La ciudad de Budapest se convierte en la nueva "jungla de cristal"

Como la ficción del cine todo lo puede, el director John Moore transforma Budapest en sinónimo de Moscú para que el heroico "agente Mclane" luzca su camiseta de 25 años en "Un buen día para morir", quinta entrega de "La jungla de cristal". Hacemos un recorrido por algunos de los lugares de rodaje de la hermosa capital de Hungría.

B. Iznájar

Una mañana de junio sobrevolaban dos helicópteros Mi-24 del ejército húngaro sobre La perla del Danubio. Bajo los fuselajes, la ciudad de Budapest mostraba su geografía urbana, organizada en 23 distritos, enumerados con caracteres romanos, herencia de un pasado como capital de la provincia de la Panonia inferior. Los aparatos, en misión de combate, formaban parte de la tramoya de Un buen día para morir, quinta entrega de la sagaLa jungla de cristal, que el pasado año convirtió las arterias de la capital de Hungría en supuestas calles de Moscú.

Las cámaras de cine perseguían el vuelo desde la privilegiada atalaya del vetustobarrio empedrado del castillo de Buda. Desde allí, el foco cenital miraba el río a su paso por los puentes más icónicos para los húngaros: Cadenas, Libertad, Margarita e Isabel. Enclavada en Marcius 15 tér, esta última pasarela colgante sirvió de plató de las vertiginosas persecuciones automovilísticas del agente John Mclane, el mismo escenario que une las dos partes de la ciudad, Buda con Pest, donde se encuentran la iglesia más antigua y las ruinas de una bodega medieval. De nuevo aparecen las acrobacias de un helicóptero alrededor de la cúpula del Museo Nacional. En esta ocasión es un Mi-26, que dispara contra la fachada de un edificio del siglo XIX, con simbología arquitectónica náutica, que albergara a oficiales marinos, y convertido por la película en la casa de los espías. Está ubicado en la Plaza de la Libertad, en la que se alzan un monumento soviético y una estatua del ex presidente Ronald Reagan.

Como cualquier día, en el céntrico distrito V de Budapest los trolebuses transitaban por Kálvin tér y, en la esquina con Kecskeméti utca, mientras dejaban a su izquierda restos de una de las puertas de la ciudad medieval, enfrente el sonido de una claqueta iniciaba la espectacular escena protagonizada por un inmenso camión y la explosión de un monolito de piedra convertido en falso objeto inmobiliario moscovita.

Como contraste, muy cerca, los habitantes transitaban tranquilamente por la moderna zona peatonal Új Fö Utca, tal vez se regalaban una jornada gastronómica en el sugerente Mercado Central o disfrutaban de un día de compras por la calle Váci, pero quizá visitaban la plaza Kossut,sede del Parlamento.

La localización del Museo de Bellas Artes, que fue elegida por el director John Moore para colocar en sus escalinatas a un intimidante grupo de hombres armados, también constituye una de las más importantes muestras arquitectónicas de la capital húngara, que junto con la galería de arte Mücsarnok componen la Plaza de los Héroes, en el extremo de la avenida Andrássy, Patrimonio de la Humanidad.

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