La terra incognita de Canaima

Con una vegetación húmeda y carnosa, la leyenda de las inabarcables mesetas que pueblan la sabana venezolana en los confines de la Guayana sobrevive recubierta de misterio gracias a la obra del británico Arthur Conan Doyle El mundo perdido. Tal y como ocurre en las Islas Galápagos, la fauna y la flora de los tepuyes es única, pues los biólogos han descubierto allí un ecosistema de plantas carnívoras e insectos no catalogados que hunde sus raíces en la remota Prehistoria. Así que la leyenda vive. Bajo la atenta mirada del más alto de los tepuyes, el Auyan-tepui (2.400 metros) o Cañón del Diablo, los indios pemón son los mejores guías para conocer el Parque Nacional de Canaima, de tres millones de hectáreas de extensión. Un recorrido básico incluye la parada en la Churun Menu o Cascada del Ángel, una sesión de rafting en el salto de El Sapo, una visita a la villa indígena de Kamarat, un trekking hasta el tepuy Roraima (2.723 metros) y un trayecto en helicóptero para sobrevolar tanta terra incognita. Tan bellas excursiones se contratan en los campamentos de In Canaima Park (www.hoturvensa. com.ve) y Campamento Ucaima (www.junglerudy.com).
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