La Habana fuera de ruta

Conocer una gran urbe como La Habana en unos pocos días es un objetivo inabarcable. Pero con sólo dedicar unas horas a desviarnos ligeramente de las rutas más trilladas podemos encontrarnos con los pulsos más originales de la ciudad, que muestran explicaciones y matices alejados de los tópicos. La variedad y riqueza cultural y humana de los hallazgos nos ayudan a comprender mejor a sus habitantes, y también la compleja historia pasada y presente del país.

Isabel Urueña
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Foto: Álvaro Leiva

La Habana es, por antonomasia, una ciudad poliédrica, donde nada es siempre lo mismo ni lo que parece a simple vista. La realidad cubana resulta múltiple desde cualquier dirección que se la observe; por nombrar dos de sus peculiaridades más originales, recordemos que en la isla caribeña conviven -y se mezclan- hace siglos cinco vetas étnicas y culturales, y que un Estado marxista resulta ser compatible con todas las religiones imaginables, incluidas las tradiciones africanas conservadas por la población descendiente de los esclavos.

No es menos misteriosa para el visitante la vida cotidiana de los cubanos, oculta a los ojos extranjeros bajo las proverbiales alegría y hospitalidad caribeñas. Pero todo itinerario cuenta con ciertos atajos para enriquecer la experiencia del viaje. Las siguientes pistas, agrupadas por barrios para facilitar el acceso, pueden complementar nuestro conocimiento de la capital cubana y de sus gentes.

En La Habana Vieja
Casa de José Martí
c/ Leonor Pérez, 314
El poeta José Martí (1853-1895) fue el ideólogo de la independencia. La modesta casita es ahora museo y centro de cultura del barrio, además de lugar de peregrinación de grupos escolares. Reconstruida tras la revolución, expone objetos personales, documentos, fotografías y testimonios de su biografía que ilustran, de paso, parte de la historia del país. En este recinto descubriremos una perspectiva distinta de la independencia cubana gracias a Martí.

Centro Wifredo Lam
c/ San Ignacio, esquina a Empedrado
Muy cerca de la catedral, esta galería está dedicada al pintor cubano Wifredo Lam (1902- 1982) y a la pictórica americana en general. Este cubano universal aportó a las tendencias artísticas del momento (surrealismo, cubismo) una visión mestiza original. Residente en París y protegido por el mismo Picasso, su obra se expone en las mejores pinacotecas. Es un centro dedicado a la divulgación de las artes, y lugar de encuentro de artistas de todo el mundo a su paso por la isla. Cuenta también con exposiciones permanentes y es posible adquirir -a precios muy razonables- la obra gráfica tanto de pintores contemporáneos como de algunos clásicos del arte cubano.

Casa Museo de Lezama Lima
c/ Trocadero, 162
Antes de visitar la modesta casa, conviene recordar que este escritor estuvo proscrito por el régimen cubano durante unas décadas. Aquí redactó su ciclópea obra narrativa -Paradiso, la más famosa de sus novelas- y poética. La visita no sólo tiene interés literario -documentos, objetos personales...- sino también pictórico porque atesora una gran cantidad de obras que sus amigos -Portocarrero, Víctor Manuel-, los mejores artistas cubanos de la época, le regalaron.

Convento de Santa Clara
c/ Cuba, 610
Construido en 1644, fue el primer convento de clausura que hubo en La Habana. El edificio fue vendido al Estado en 1922. El conjunto de muralla, iglesia y tres claustros bellísimos -el tercero es un cementerio- destaca por la profusión de artísticos trabajos de carpintería. Aunque en estado de reconstrucción, es accesible en buena parte, especialmente su claustro antiguo, que conserva un ambiente fresco y misterioso. Hoy día es un centro de restauración.

