Kumano Kodo, el camino santo de Japón

Antiguas ciudades prohibidas, vida monástica en templos budistas y ryokanes centenarios. El Kumano Kodo es un viaje al interior de Japón, a un paisaje cultural con una tradición de montañas sagradas de más de 1.200 años. También es la única ruta de peregrinación, junto con el Camino de Santiago, que ha sido designada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las dos rutas celebran este año el vigésimo aniversario de su hermanamiento.

David Granda
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Foto: Gonzalo Azumendi

La carretera que conduce a Koyasan es un desfiladero de montaña entre bosques de cedros centenarios. Las mujeres no pudieron entrar en el sitio sagrado hasta el año 1906. Todo Koyasan era un monasterio habitado únicamente por monjes dedicados al estudio y la práctica del budismo esotérico shingon, una gran ciudad religiosa fundada hace doce siglos por el monje budista Kukai, citado póstumamente como Kobo Daishi.

Gonzalo Azumendi

El estatus de ciudad prohibida, propio de un Japón atávico que ya se ha corregido con la modernidad, se debía a que las mujeres eran consideradas elementos ociosos que distraían a los jóvenes monjes en su entregada vida contemplativa. Hoy se encuentran hasta 117 templos dentro de sus lindes, y el viajero (y la viajera) se puede alojar en al menos 52. La ruta de peregrinación Koyasan Nyonin-Michi tiene su origen en esta segregación de género: un camino alternativo de 18 kilómetros que recorrían las mujeres peregrinas sorteando la ciudad. En total, hay otras siete sendas que conducen hasta Koyasan. 

Gonzalo Azumendi

Estamos en la Prefectura de Wakayama, al sur de Osaka, en la parte más meridional de la isla principal de Japón, Honshu. Koyasan es el centro neurálgico del budismo esotérico shingon. Además de las pagodas de Danjo Garan (el complejo de templos sagrados), aquí está Okunoin, el camino que nace en el puente de Uchinobashi y que a lo largo de dos kilómetros está flanqueado por 200.000 tumbas y estupas budistas. Conduce hasta el mausoleo de Kobodaishi, meta final del peregrinaje y lugar sagrado del budismo.

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Koyasan fue designado en 2004, junto con el Kumano Kodo, al otro lado de las montañas de Kii, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Estos lugares forman un paisaje cultural que refleja la fusión entre sintoísmo y budismo y una tradición de montañas sagradas que se remonta a más de 1.200 años. El Camino de Santiago y el Kumano Kodo, las dos únicas rutas de peregrinación encumbradas por la Unesco, cumplen este año el vigésimo aniversario de su hermanamiento. De hecho, han creado un programa que comparte la historia de los que han completado las dos rutas, denominado Dual Pilgrim. Es posible registrarse en el Kumano Hongu Heritage Center o en el Centro de Información Turística de Tanabe).

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Sendas y santuarios 

El Camino de Kumano o Kumano Kodo es, en realidad, una extensa red de sendas que conecta los tres grandes santuarios de Kumano o Kumano Sanzan: el santuario Hongu Taisha, el santuario Hayatama Taisha y el santuario Nachi Taisha. En el periodo Heian (794-1185), la casa imperial, temerosa del fin del mundo, inició un complicado viaje devocional de cuarenta días desde la antigua capital de Kioto para buscar el Cielo en la Tierra. Al emperador le acompañaba un séquito de 800 personas. Ese es el origen de los tres grandes santuarios de Kumano Sanzan. 

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“Aquí tenemos tres religiones: el budismo, el sintoísmo y la naturaleza”, dice Jian Shino en la terraza de su ryokan en Takahara, de espaldas a uno de los paisajes más hermosos de todo Japón. Habla un perfecto castellano con un simpático deje andaluz. Jian vivió una buena temporada en Granada, donde se enamoró y, lo que es mejor aún, aprendió a tocar la guitarra española.

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Emplea una de las religiones que enumera, la extraoficial, para cocinar: cada día se escapa a la montaña con los peregrinos del hotel en busca de hierbas y vegetales y luego les enseña a cocinarlos; hace tempura con el bosque. Ha colocado un piano y una postal de Tío Pepe en el comedor (Fino muy seco de Jerez, se puede leer en esa estancia en pleno ombligo espiritual de Japón por donde pasa el Kumano Kodo desde hace más de mil años). 

La ruta imperial

Kirinosato Takahara, el ryokan de Jian, se encuentra en la ruta de los emperadores, la ruta Nakahechi, el sendero más célebre de Kumano. Está a un paso del santuario más antiguo del camino, Takahara Kumano-jinja. Como hemos venido a caminar, llegamos a Hosshinmon-oji y recorremos en unas tres horas los siete kilómetros que llevan hasta Kumano Hongu Taisha, una senda que atraviesa el Japón rural hasta el primer gran santuario de peregrinación.

