La gran fiesta se llama Mata

La palabra Mata significa "montar a pelo", sin silla, y es el nombre de un festival único en el mundo que durante tres días previos a la primavera acoge en sus jaimas todo el patrimonio cultural del norte de Marruecos y sirve de feria y de escenario para la carrera que cita a los mejores caballos y jinetes del país. Un evento que en los últimos años ha ido ganando en repercusión internacional y que va camino de convertirse en una de las grandes atracciones del Mediterráneo. Los jinetes han despertado antes del amanecer, algunos, nerviosos, ni siquiera han dormido. Estamos en Beni Arous y huele aún a hierba fresca, el aire comienza a llenarse de sonidos: alguna cabra despierta, un gallo se despereza, se asoman los mirlos y vencejos; pero lo que especialmente resuena en el aire es la inquietud y la excitación de los caballos, un sordo resoplido que se repite y acompasa por la escala de jaimas donde se han instalado las cuadras. Sus integrantes saben que ha llegado el que puede ser su gran día, lo intuyen, lo viven... Parece el campamento de un sultán de cuento a los pies de las montañas que rodean el gran valle, donde en solo unas horas se celebrará la competición más importante del año en el norte de Marruecos: Mata -que significa "montar a pelo"-. Esta tradición es ancestral, parece ser que llegada de Afganistán y emulada por los mongoles, quienes aún realizan actuaciones de este tipo, más salvajes, como las de Ulan Bator, donde son niños los que compiten, perdiendo alguno, incluso, la vida en cada carrera. Wa fika baraka Allah ("La bendición vino de Alá"), gritan los jinetes. Rinden sus plegarias también ante la princesa Lalla Amina y todas las autoridades sentadas en las solemnes tribunas. Comienza la gran competición. Estamos a tan solo 60 kilómetros de Tánger y a 25 de Larache. Es la última jornada de un festival único en el mundo que, durante tres días, alberga entre campo y jaimas el patrimonio cultural, artístico y gastronómico de la región. Los agricultores venden sus aceites y quesos, los artesanos exhiben las monturas de cuero, los bordados en hilo... Las noches entran en un mágico trance desde el gigantesco escenario donde se desarrollan los conciertos, un Woodstock de músicos marroquíes. La exhibición de docenas de jinetes compitiendo ante las miradas de miles de personas es una experiencia inolvidable que se desarrolla como plato fuerte. Los 180 jinetes corren en grupos de diez en el gran circuito natural que forma el valle. Sin descanso, corren hasta reventar prácticamente sus monturas en lid por una muñeca de trapo. La estampa es furiosa e inmensamente bella, casi espiritual. Mientras, en los contornos del circuito, los segadores bailan el ritual de la siembra, las mujeres de Larache ocultan sus rostros de miradas ajenas bajo grandes sombreros y los habitantes de la región disfrutan junto a familiares y turistas de la gran fiesta. Wa fika baraka Allah. El pasado va al galope, la mano de una mujer tatuada en henna graba con su móvil la escena. Una prueba de coraje por una sencilla muñeca de trapo Dentro del impulso turístico que está tomando el país, Tánger ha recuperado de forma oficial, con la presidencia del rey Mohamed VI y el auspicio de la Unesco, una de sus tradiciones más antiguas: Mata. Los agricultores dan la bienvenida a la primavera con este juego de coraje donde jinete y caballo, en perfecta armonía, compiten en resistencia y habilidad por una muñeca de trapo cosida por las mujeres del pueblo. Bajo la batuta de Nabila Baraka, presidenta de la Asociación Alamiya Laaroussia por la Acción Cultural y Social, el festival muestra a lo largo de tres días las joyas autóctonas de la región a través de sus maravillosos caballos marroquíes, la exhibición y venta de productos gastronómicos y artesanales y el festival de música abanderado por el gran músico Bachir Attar. La cita es en primavera, en Beni Arous, en el corazón del País Jbala, en los mismos campos donde se celebra cada mes de julio la peregrinación a la tumba del santo sufí Moulay Abdeslam, que congrega cada año a medio millón de peregrinos. Quizás por eso la espiritualidad está tan presente en la festividad de Mata. Más información: www.festivalmata.com.