En Centro Habana
Barrio Chino
Área de las calles Cuchillo y Zanja
Lugar de asentamiento de los inmigrantes chinos a principios del siglo XX, se accede a él por una gran puerta de tres secciones y tejadillos rojos erigida hace décadas en honor de esta población, que conserva tradiciones y fiestas de su origen, a pesar de que en Cuba fue muy general la mezcla con los criollos. Proliferan los restaurantes chinos, de propiedad privada. Encanto especial tiene el bulevar peatonal, adornado a la oriental, donde se ubica, al aire libre, un buen número de estos establecimientos, todos de un precio muy discreto.

Callejón de Hammel
Entre las calles Aramburu y Hospital
Desde 1990, y a iniciativa del pintor Salvador González, se ha convertido en un lugar de homenaje a la tradición africana y su música. Doscientos metros de murales decorados por el artista ilustran los orishas (dioses yorubas) y los ritos del Palo Monte, conviviendo en armonía con la revolución marxista. Una tienda de hierbas medicinales y una galería de arte completan el mobiliario. Los domingos hay actuaciones de grupos de percusión y baile afrocubanos.

La Quinta De Los Molinos
Avda. Salvador Allende esquina con Infanta
Situada en un barrio populoso, destaca esta casa señorial de una sola planta -construida para los capitanes generales españoles en su retiro- que está rodeada de un jardín de acceso público, en el que encontraremos jóvenes practicando artes marciales, músicos ensayando... entre estatuas, fuentes, grutas y una arboleda y vegetación que aportó el antiguo jardín botánico. La casa, monumento nacional, es ahora un museo dedicado al general Máximo Gómez, una de las figuras decisivas en la Guerra de Independencia.

Fábrica de Partagás
c/ Industria, 520
El edificio, enorme, construido por el catalán Jaime Partagás a finales del XIX, recrea las condiciones en las que el tabaco es manipulado y elaborado. En visita guiada, se recorre todo el proceso desde los sótanos, donde las hojas de tabaco se lavan, cuelgan y clasifican, a la galera de torcedores, en la que se tuercen -se lían sobre sí mismas- las hojas ya secas para dar lugar a los afamados puros cubanos, que esta fábrica produce a ritmo de veinte mil diarios... Quizás lo que más sorprende es el ambiente de esta última sala, donde se conserva la tradición de que un lector amenice el trabajo de los torcedores.

En el vedado
Museo Antropológico Montané
Plaza Ignacio Agramonte-Universidad de La Habana
Junto al majestuoso edificio de la Universidad, con su gran escalinata -construida a primeros del siglo XX- y su Alma Máter entronizada ante él, se encuentra este museo en honor del antropólogo cubano Luis Montané. En el se exponen los resultados de más de un siglo de trabajo arqueológico y antropológico en Cuba. Lo más interesante es la colección de objetos prehispánicos: armas, vasijas... Las piezas más notables son los ídolos del Tabaco y de Bayamo.

Cementerio de Colón
c/ Zapata, esquina con c/ 12
Construido en el año 1871, su entrada es una arcada bizantina con tres puertas, presidida por un grupo escultórico de mármol. Tiene una estructura amplia, de campamento romano, dividida en cuatro sectores. Mausoleos y copias de mansiones de estilos diferentes, construidos en mármol o granito, configuran una ciudad de los difuntos. Si conseguimos que algún guía nos acompañe, conoceremos una buena serie de leyendas y mitos populares, entre los que destaca La Milagrosa -tumba de Amelia Goire-, muy visitada por los cubanos, y también las de Lezama Lima, Carpentier y otros personajes de la historia reciente cubana.

Agromercado del Vedado
c/ 19 con B
Para hacerse una idea de la vida cotidiana de los cubanos es preciso acercarse a este agromercado, donde la población se abastece de frutas, verduras, carne, flores... Los productos se venden en moneda nacional (un euro equivale a treinta pesos cubanos), por lo que resultan muy baratos para el extranjero. La exhibición de una gran variedad de frutas y verduras, a cual más sabrosa, tienta al paseante. Lo mejor: el regateo y el humor cubano en la diaria lucha por la subsistencia. Lo peor: las ofertas del mercado negro, que conviene desestimar.

