Kairuán, ciudad santa y patrimonio tunecino

Considerada como la primera Ciudad Santa del Magreb, Kairuán posee una gran faceta espiritual gracias a sus numerosas mezquitas. Además, fue declarada como Patrimonio de la Humanidad en 1988. 

VIAJAR
 | 
Foto: ISTOCK

A unos 160 kilómetros al sur de Túnez capital se encuentra Kairuán, una ciudad donde todavía se conserva el rastro de la que llegó a ser la primera metrópolis del Magreb. Fundada en el año 670, se trata de la localidad más antigua del país, y también está considerada como la primera Ciudad Santa del Magreb, a pesar de no tratarse de un destino de peregrinación. Además posee una gran riqueza cultural que hizo que fuera declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. 

La faceta espiritual está muy presente en esta ciudad gracias a sus numerosas mezquitas, entre las que destaca la Gran Mezquita, que ha otorgado a Kairuán un prestigio nacional e internacional como lugar sagrado del Islam. Este templo, construido en el siglo IX, fue pionero para el resto de mezquitas –muchas de ellas situadas en Andalucía- en cuanto a su arquitectura. El patio y la sala de oraciones son uno de los principales atractivos de este templo, que se caracteriza por sus abundantes arcos y columnas. Además de la Gran Mezquita, también destaca la “Mezquita del Barbero”, del siglo XVII, así como el mausoleo del antiguo profeta Sidi Saheb, que se compone de varios patios y salas decoradas con coloridos paneles de cerámica.  

Por otro lado, en el interior de las murallas almenadas que rodean el casco antiguo, se halla la medina, característica por su puerta monumental por la cual se accede a una red de calles estrechas con paredes blancas y puertas celestes. Este ambiente, evocador de un tiempo pasado, se mantiene también en el zoco, donde los vendedores exponen sus alfombras tejidas en lana, convertidas en un símbolo tunecino y, sobre todo, en un icono de Kairuán. La razón es que, a pesar de tratarse un artículo que se confecciona en todo el país desde la antigüedad, la de Kairuán se diferencia del resto por contener en su dibujo un medallón central rodeado de flores y un marco de bandas alineadas en paralelo.

En cuanto a gastronomía se refiere, una de las especialidades de la ciudad es el maqroudh, un dulce elaborado a base de sémola, aceite de oliva y miel, todos ellos ingredientes de la cocina bereber.

Por otra parte, no se puede abandonar Kairuán sin visitar las cisternas de Aghlabid –que datan del siglo IX-, un sistema de depósitos de agua que conformaban un complejo hidráulico excepcional para la época; y el Museo de Raqqada, que contiene piezas de cerámica y folletos del Corán de los primeros siglos de historia de la ciudad. Si se quieren realizar actividades alternativas, en Kairuán también hay lugar para el senderismo, la espeleología y la observación de aves.