Jamaica, Treasure Island

La historia de una isla que se ha ido contando al ritmo de melodía.

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Foto: lucky-photographer / ISTOCK

Jamaica, una de las perlas del Caribe, es una pequeña isla que ha visto nacer y crecer entre sus rincones a una cantidad inmensa de artistas por metro cuadrado. Junto a Cuba, está considerada como uno de los territorios que más ha influenciado la cultura musical mundial. Tanto es así, que la actual sociedad jamaicana no se entiende separada de su creación musical. 

Muchos se refieren a ella como la Isla del Tesoro por las antiguas historias de piratas que se vivieron en sus costas, pero también por la abrumadora producción musical que ha estallado en su seno, sobre todo, en las últimas décadas. Parece que las aguas cálidas y el clima tropical esconden alguna fórmula mágica que confiere a los jamaicanos una creatividad impresionante, con unas aptitudes extraordinarias tanto para la composición como para la ejecución musical. Así, se han convertido en los padres indiscutibles de diversos géneros propios y han sabido reinventar algunos estilos derivados. Mento, ska, reggae, rocksteady, dub, roots, dancehall, ragga, jungle, etc. son algunos ejemplos que engrosan una larga lista de folclore armónico concebido en Jamaica. 

Country roads take me home

Una visita a Jamaica puede ser mucho más que un pack vacacional caribeño al uso. Recorrer esta isla es adentrarse en la historia viva de la música. Estos son los 5 lugares jamaicanos en los que vibra la esencia pura de la melodía

Nine Miles 

 

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Situado al norte de Ocho Ríos, este pueblo ha sido proclamado santuario en honor al cantante de reggae más conocido del mundo. Aquí se encuentra la casa natal Bob Marley, declarada monumento nacional por el Estado de Jamaica, muy cerca también de su mausoleo, pintado con los icónicos colores rasta (rojo, dorado y verde). Los descendientes de Marley lo han convertido en un museo en el que se pueden encontrar los objetos personales de la estrellla del reggae, como guitarras, premios y fotografías. Muy cerca de allí, se sitúa “Zion Rock”, una roca donde Bob Marley se paraba a descansar y meditar, inspirando algunas de sus canciones como “Iron Zion Lion”. 

Montego Bay

“It's all on the right side in Montego Bay”, entonan Freddie Notes & The Rudies. También cantan las maravillas de ‘Mo-Bay’ Queen Ifrica o Alphaville. Esta costa paradisíaca también puede vanagloriarse de ser fuente de inspiración musical. Sus playas de arena blanca están bordeadas de plantas florales. Entre sus colinas salpicadas de palmeras, se esconden manantiales de aguas medicinales por donde revolotean colibríes. Un telón de fondo idílico para la celebración anual del Festival Veraniego de Reggae (Reggae Sumfest) y del Festival de Jazz y Blues de Air Jamaica.

Trench Town

Esta barriada con un turbulento pasado y miles de historias en sus esquinas, ha sido el hogar de las mayores figuras del ska, el rocksteady y el reggae. Dean Fraser, Ernest Ranglin, Alton Ellis, Delroy Wilson, Joe Higgs, Peter Tosh o Bunny Wailer llenaron de acordes las calles de Trench Town, mientras los ‘rude boys’ hacían sus peripecias y corrían a su suerte. Actualmente, se puede visitar el Cultural Yard, un museo arquitectónico y cultural de las raíces del reggae. 

Orange Street

También conocida como `beat street’ fue el corazón y el alma de la producción musical de Jamaica desde 1960 a 1980. Allí era el lugar donde todo sucedía: músicos, cantantes y productores se cruzaban, fusionaban sus ideas y lanzaban al auténticos diamantes musicales. Los vinilos con el sello de Duke Reid, Prince Buster, Dennis Brown, Sir Coxsone Dodd, Winston Riley, Bunny Lee, Joe Gibbs, Sonia Pottinger… salían disparados al mundo desde esta calle. 

Montego River Gardens

 

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Situado cerca de Porto Bello, vive una comunidad rastafari que acepta visitas de turistas. Los rastafaris, son una parte fundamental de la estructura religiosa de Jamaica, además de ser la fuente potencial de toda la música espiritual que inunda el reggae y el dub, entre otros. Una oportunidad dorada para conocer de primera mano las claves de la cultura y la fe rastafari. 

Washington Gardens 

En 1973, en esta zona residencial de Kingston, se inauguraban unos estudios de grabación que cambiarían para siempre la concepción y la ejecución musical de la isla. Se bautizó como `Black Ark’ y a sus mandos pilotaba un histriónico hombre llamado Lee Scratch Perry. Concebido como un laboratorio, entre los muros del Black Ark, Lee Perry buscaba nuevos sonidos o, más bien, el sonido perfecto, a través de técnicas totalmente innovadoras y originales. Allí, sin duda, nació el germen de lo que hoy conocemos como dub. Además, en este local, grabaron Bob Marley and The Wailers, Max Romeo, Mighty Diamonds, The Heptones y Augustus Pablo, entre otros. Tras 6 años de intensidad creativa y experimental, Lee Perry quemó su propio estudio como ejercicio de redención.