Museo Napoleónico
c/ San Miguel, 1159, esquina con Rond
En una antigua mansión, copia de un palacio florentino del XVI, se encuentra este museo dedicado al Arte Imperio y a Napoleón. Dicen que es el mayor en su género fuera de Francia, con más de 7.400 piezas distribuidas en sus cuatro plantas. Entre las obras de arte destacan varios retratos de la familia Bonaparte y, especialmente, algunas representaciones de sus famosas batallas (como La campaña de Egipto, de E. Detaille). Expone también la máscara mortuoria del estadista, llevada a Cuba por su médico personal.

En Miramar y Marianao
Maqueta de la Ciudad
c/ 28, 113 (entre 1ª y 3ª)
Más de doscientos metros cuadrados tiene esta maqueta a escala de La Habana: la más grande del mundo, superada sólo por la de Nueva York. Toda una obra de artesanía confeccionada con madera de cedro y otros materiales. Los núcleos urbanos de distintas épocas históricas -colonia, república y revolución- están resaltados en diferentes colores para facilitar la visión del crecimiento de la ciudad sobre su compleja orografía, sus colinas y su litoral. En teoría, el objetivo de la maqueta era controlar el desarrollo urbanístico; de hecho, es un atractivo para visitantes instalado en un edificio construido al efecto en el barrio de Miramar. Ofrece una perspectiva exacta de La Habana, sus barrios y la riqueza arquitectónica acumulada en cinco siglos.

Jardines de La Tropical
c/ 51, junto a Puentes Grandes
A primeros del siglo XX, la fábrica de cervezas La Tropical creó este ámbito, que consta de un palacete de inspiración árabe rodeado de exuberantes jardines junto al río Almendares, en los que se encuentran también otros pequeños edificios de estilo fantasioso integrados en la vegetación. Fue reparado en 1990 para devolverle su primera finalidad -lugar de recreo, restaurante y pista de actuaciones y baile-, pero ha ido perdiendo actividad y rara vez se organizan en él eventos públicos: su uso no es ya el que fue en tiempos de bonanza económica, cuando en su gran salón llegaban a asistir más de mil personas. No obstante, el conjunto está en buen estado y merece un lento paseo por sus senderos entre árboles inmensos, grutas húmedas y el rumor del río; un rincón mágico absolutamente ajeno a las rutas turísticas.

La Marina Hemingway
Quinta Avenida, cruce con la calle 248
Después de atravesar el elegante barrio de Miramar en dirección oeste, a unos 15 kilómetros de la ciudad, se llega a este puerto deportivo, el más importante de la isla, poco frecuentado salvo por aquellos que llegan a La Habana en yate, lo que no es muy usual. Está formado por cuatro canales de agua marina, paralelos al océano y abiertos a él, donde atracan los barcos. Al fondo, una enorme piscina de agua marina de acceso libre, aunque no se esté alojado allí. El puerto oferta muchas posibilidades deportivas: alquiler de barcos para pesca o paseo hasta los arrecifes coralinos más cercanos, en excursiones diarias y nada caras, centro de buceo... Además, cuenta con hoteles, apartamentos de alquiler, restaurantes y varias discotecas al borde del mar (como Chan-Chán) con actuaciones en directo y un ambiente muy agradable en las noches calurosas.

