Islas Feroe, naturaleza mágica

Este archipiélago del mar de Noruega ofrece la naturaleza más salvaje que has imaginado nunca.

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Foto: miroslav_1 / ISTOCK

Las islas Feroe son un archipiélago de 18 islas en el mar de Noruega, al norte de Dinamarca. Gubernamentalmente, este territorio pertenece al Reino de Dinamarca, aunque cuenta con un régimen especial por el que se autogobiernan. Es por tanto, un país autónomo dentro de un reino que habla su propio idioma, tiene su propia moneda, no tiene ejército pero sí su propia iglesia: la iglesia evangélica luterana a la que pertenecen 40.000 de los 50.000 habitantes del archipiélago, que viven en unos 30 municipios.

Colonizado hacia el siglo X por emigrantes nórdicos, el terreno parece permanecer intacto desde entonces. En las Islas Feroe la naturaleza es abrumadora. Pasear por los antiguos senderos que conectan los pequeños pueblos o por los caminos de montaña -en función del nivel de cada uno- descubrirá lugares inimaginables en otros puntos del planeta. Impresionantes cataratas, abruptos y escarpados acantilados o praderas verdes como las esmeraldas son solo algunos de los atractivos.

Llama la atención, también las construcciones que parecen estar mimetizadas con el entorno. Y es que los tejados a menudo son de hierba, material que los ayuda a proteger las casas de las inclemencias del tiempo en estas latitudes del mundo.

Las Islas Feroe son, también, el paraíso para los amantes de las aves. Aquí se han catalogado hasta 305 especies diferentes en un sólo año. Entre ellas los simpáticos frailecillos atlánticos, ave que cría en islas del Atlántico Norte como Islandia, Groenlandia o Terranova, además de las Feroe.

Esta islas son, sin duda, una escapada única e inolvidable, donde el poder de la naturaleza así como el carácter de los habitantes de las Islas Feroe se quedan para siempre en la memoria del visitante, que en pocos lugares del mundo encontrará una naturaleza tan brutal y auténtica  como la que perdura en las Islas Feroe.