La perla mediterránea de la Axarquía malagueña

Manuel Mateo Pérez

Nerja, una de las localidades más hermosas de la Costa del Sol, establece la entrada a la comarca malagueña de La Axarquía, una suerte de pueblos blancos diseminados entre bancales y paratas, y recostados sobre las abruptas laderas que descienden desde las sierras de Tejeda, Alhama y Almijara.

A tan sólo seis kilómetros de la localidad de Nerja se halla Frigiliana, prototipo de los pueblos blancos del interior de la provincia de Málaga. La carretera que trepa hasta el caserío deja a un lado y a otro campos donde germina la caña de azúcar, la vid y algún que otro cultivo de origen tropical, perfectamente aclimatado a estas latitudes. Frigiliana se halla a cuatrocientos metros sobre el nivel del mar y todos los miradores que se asoman hacia el sur tienen al mar Mediterráneo como telón de fondo.

Las calles del pueblo son empedradas, limpias, blancas, y se abren con docilidad al profundo valle que desciende buscando la costa. En muchas de sus esquinas, entre plazas y encrucijadas de caminos, destacan unos paneles de cerámica artística que narran las historias de siglos pasados, cuando Frigiliana estaba habitada por los últimos moriscos. Algunos de estos paneles recuerdan de un modo ilustrado la sangrienta batalla del Peñón, donde cuentan que las mujeres y sus hijos prefirieron morir despeñadas antes que caer apresadas por las huestes cristianas.

Hoy nada nos recuerda en la villa malagueña de Frigiliana aquellos dramáticos hechos. Por el contrario, el pueblo vive sumido en una absoluta paz, alterada tan sólo por la llegada los fines de semana de legiones de turistas que toman el Ingenio, conocida también como la Casa de los Manrique de Lara, un palacio de inspiración renacentista en cuya edificación se emplearon sillares del primitivo castillo árabe. Este viejo caserón, construido en el siglo XVI, fue reconvertido posteriormente en ingenio azucarero, donde era transformada la caña de azúcar que hasta hace pocas décadas representaba la principal base de la economía local. Hoy este lugar acoge la única fábrica del mundo para la elaboración de la miel de caña, además de un pequeño museo que ilustra sobre los procesos de fabricación y su historia.

La calle Real de Frigiliana, a cuyos lados se alzan unas casonas señoriales erigidas con cierto regusto colonial en las primeras décadas del pasado siglo, deriva hasta la Iglesia de San Antonio, abierta a una recoleta plaza. El templo fue construido en el siglo XVII. Su interior acoge tres naves cubiertas por una hermosa armadura mudéjar, que resulta tan común en los pueblos de la comarca de la Axarquía. Cuentan que antes que templo cristiano fue mezquita. Las capillas que bordean sus laterales acogen imágenes religiosas de una gran veneración popular.

Restaurante Tangay . Avenida de Andalucía, s/n. Tf: 952 533 049
Hotel Posada Morisca . Loma de la Cruz, s/n. Tf: 952 534 151
Oficina de información turística de la villa de Frigiliana . Tf: 952 534 261 y en www.frigiliana.org