Cercanías de La Habana
Parque Lenin
c/ 100 con c/ Cortina de la Presa (Municipio Arroyo Naranjo)
Situado al suroeste de la ciudad (una decena de kilómetros que se pueden cubrir en taxi), es el lugar de expansión, diversión y cultura más extenso de La Habana. El parque ofrece, en medio de un paisaje de vegetación exuberante, una infinita variedad de posibilidades para el entretenimiento: títeres, talleres de artesanía, piscinas, un trenecito de vapor, rutas a caballo, alquiler de bicicletas, un parque de atracciones, paseos organizados, rodeos cubanos... Se trata de un parque familiar, un lugar donde disfrutar -sobre todo si viajamos con niños- y, a la vez, observar a los grupos humanos en un ambiente no contaminado por el turismo. A pesar de ser un ambiente artificial, con sus bosques tropicales y las lagunas creadas -por cierto, después de la revolución-, el parque es una especie de paraíso terrenal de frescor, tranquilidad y recreo.

Jardín Botánico Nacional
Carretera del Rocío, km. 3,5
No muy lejos de la ciudad está este cuidado jardín, que muestra más de cuatro mil especies vegetales, dedicado a la investigación y a la divulgación de la naturaleza. Hay un transporte colectivo interior para que el visitante tenga una panorámica completa del lugar. La ruta de paseo a pie nos conduce por variados ambientes vegetales que culminan en la joya del parque, el jardín japonés, inaugurado en 1984. Es extenso y está conformado al estilo oriental, el paisaje cambia continuamente con elementos que van apareciendo: lagunas, puentes, pagodas... Se puede acabar la jornada en el restaurante vegetariano con un menú exuberante (incluidas flores de hibisco en ensalada).

Cojímar
Ctra. a las Playas del Este, km. 15
Al Este de La Habana se ubica este pueblo de pescadores, en un entorno privilegiado: la pequeña bahía, la desembocadura de un río del mismo nombre... Fue enclave indígena y, en el siglo XIX, lugar de veraneo de familias pudientes; de entonces quedan algunas bellas casonas y su fama de balneario de aguas medicinales. Ernest Hemingway eligió este puertecito para sus salidas a pescar, y también para su inspiración literaria (el protagonista de El viejo y el mar fue un pescador de Cojímar). Una glorieta con el busto del escritor preside el paseo marítimo, junto a un fortín del XVII. El viaje se aprovecha doblemente si se hace escala en La Terraza, un restaurante conocido por sus guisos de langosta, por sus espléndidas vistas y porque expone objetos y recuerdos del Premio Nobel de Literatura.

Santuario y Museo Municipal de Regla
Municipio de Regla
Al otro lado de la bahía de La Habana se encuentra el pueblo de Regla, con acceso por carretera y también en lancha desde el muelle de La Luz. El santuario de la Virgen de Regla (la única virgen negra de Cuba) es un lugar de peregrinación para los cubanos que profesan las religiones sincréticas, y una pequeña joya naïf para los ojos. A la misma puerta de la iglesia hay santeros, echadoras de cartas y vendedores de objetos de santería. Su Museo Municipal tiene varias salas dedicadas al culto de Yemayá (versión sincrética de la Virgen de Regla), con un buen número de objetos usados en el culto de Santería y los ritos Abakuá que practican sus sociedades secretas. ¡No se fíe de las ceremonias para turistas: lo genuino es siempre privado!

Museo Histórico de Guanabacoa
c/ José Martí, 108, entre Versalles y S. Antonio (Guanabacoa)
Este gran barrio, al suroeste de La Habana, de pasado indígena, fue enclave residencial en el siglo XVI para grandes familias que situaron en él su segunda residencia. En el presente, su crecimiento lo ha unido a La Habana, y sus residentes son criollos negros y mulatos, hasta el punto de haberse convertido en un referente de ritos y religiones afrocubanas. Conserva restos de su antigua grandeza: un centro histórico de casonas columnadas -bellísimas, aunque en estado agónico- y casitas del XVII. Su Museo Histórico tiene un amplio fondo dedicado a las tres ramas de las religiones afrocubanas: la Santería, el Palo y la Sociedad Abakuá. Y también objetos personales y documentos referidos a tres glorias de la música cubana nacidas en el barrio: Rita Montaner, Ernesto Lecuona y el genial Bola de Nieve.