Laponia, el mejor destino del mundo para aventuras en la nieve

La pesca en el hielo, los trineos tirados por huskies, los paseos al ritmo de los renos, los safaris en motos de nieve, las auroras boreales y la visita al más entrañable personaje de la Navidad. El retrato más bucólico del invierno tiene lugar en esta región finlandesa.

Noelia Ferreiro
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Hay un destino donde el invierno se presenta blanco y entrañable, tal y como retratan los cuentos. Un destino que es la quintaesencia del frío, la más pura expresión de la belleza bajo cero. Este destino es Laponia en su porción finlandesa (también forma parte de Noruega, Suecia y Rusia), allí donde las temperaturas gélidas regalan a cambio uno de los paisajes más hermosos del mundo.

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Sí, en Laponia, como apunta una famosa canción infantil, hace frío. Un frío que es el alma de la naturaleza ártica, la razón de ser de esta geografía de lagos helados y bosques teñidos de blanco hasta donde alcanza la vista. La magia de este remoto lugar oculto en el norte del norte, por encima incluso del Círculo Polar, está en la nieve en estado puro, la cual hace de este rincón un paraíso para los deportes blancos.  

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Laponia es ese viaje que se ha de hacer al menos un vez en la vida. Y aunque en todas las épocas del año tiene un encanto peculiar, ninguna como la invernal para disfrutar de este auténtico prodigio de la naturaleza. Si Finlandia es el país más feliz del mundo, según el Informe Anual de la Felicidad de la ONU, Laponia es la mejor zona para experimentarlo. 

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Además es un lugar idóneo para ir en familia, sobre todo si se hace con un touroperador experto como Catai , especializado en esta región. Planificado hasta el más mínimo detalle (billetes de avión, alojamiento en lujosas cabañas en medio del entorno salvaje, actividades y excursiones) sus viajes se realizan siempre acompañados de guías de habla hispana y en contacto con la cultura local. Para quienes sufren con el frío, nada de preocupaciones: a todos los visitantes se les presta un traje térmico muy práctico con el que apenas se notan las bajas temperaturas. 

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Listos así, sólo quedará entregarse a la aventura, con experiencias tan apasionantes como estás: 

Motos y trineos de nieve, pesca en el hielo…

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Aunque cada una de ellas merece un propio apartado, las mostramos todas juntas por su relación con el frío. Está el esquí, por supuesto (que para eso tienen la estación de Ruka, elegida la mejor de Finlandia en los últimos cuatro años) y el esquí de fondo (para lo que existen más de 400 kilómetros de pistas). Pero también otras actividades que sólo son posibles en estas latitudes y que suponen un divertido descubrimiento: desde hacer un safari en moto de nieve hasta dar un paseo en trineos tirados por renos o huskies, pasando por pescar en el hielo o la curiosa práctica de enfundarse en un mono término y lanzarse a las aguas semicongeladas del río para dejarse arrastrar por la corriente.

Están además las caminatas con raquetas por el Parque Nacional de Oulanka, una impresionante reserva a un paso de la frontera con Rusia, en la que saldrán al paso estampas tan bucólicas como la de los puentes colgantes en mitad de la taiga, los alces y renos que irrumpen entre los árboles (y con suerte algún oso despistado), y las lagunas y cataratas íntegramente acolchadas de nieve.  

Maravillarse con las auroras boreales:

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Dicen que, en invierno, brillan una de cada dos noches claras, lo cual equivale a que aproximadamente unas 200 veces al año se pueden contemplar auroras boreales en los cielos de Laponia finlandesa. Esto es, para muchos, el mejor regalo de la naturaleza, el espectáculo más misterioso del firmamento.

Asistir a esta danza etérea es convertirse en testigo de un fenómeno que parece ajeno a este mundo, maravillarse ante un juego de cortinas resplandecientes que viran desde un tono verdoso hacia el púrpura o el violeta. La temporada más propicia es entre septiembre y marzo, cuando no resulta difícil asistir a esta exhibición de luces. Por si acaso, también Catai ha lanzado un catálogo dedicado por completo a la caza de las auroras. 

El placer de la sauna

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La que tal vez sea la mayor seña de la identidad finlandesa (hay en este país más saunas que coches) es, más que una adicción, uno de los motivos de su consabida felicidad. Por eso esta suerte de cubículos calentitos donde uno se mete en paños menores para eliminar toxinas se encuentran en los lugares más insospechados. Como en una de las cabinas de la noria de Helsinki, por poner tan sólo un ejemplo. En Laponia, claro, no podían faltar, desperdigadas por aquí y por allá. Las hay de leña, eléctricas, de humo y de hielo. Estas últimas, construidas con grandes bloques, suelen emplazarse junto a un lago helado para rematar la experiencia con un chapuzón para valientes. 

Descubrir la cultura de los sami

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Los últimos indígenas de Europa habitan estos parajes adaptados, claro, a los tiempos que corren pero con la firme consagración a mantener vivas sus tradiciones. Por eso no es difícil descubrir en Laponia finlandesa retazos de esta apasionante cultura. Como las kotas o tiendas de piel de reno, en las que vivían antaño retando al frío polar. Una suerte de casa portátil que llevaban a cuestas en sus travesías nómadas, recubiertas en su interior por capas y capas de pieles.

Hoy se puede comer en ellas una sopa de salmón o un estofado de reno, cocinado en un fuego que colocan en el mismo centro, tal y como hacen los samis desde tiempo inmemorial

Visitar a Santa Claus

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Y en su propia casa, nada menos, porque Laponia, no hace falta decirlo, es el hogar del más entrañable personaje navideño. Aquí vive durante todo el año a excepción del 24 de diciembre, cuando sale a repartir los regalos. Así que para verlo se puede ir a Romanievi, donde hay un parque temático en el que permanece pacientemente para recibir las cartas con los pedidos de los niños y mayores. También, más privilegiado, es visitarlo en su casa particular, en la que el mismo Santa ofrece una rica cena acompañado de su mujer. Para los niños, claro, no hay experiencia más inolvidable.

Más información: 

Desde Madrid, Barcelona, Alicante y Málaga, Finnair conecta, vía Helsinki, con todos los aeropuertos de Laponia finlandesa desde 355 euros ida y vuelta.