La Garrotxa, comarca de arte y volcanes

Era inevitable que surgiera en Olot una gran escuela paisajista. Toda esa franja del Pirineo gerundense parece delineada por un artista; pero fueron unos volcanes los que plasmaron un paisaje singular, poblado de iglesias románicas y pueblos medievales.

Carlos Pascual

Aunque parezca un tópico, en la villa de Olot hay que empezar hablando del tiempo. Los chaparrones se la tienen jurada. " Si no plou a Olot, no plou en lloc", dice la gente (" si no llueve en Olot, no llueve en sitio alguno "). Los más irreverentes la llaman el bací de Cataluña. Algo de fundamento tiene el sentir popular. El corazón de la comarca gerundense de La Garrotxa se muestra como un espeso tapiz boscoso, que parece llamar a la lluvia. Con árboles a veces fuera de lugar, como las hayas, que son propias de tierras más altas y norteñas. Y es que ese cogollo comarcal está formado por una treintena de volcanes que empezaron a vomitar fuego hace unos 350.000 años y han lanzado su furia cada 10.000 años, más o menos (la última erupción, del volcán Croscat, se produjo hace ya 11.500 años, no es por nada).
Espíritu modernista
Todo cuanto se quiera saber sobre el asunto está expuesto en el Museo de los Volcanes, que se encuentra alojado en la modernista Torre Castanys, en medio de un frondoso parque. Hay hasta un simulador de terremotos que vuelve completamente locos a los chavales de los colegios. En un audiovisual se da la clave de porqué Olot carece de monumentos antiguos: en 1427, 1428 y 1430 hubo varios terremotos que dejaron la ciudad prácticamente arrasada. Fue reconstruida, a los pies del volcán "urbano" de Montsacopa, con un eixample o retícula de calles en torno a la Plaza Mayor. No tiene, pues, la ciudad cosas muy antiguas, pero sí un conjunto notable de edificios modernistas, con algún ejemplo destacado, como la Casa Solá Morales (renovada en 1916 por Lluis Domènech i Montaner), incluida en la Ruta Europea del Modernismo. La Casa Gassiot, la Casa Pujador, la llamada popularmente " El Drac " o la pastelería Ferrer también forman parte de la docena larga de inmuebles más valiosos.
En el antiguo Hospicio, proyectado por Ventura Rodríguez y que nunca se usó como tal, se hallan aposentados el Archivo Comarcal, la oficina de turismo, un par de salas para muestras temporales de arte de vanguardia y, lo más importante, el Museo Comarcal. En él se presenta la evolución de la comarca de La Garrotxa, poniendo un especial énfasis en la llamada Escola Paisatgistica d''Olot. Ya en el siglo XVIII, el obispo Tomás de Lorenzana creó en el Hospicio una Escuela de Dibujo que daría pie a la fundación de una Escola de Belles Arts i Oficis.
Su primer director fue Joan Carles Panyó, al cual sucedieron Josep Berga y Iu Pascual, convirtiéndose en Escuela Superior de Paisaje. Artistas como Josep Clará, Miquel Blay, Berga, Joaquim y Marià Vayreda, Domengue, Gussinyé y otros se encargaron de hacer de la comarca de La Garrotxa uno de los rincones más pintados del planeta.
No sólo se puede admirar la trayectoria de pintores y escultores vernáculos en ese recinto: otras firmas de fuste, como Llimona, Rusiñol, Joaquim Mir o Ramón Casas (con su célebre lienzo La carga ), hacen que el museo justifique por sí solo las costas de este viaje.
Iglesias románicas y masías
Después de digerir tanto paisaje, puede sonar contradictorio escuchar que La Garrotxa es, eminentemente, una región industrial, más que agrícola. Desde luego, nadie lo diría atravesando los bosques que tapizan los conos volcánicos al sur de la villa de Olot, en el Parque Natural de los Volcanes. Se pueden recorrer los lugares más llamativos en unas simpáticas tartanas y carruajes tirados por caballos. Las ventas y restaurantes del entorno se encuentran siempre a rebosar: al olotino le gusta mucho salir a comer, es un rito familiar obligado los domingos.
Por ese camino se llega a Santa Pau, uno de los conjuntos medievales más convincentes de la zona. Tanto, que el actor estadounidense Dustin Hoffman acaba de rodar allí la película El perfume (basada en la famosa y aclamada novela de Patrick Süskind). El pueblo es chico, apenas unas callejas y una plaza porticada junto a la iglesia y el castillo, pero está siempre muy concurrido, ya que existen unos restaurantes de merecida fama.
Partiendo de Olot por otras vías más a poniente se puede llegar a la Vall de Bianya, donde es posible descubrir un nutrido conjunto de iglesias románicas y masías, o a la Vall d''en Bas, que también cuenta con pueblos muy pintorescos, como Els Hostalets d''en Bas.
Espléndido conjunto medieval
Pero ninguno lo es tanto como Castellfollit de la Roca, tal vez la villa más fotografiada de la comarca de La Garrotxa, en la carretera (pronto será autovía) que va hacia Girona. Las casas se asoman al borde mismo de un espolón rocoso, una escarpada sucesión de coladas basálticas a cuyos pies confluyen los caudales del Fluvià y Turonell. Siguiendo por esa carretera se llega a Besalú, uno de los conjuntos medievales mejor conservados de todo el país, y que disputa a Ripoll la gloria de los orígenes patrios (refiriéndonos a Cataluña). Fue, en efecto, condado independiente (año 902) y efímero obispado (1017-1020), luego integrado en la Casa de Barcelona. El airoso puente medieval sobre el Fluvià, fortificado con torres y declarado monumento histórico artístico, los baños judíos o miqwé de su call (judería), su Curia Reial ( corte en el siglo XVI y ahora selecto restaurante), sus varias iglesias románicas o el hospital de peregrinos convierten a esta población amurallada en un destino con peso específico.
Cocina volcánica
Con tal rótulo nació, en 1994, una asociación de restaurantes locales basados en el recetario comarcal, revisado con mirada creativa, y en los once productos estrella de estas tierras volcánicas: las trufas y setas diversas, las alubias, el jabalí, los nabos, el alforfón, la castaña, la patata, el cerdo, el caracol y el maíz, ingrediente básico del farro tradicional. Son cerca de veinte restaurantes, algunos de los cuales ofrecen también alojamiento, repartidos por los centros más turísticos de la Garrotxa Baja (www.cuinavolcanica.com).