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En el camino se escuchan disparos de los vecinos para ahuyentar osos, venados y animales salvajes; se cruza por pueblos que viven de las plantaciones de té; para el reposo y la meditación del peregrino, en los bosques de cedros despuntan falsas camas ensambladas con troncos de madera (en el fondo no es tan extraño: son tan cómodas como los futones del ryokan). Todas las rutas llevan a Kumano Hongu Taisha, ubicado en un delta entre las montañas. Te recibe la puerta de Oyunohara, que mide 33,9 metros de altura y 42 de ancho, el Torii más grande del mundo. Este colosal monolito marca la entrada a una zona sagrada y simboliza la división entre el mundo secular y el religioso.

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No muy lejos de este lugar aparece Yunomine, un pueblo en las faldas de las montañas sagradas que puede presumir de tener un onsen en mitad de su callejero que es por sí solo Patrimonio de la Humanidad. Tsuboyu onsen es una cabaña de madera con una bañera de piedra natural que aprovecha el arroyo de aguas termales que corre a través de Yunomine. En orden de llegada y sin admitir reservas, cualquier persona o pareja puede bañarse en privado durante media hora minutos por 770 yenes (unos 6 euros).

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En este extremo del Kumano Kodo está la mejor puesta de Sol de Japón. Hyakken-gura se encuentra a unos modestos 460 metros de altura tras una amable ascensión a pie de veinte minutos, pero con vistas a las 3.600 cumbres sagradas de Kumano, o eso cuenta el dicho popular. En verdad no hay tantas y la más alta de la Península de Kii no supera los 1.122 metros, pero la estampa es soberbia. Los peregrinos la han contemplado desde hace más de mil años.

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Rumbo a la ciudad de Shingu, en el estuario del río Kumano, llegamos a otro de los tres grandes santuarios de la ruta de peregrinación, el Hayatama Taisha, que ha recibido 141 visitas de 23 emperadores (Goshirakawa, el más insistente, repitió 33 veces a lo largo del siglo XII). Aunque estamos en un recinto sagrado, no falta la tienda de souvenirs para turistas. Se venden llaveros, chucherías, camisetas de la selección nacional de fútbol firmadas por los jugadores...

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Durante una conversación tan banal como metafísica sobre fútbol, el traductor que me acompaña me cuenta que el blanco es el color que simboliza la pureza en el sintoísmo: “El blanco se puede volver de otro color, pero ningún otro color se puede volver blanco”. Junto a nosotros, un experto calígrafo registra la visita con su elegante escritura en los libros de ruta de los peregrinos, estampados con los sellos de caucho repartidos por los lugares sagrados de todo el camino. En Shingu hay otro santuario de prestigio, Kamikura-jinja, al que se accede tras salvar 538 escalones. La cima, a 253 metros, ofrece una estampa inmejorable de esta ciudad costera del océano Pacífico. 

La lonja de katsuura

Llegados a este punto, Kumano Kodo discurre paralelo al océano en uno de los tramos menos conocidos de la ruta de peregrinación. La siguiente parada es el puerto pesquero de Katsuura. Ahora que la histórica lonja de pescado de Tsukiji en Tokio se acaba de mudar a la isla artificial de Toyosu en la bahía tokiota, con unas instalaciones más modernas pero sin la identidad y el carisma labrados desde 1935, merece la pena disfrutar en vivo de la subasta de atún en un recinto que conserva toda la autenticidad, donde se puede contemplar incluso cómo los barcos descargan los productos del mar cada mañana. La lonja de Katsuura dispone de un anfiteatro al que se accede libremente para conocer de primera mano el comercio de pescado.

Gonzalo Azumendi

Desde Katsuura, a 30 minutos por carretera se llega a uno de los puntos más fotografiados de Wakayama: el tramo de Kumano conocido como Daimon-zaka Slope, una senda empedrada de 600 metros y 267 escalones entre bosques de cedros y bambúes donde deambulan con frecuencia modelos y devotos de los kimonos del periodo Heian (en la entrada se encuentra la sastrería de Miyamoto Teruyo, donde se pueden alquilar por 2.000 yenes la hora, unos 15 euros). Al final de la calzada se ve en el horizonte la catarata más alta de Japón, con un salto de 133 metros, situada junto al santuario sintoísta de Kumano Nachi Taisha, el último de los tres grandes santuarios que conforman la ruta de peregrinación de Kumano Kodo. El destino final de los emperadores.