Juguetes, botijos, rosarios y perfumes en España

Dentro de la amplia oferta museística de España hay un buen número de colecciones que destacan por su originalidad. Algunas ya son muy conocidas, mientras que otras a veces se descubren por casualidad durante una escapada de fin de semana en la que no se había planeado visitar ninguna exposición. Lo común a todas ellas es que de sus paredes no cuelgan cuadros, en la puerta no esperan largas colas de orientales con las cámaras en ristre y siempre se sale de allí con la sensación de haber hurgado en el baúl de los recuerdos. ¿O no viene a la memoria la imagen de la abuela perfumándose mientras se visita el Museo del Perfume de Barcelona? ¿O después de caminar por el Museo Santo Rosario, en Aroche (Huelva)? El primero (www.museodelperfume.com, 5 €) expone en sus vitrinas esencieros, frascos, ungüentarios, perfumadores y otros recipientes en un completo recorrido que comienza con los egipcios, griegos, etruscos, romanos y árabes y llega hasta nuestros días. Por su parte, el Museo Santo Rosario acoge entre sus paredes una de las colecciones más completas del mundo, con cerca de 1.500 rosarios, algunos de ellos donados por personalidades como Kennedy, el Papa Juan Pablo II o el Rey Juan Carlos.

Más recuerdos traerá, sin duda, el Museo del Botijo, en Villena (Alicante). Nostálgicos y jóvenes urbanitas para quienes este objeto forma parte de los tiempos de Maricastaña descubrirán más de un millar de ejemplares procedentes de todo el mundo, realizados en metal, cerámica, barro o madera, de diferentes formas y tamaños y pertenecientes a distintas épocas y alfares. El Museo del Juguete de Cataluña (www.mjcfigueres.net 5 €), en Figueres, Girona, con sus mecanos, caballos de cartón, cocinas y otros juguetes creados en su mayoría durante el siglo XX; el malagueño Museo Casa de Muñecas (www.museocm.com, 5 €), con su medio centenar de modelos artesanales, o el destacado Museo Fournier de Naipes, ubicado en Vitoria- Gasteiz, son otras visitas que seguro transportarán a los visitantes a los dorados años de su infancia.