La marca de calidad Casonas Asturianas cumple 15 años

Palacios de indianos, hoteles y casas rurales singulares con menos de 20 habitaciones forman parte de los 54 establecimientos que integran la marca de calidad Casonas Asturianas, la primera que se fundó en España en 1994.

Luis Uribarri

El Principado de Asturias creó en el año 1994 la marca de calidad Casonas Asturianas para diferenciar a un segmento de la oferta hotelera que se distinguía por su singularidad arquitectónica, sus niveles de calidad en infraestructuras y servicio y su ubicación en entornos paisajísticos o culturales de interés. Esta marca celebra ahora sus primeros 15 años de vida con una respuesta excelente en términos de ocupación, según fuentes del Principado. Casonas Asturianas fue la primera marca de calidad respaldada institucionalmente en España, en este caso por el Principado de Asturias, y en la actualidad cuenta con 54 establecimientos que periódicamente se someten a un estricto control de calidad por parte de la Consejería de Turismo del gobierno de Asturias. Se valora mucho, aunque no es requisito indispensable, que estos establecimientos tengan menos de veinte habitaciones y estén dirigidos y gestionados por la propiedad de los mismos. Los altos niveles de exigencia hacen difícil la incorporación de nuevos miembros a este selecto club

La diversidad de los edificios que integran la marca (palacetes de indianos, hoteles y casas rurales), así como su ubicación repartida por toda la geografía asturiana buscan potenciar una imagen de marca que aglutine todos los atractivos de la Comunidad Autónoma, el paisaje verde, el mar, la gastronomía o el turismo rural. En la página web de la marca (www.casonasasturianas.com) pueden consultarse las últimas ofertas para alojarse. Ahora, en temporada baja, el precio medio de una habitación doble en una Casona Asturiana está sobre los 80 €, siendo muy pocas de ellas las que sobrepasan los 100 y bastantes las que bajan de 70. Muchos asturianos afirman que el verde es el color que define a su tierra, pero que tal vez sea ahora, en otoño, cuando sus paisajes mudan en rojos, ocres y marrones, el momento de mayor esplendor estético de Asturias y cuando el visitante puede comprender mejor las tradiciones y los mitos astures.