La costa turquesa del Índico

Kenia es tradicionalmente conocida por ser un destino para realizar safaris, pero cuenta además con más de 500 kilómetros de costa que miran a las aguas turquesas del Índico. Descubrir su litoral supone ir en busca de vestigios de civilizaciones antiguas, recorrer playas desiertas de arena blanca y sumergirse en fondos marinos de inmensa belleza.

Durante siglos, los vientos alisios trajeron a Kenia a comerciantes y aventureros llegados de todas partes del mundo. La mezcla de culturas africanas, portuguesa, persa y árabe dieron lugar a la cultura swahili, cuyo idioma es hoy, junto al inglés, el oficial del país y el segundo más hablado en África. La capital del litoral y la segunda ciudad de Kenia es Mombasa. A tan solo una hora y media de vuelo de Nairobi, es parada obligada para iniciar este viaje. No hay que dejar de perderse por las callejuelas de arquitectura típicamente árabe de su ciudad vieja (Old Town) o visitar el Fort Jesus, un fuerte portugués construido entre 1593 y 1596, y uno de los edificios europeos más antiguos de África, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Hito de la arquitectura militar

Diseñado por el italiano Giovanni Battista Cairati, el Fort Jesus es uno de los ejemplos de fortificación del siglo XVI mejor conservados y supone un hito en el diseño y la edificación de la arquitectura militar. La planificación del edificio y su forma reflejan a la perfección el ideal del Renacimiento en la armonía de las proporciones y su geometría basada en el cuerpo humano. El terreno que rodea la construcción fortificada se extiende más de dos hectáreas y, además de las instalaciones del fuerte que domina la ciudad de Mombasa, incluye los bellos y cuidados jardines circundantes. A diario se ofrecen visitas guiadas para conocer la historia que guarda entre sus muros.

Para terminar el día saboreando la gastronomía de la costa no hay nada mejor que embarcarse en un tradicional barco de vela (dhow) y recorrer el canal de Mombasa al caer el sol. La cadena de restaurantes Tamarind ofrece cruceros de tres horas de duración en los que es posible degustar pescado y marisco fresco en un ambiente relajado y amenizado, a menudo, por grupos musicales locales www.tamarind.co.ke

Pero más que por las atracciones que puede ofrecer la capital de la costa, Mombasa puede presumir de contar con las mejores playas de Kenia. Al Sur de Mombasa las playas principales se encuentran en Diani, convertido en un destino predilecto de vacaciones para los kenianos y donde han proliferado coquetos hoteles y resorts de lujo. Diani exhibe playas de una arena blanca purísima que contrasta con un mar azul turquesa. Además, tiene la ventaja de ser aún un lugar poco conocido por el turismo internacional y, por tanto, menos masificado que otras islas o costas de similar belleza.

Una gran barrera de coral

Desde Diani se puede acceder al Parque Marino Nacional de Kisite-Mpunguti y realizar una excursión de un día para practicar deportes acuáticos o simplemente disfrutar de este lugar paradisíaco y solitario. Su superficie abarca unos 30 kilómetros cuadrados y la única forma posible de acceder a este parque es en barco a motor o en dhow. La isla más grande del parque es Wasini, donde los paisajes volcánicos contrastan con aguas de color turquesa. Cuenta con cuatro kilómetros de barrera de coral y con más de 250 variedades de peces. En Kisite, uno de los mejores entretenimientos es nadar por sus cálidas aguas y divisar a numerosos delfines merodeando alrededor. También se pueden avistar tortugas marinas y una fascinante colección de corales y crustáceos. Además de la práctica de deportes como el buceo o el esnórquel, Kisite es también conocido entre los amantes de la pesca de altura y atrajo en su día a personajes tan populares como el escritor estadounidense Ernest Hemingway.

Si Diani es la playa de los locales, Malindi es territorio italiano. Sorprende de Malindi la gran cantidad de restaurantes, bares y locales de ocio regentados por transalpinos, que han encontrado en este lugar su particular Caribe y que acuden cada verano en masa para disfrutar de sus playas. A cada paso que das en Malindi algún keniano te saluda con un "buon giorno" y repasa para el turista las propiedades que el ex magnate de la Fórmula 1 Flavio Briatore posee en esta localidad. Pero más allá de la anécdota de sus moradores latinos, Malindi destaca por su oferta de playas y actividades. Al ya citado Parque Marino de Kisite, en Diani, hay que sumar el Parque Marino de Malindi y Watamu, que cuenta con más de 260 kilómetros cuadrados a lo largo de los cuales se extiende, según cuentan, una de las barreras de coral más bellas del mundo. Considerado uno de los mejores lugares de buceo y esnórquel de la costa Este de África, en sus fondos marinos se encuentran peces cocodrilo, tortugas y delfines, y entre los meses de diciembre a marzo es posible observar tiburones ballena y mantas raya. Además, alberga más de 140 especies de corales diferentes. Desde Malindi, la mayoría de hoteles y operadores organizan safaris de un día para visitar el parque, almorzar pescado y langosta fresca en alguna de sus maravillosas y desiertas playas o zambullirse en sus aguas con unas gafas y un tubo para observar sus magníficos fondos marinos.

Muy cerca de la vecina localidad de Watamu se halla Mida Creek, donde se pueden descubrir cuevas marinas y piscinas naturales entre las rocas. Es un lugar perfecto para almorzar y disfrutar de la gran variedad de peces y vegetación que se puede observar a simple vista. Es, además, un lugar privilegiado para los grandes aficionados a la ornitología, ya que está en una zona de manglares habitada por cientos de especies como garzas y airones.

