Islas Galápagos, biodiversidad y exotismo en Ecuador

Bien lo sabía Darwin, no hay mejor lugar en el planeta para ver la naturaleza más brutal que las Galápagos.

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Foto: RenHo / ISTOCK

En medio del océano Pacífico, las Islas Galápagos son un archipiélago de 13 islas grandes, seis más pequeñas y más de 200 islotes y promontorios rocosos, todos de origen volcánico. Fue aquí, junto a la línea imaginaria del Ecuador, hasta donde llegó Charles Darwin y donde, gracias a la observación del terreno y otros estudio posteriores, el gran científico estableció su gran obra maestra: la teoría de la evolución por la selección natural que relataría en su La Evolución de las Especies.

Con la mayor biodiversidad del planeta tanto de flora como de fauna, en este rincón del planeta se encuentran especies endémicas cuya importancia es vital: tortugas, pingüinos, pinzones, búhos o  pelícanos, son sólo un ejemplo. Aquí los programas de protección se hacen imprescindibles y los turistas tienen que acatarlos si quieren disfrutar de las islas.

A la hora de visitar las Islas Galápagos, las zonas más turísticas del archipiélago están en la Isla Isabela, la mayor de las islas y donde no es complicado divisar iguanas marinas, cormoranes no voladores o los curiosos piqueros de patas azules. También en la isla de San Cristóbal hay muchos lugares por visitar, como el islote del León Dormido, la Isla Lobos, la playa de Puerto Grande o Cerro Pitt. Pero la isla más habitada es la de Santa Cruz, donde se encuentran la Estación Científica Charles Darwin y las oficinas centrales del Servicio del Parque Nacional Galápagos, fundado en 1959, el primero del país. Pero además, las Islas Galápagos fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979 y Reserva de la Biosfera en 1985. 

Y es que aquí, la naturaleza se la toman muy en serio. Tanto es así que los amantes del medio ambiente y los entornos vírgenes tienen en este archipiélago un destino difícil de olvidar.