200 euros.

L.U.

Huesca y las comarcas del Alto Aragón se han puesto de moda como destino de escapada de fin de semana. Buena culpa la ha tenido el tren de alta velocidad AVE, que conecta Huesca con Madrid en apenas dos horas y 15 minutos. En colaboración con el Ayuntamiento de Huesca y las agencias Iberrail e Iberojet, la compañía Renfe ofrece desde el pasado mes de junio y hasta finales de octubre paquetes turísticos con los títulos de Huesca y su comarca, Románico del Altoaragonés y Huesca Natural. Son escapadas de fin de semana que por menos de 200 a incluyen el viaje de ida y vuelta en AVE y dos noches de alojamiento, con servicio de guías y algunas entradas a los monumentos. En un fin de semana se puede disfrutar de la naturaleza en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, del vino en recorridos enoturísticos por las bodegas del Somontano, de la gastronomía y el arte en ciudades como Barbastro, de escenarios de cine como el castillo de Loarre y de pueblos con encanto como la villa medieval de Alquézar.

Ahora, en época de vendimia, la ruta más demandada es la del vino, por la comarca del Somontano (www.rutadelvinosomontano.com). Esta Denominación de Origen, que fue creada en 1984, cumple 25 años de vida y entre las 32 bodegas que la componen producen más de 11 millones de litros de vinos tintos, blancos y rosados. El punto de partida debe ser Barbastro, la capital de la comarca, que alberga buenos hoteles y una curiosa catedral bajo cuyo retablo se aprecian elementos decorativos con alta carga erótica. Ciudad de puentes sobre el río Vero, es una localidad muy vital y punto de entrada al Pirineo. Aquí está, además, la casa donde nació y vivió durante 13 años Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei. La Sierra y los Cañones de Guara son la gran reserva natural de esta región. Su grandiosidad no está en sus cumbres sino en la espectacularidad de los profundos cañones esculpidos por los ríos, la lluvia y el viento. No conviene marcharse de esta región sin visitar la villa medieval de Alquézar, sobre el cañón del río Vero.