Gedi y Lamu

A lo largo de la costa de Kenia se pueden admirar también joyas históricas que encierran grandes secretos, como las ruinas de Gedi. Están situadas a cuatro kilómetros al Norte de Watamu y abren diariamente de 8 de la mañana hasta el anochecer. Nadie sabe con exactitud por qué los habitantes de Gedi abandonaron precipitadamente en el siglo XIII su floreciente ciudad, dejando tras de sí intactos palacios de sultanes, frondosos jardines, porcelanas, joyas y elegantes mezquitas. Hoy las ruinas de Gedi son un excelente ejemplo de asentamiento swahili que sobrevive entre la densa vegetación de la costa y los grandes baobabs, y cuyos únicos habitantes son monos de la endémica especie Colobus. Un enigmático lugar que bien merece una visita.

El archipiélago de Lamu es otro de los tesoros de Kenia aún poco conocido por el turismo de masas. Sin duda, es uno de los mejores lugares para alejarse del mundanal ruido, ya sea como colofón perfecto a unos días de safari o como un regalo en forma de escapada a sus desiertas playas y exclusivos hoteles. Lamu es un archipiélago formado por tres islas -Manda, Pate y Lamu- situadas al Norte de la costa de Kenia. La ciudad vieja de Lamu, patrimonio histórico artístico de la Unesco, es uno de los pocos lugares del mundo en donde el tiempo parece haberse detenido hace siglos. No se ve ni un solo coche en esta ciudad. Apenas hay tres vehículos, que pertenecen al alcalde, al hospital y al cartero. El resto de la población camina parsimoniosamente o se traslada en burro -en Lamu estos animales están por todas partes-.

Sus edificios son la mejor representación de la cultura swahili y guardan aún ese sabor a mestizaje de culturas venidas de lejos, como la árabe, la persa o la portuguesa. Todos ellos tuvieron su puerto en Lamu cuando en el siglo XVI esta ciudad conoció su máximo esplendor. En su pequeño museo situado en el malecón o en el fuerte que ocupa la plaza central de Lamu es posible conocer las tradiciones de sus habitantes y cómo aún perduran lejos de la modernidad. Es imprescindible pasear por sus callejuelas y participar del bullicio de su mercado central. También se puede visitar algún taller en el que los carpinteros labran a mano las puertas que se abren en muchas de las casas de Lamu hacia jardines de tradición árabes llenos de vegetación. En sus pequeños negocios es posible adquirir artesanía en madera, coloridas telas o los famosos kikois (una especie de pareo de algodón a rayas).

Playas exóticas

Más allá de la ciudad de Lamu, el mar lo llena todo y los protagonistas son los dhows (barcos de vela) que unen las islas de Manda, Pate y Lamu. En Manda es posible visitar las ruinas de Twaka, vestigios del asentamiento que, en su día, fue refugio de más de 2.500 personas. Entre las paredes de coral y los arcos de medio punto aún puede uno imaginarse la suntuosidad de esta gran ciudad del siglo XV. También en Manda tiene lugar, entre los meses de mayo y junio, el desove de las tortugas que cada año acuden a sus orillas para enterrar sus huevos. Parece un milagro de la naturaleza ver cómo sus crías rompen el cascarón y se abren paso entre la arena para alcanzar, apresuradas, el mar. Para finalizar el día, en Lamu es casi tradición obligada realizar una excursión en dhow y asistir a una espectacular puesta de sol aderezada con un suculento aperitivo.

La amplia oferta de alojamientos, que incluye cosmopolitas resorts, románticos hoteles, lujosos Spas y hoteles familiares, convierte a la costa de Kenia en el destino ideal para cualquier tipo de viajero, pero sobre todo para el que busque perderse en lugares únicos llenos de exotismo y tranquilidad. Desde Nairobi hay vuelos diarios a Mombasa y trayectos frecuentes que conectan la capital con Diani, Malindi y Lamu. Diani se encuentra a una hora y cuarto de Mombasa y es posible llegar desde allí por carretera.

Tradición swahili en Lamu

La ciudad vieja de Lamu es un asentamiento swahili que tiene más de 700 años de historia. Sus tradiciones y su arquitectura típica fueron reconocidas por la Unesco, que incluyó Lamu en su lista de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad. La mejor época del año para acercarse a dichas tradiciones y disfrutar de la fiesta entre los locales es durante la celebración del Festival Cultural de Lamu, que se celebra todos los años en el mes de noviembre. Durante tres días es posible asistir a numerosas actuaciones musicales y representaciones artísticas, acudir a un mercado donde es posible adquirir artesanía realizada por las mujeres de la zona o presenciar demostraciones de pintura de manos con henna. El acontecimiento más esperado del programa es la carrera de burros que, durante más de tres horas, recorre el malecón de la ciudad vieja de Lamu. Todos los habitantes de la urbe se reúnen a lo largo del recorrido para animar a los corredores -que se distribuyen en distintas categorías en función de su edad- y vibrar con el momento de la llegada a la meta. Durante el festival se celebra también una hermosa regata de dhows. Es entonces cuando la emoción se traslada a las orillas y a las pequeñas embarcaciones, desde donde se anima a estos gigantes del mar con sus velas desplegadas. El premio para el ganador es una suculenta suma de dinero que ningún habitante de Lamu quiere dejar escapar. Por ello, las tripulaciones y los barcos se preparan a fondo durante todo el año para alcanzar el éxito.

Más información: www.magicalkenya.com y www.lamu.org

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