La parada más fascinante de la Ruta de la Seda: un lago mágico con un agua que cambia de color

Una parada mágica en mitad de la Ruta de la Seda nos descubre el Lago Karakul, una maravilla natural que va variando del verde esmeralda al azul turquesa oculta en un rincón olvidado de China.

Aguas que cambian de color, montañas, glaciares y 3.000 metros de altura: así es el Lago Karakul
Aguas que cambian de color, montañas, glaciares y 3.000 metros de altura: así es el Lago Karakul / Istock / Cosmopol

Hay que alejarse de las ciudades más pobladas de China y desplazarse al extremo occidental de la provincia de Sinkiang, prefectura de Kizilsu, para encontrarse con el Lago Karakul. Este cuerpo de agua ubicado en un rincón olvidado por las capitales tiene sobradas razones para justificar una visita: ubicado a 3.652 metros de altura, rodeado de montañas perpetuamente nevadas, sus aguas que cambian de color según avanza el día proporcionan un paisaje que no se encuentra en ningún otro punto del globo.

Aunque hoy está apartado de los itinerarios más habituales, en tiempos pasados fue lugar bien conocido para los comerciantes. Por este motivo es el broche de oro de la Expedición Viajar por la Ruta de la Seda. Esta edición contará con la compañía del galardonado fotógrafo Tino Soriano y el escritor y guía afincado en China Pedro Ceinos Arcones, que guiarán a un selecto grupo de viajeros recorriendo todo el país asiático, desde Pekín hasta Kashgar.

Información de Expedición Corazón de la Seda chino
Información expedición al Corazón de la Seda chino
Correo Electrónico: expedicionviajar@clubmarcopolo.es
Teléfono: 900 909 698
Sitio web: www.club-viajar.es/expediciones

El paisaje del Lago Karakul: montañas, agua y nieve

La espectacular orografía del terreno permite una postal nada habitual en Lago Karakul. Abrazando el agua, tres grandes picos con nieve todo el año: el majestuoso Muztagh Ata, de 7.546 m de altitud, que se suele reflejar en las aguas; el Kongur, con 7649 m; y el Kongur Tiube o Kongur 9, de 7.530 m. Entre ellas, además, se pueden descubrir algunos imponentes glaciares.

El Lago Karakul, la última parada de la Expedición Viajar a la Ruta de la Seda

El Lago Karakul, la última parada de la Expedición Viajar a la Ruta de la Seda

/ Istock / Redtea

Volviendo la vista abajo, el agua del lago proporciona un paisaje diferente cada vez que se le mira. Dependiendo de la luz que incida sobre ellas y las condiciones climáticas, puede ofrecer un abanico de tonalidades que abarcan desde el azul profundo hasta el verde esmeralda.

Como es de esperar, no faltan leyendas entre las comunidades locales que vinculan este lago con el más allá. Se ha adjudicado tanto al lago como a las montañas que lo rodean una condición espiritual. Todos ellos son elementos sagrados en las culturas nómadas que viven entre animales y yurtas.

Un asentamiento de yurtas al pie del Lago Karakul

Un asentamiento de yurtas al pie del Lago Karakul

/ Istock / Studali

El Lago Karakul en la Ruta de la Seda

A 200 km de Kashgar, el Lago Karakul se encuentra en la carretera que conecta China con Pakistán a través de las montañas del Karakórum, casi en la frontera. Esta ubicación estratégica en mitad de la Ruta de la Seda favoreció que el lugar fuera punto de encuentro entre mercancías, culturas y civilizaciones del este y el oeste.

Esta mezcla continua ha dejado un profundo poso en las costumbres y la gastronomía del lugar. No obstante, también permanece como uno de los lugares más auténticos de Asia: el Lago Karakul sigue estando principalmente habitado por etnias locales de tradición nómada y montañera.

Entre ellos destacan los kirguises, pastores nómadas que siguen manteniendo tradiciones centenarias en el cuidado de las ovejas, caballos, yacs y camellos; y habitan yurtas, rudimentarias tiendas de campaña alrededor del lago. También están los tayikos, una población minoritaria que reside asimismo en las inmediaciones.

¿Te vienes con nosotros a descubrirlo?

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