Istria: la escapada perfecta a la península con forma de corazón

Ruinas clásicas, antiguos puertos venecianos, playas salvajes y pueblos de piedra aguardan en esta adorable región de Croacia

Noelia Ferreiro
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Foto: jasminam / ISTOCK

La península más grande del Adriático descansa en el extremo más occidental de Croacia, descolgada del sur de Eslovenia y a un paseo en ferry desde Venecia. Una posición especial, que en sí misma ya sería un atractivo de no ser porque lo que aguarda en ella es aún más apasionante: la combinación de dos identidades que la convierten en un destino único. De un lado, la austeridad austrohúngara que le llega del norte; de otro, la pasión italiana por la buena vida que impregna el paisaje, la gastronomía y el carácter cálido de sus gentes.

Istria, Croacia
Istria, Croacia | xbrchx / ISTOCK

Istria, que tiene forma de corazón, es uno de los destinos croatas menos explotados y, sin embargo, uno de los más bellos. Una región sofisticada y sibarita, profundamente marinera, que esconde la verdadera esencia del Mediterráneo, además de ruinas clásicas, antiguos puertos vénetos, playas límpidas, viñedos infinitos y adorables pueblos de piedra agarrados a las colinas.

Deliciosas aldeas

Labin, en la costa este, puede ser un bonito punto de partida. Un pueblo fortificado que a menudo pasa desapercibido pese a contener un seductor casco antiguo con pasajes adoquinados y fachadas barrocas. Mucho más concurrida está Pula, en la punta meridional de la península, donde hoteles, restaurantes y tiendas apenas desentonan con los vestigios romanos de una ciudad que estuvo ocupada por el Imperio durante más de dos mil años. El arco de triunfo de Sergio, el foro y un pequeño pavimento con mosaicos del siglo III son algunos de los restos, aunque la joya de la corona es el majestuoso Anfiteatro, un coloso que data del siglo I y que sirvió para acoger las luchas de gladiadores con un público de 20.000 espectadores.

Pula, Croacia
Pula, Croacia | Mlenny / ISTOCK

Si cuesta abandonar Pula es porque se desconoce el encanto de la siguiente parada, asentada más al norte en la costa occidental: Rovinj, cuyo perfil de cuento de hadas la convierte en la postal perfecta. Un conjunto de casas coloridas que escala por una colina hasta llegar a la catedral de Santa Eufemia, proyectando sus fachadas en las aguas del Adriático. Fotogénica hasta decir basta, nada como descubrirla caminando para convencerse de que se trata de uno de los puertos auténticos d el Mare Nostrum. Después hay que ir a Porec para maravillarse con la basílica de San Eufrasio, uno de los más intactos ejemplos del arte bizantino, y así poner el colofón perfecto al litoral y emprender una nueva ruta por los pueblos altos que aguardan en el interior de la región.

Rovinj, Croacia
Rovinj, Croacia | rusm / ISTOCK

Un mundo aparte

Es aquí donde encontramos otra Istria. Menos gente, menos ajetreo turístico y un ritmo de vida sosegado. Allá donde dirijamos los ojos veremos olivos y viñas tapizando espolones rocosos. Y también montañas en cuyas cimas se asientan bellas aldeas medievales. Por algo hay quien ha bautizado este lugar como la nueva Toscana.

Istria, Croacia
Istria, Croacia | Alexandra Smielova

Pero sería un pecado concluir la visita a Istria sin degustar el que para muchos constituye el más exquisito bocado de la gastronomía universal. Nos referimos a la trufa, incluida en los menús de la mayoría de los restaurantes, preparada de mil y una maneras. Unos dicen que es afrodisíaca y otros que cuenta con extraños poderes semimágicos. Da igual. Lo que está claro es que es la manera más sabrosa de rememorar este rincón croata agraciado con tantas sorpresas. Una tierra que sólo puede dejar, y no sólo por la trufa, el mejor sabor de boca.