Islas Caimán: el paraíso que no conoces

Hay mucho más que glamour en este archipiélago tropical con uno de los fondos submarinos más increíbles del planeta.

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: JodiJacobson / GETTY

Su nombre es sinónimo de dinero, el que le otorga su condición de quinto centro financiero del mundo con más negocios registrados que personas y una de las economías más sólidas de ultramar. También es, todo el mundo lo sabe, un paraíso fiscal, un pequeño territorio en cuyo suelo se agolpa un mayor número de entidades bancarias que el que goza la ciudad de Nueva York.

lightphoto / ISTOCK

Las Islas Caimán, el diminuto archipiélago emplazado al noroeste de Jamaica, entre Cuba y la costa de Honduras, es definitivamente, un destino atípico donde los haya. Exótico como mandan los cánones del trópico, pero a la vez glamouroso, como atestiguan sus yates y Ferraris y el hecho de tratarse de un refugio perfecto para millonarios y parejas en luna de miel.

Más allá de esta peculiaridad, las Caimán encarnan esa imagen arquetípica de playas de arena nacarada bordeadas de cocoteros y con el mar turquesa de fondo. Un mar que es una delicia para los amantes de los tesoros del océano. Porque estos tres islotes descubiertos por Cristóbal Colón en 1503 están considerados una de las grandes mecas del buceo. El mismo Jacques Cousteau catalogó su fondo marino como el tercero más bonito del mundo.

JodiJacobson / GETTY

Gran Caimán, el principal centro turístico, es la isla más grande de todo el conjunto, que apenas alcanza la mitad de la extensión de Ibiza. En su colorida capital, George Town, los edificios acristalados de los bancos contrastan con las grandes mansiones de regusto británico, todo ello acorde con una normativa urbanística que prohíbe construir por encima de la altura de las palmeras.

Nadie que visite este lugar debería dejar de dar un paseo por el Parque Botánico Queen Elizabeth para apreciar su colección de belleza tropical, o de acercarse al Recinto Blue Iguana, donde contemplar a este curioso reptil de tono azulado, una especie endémica de la isla que, gracias a un programa de recuperación, ha dejado de estar en peligro de extinción.

Seven Mile Beach, Gran Caimán. | IreneCorti / ISTOCK

Gran Caimán alberga la joya de Seven Mile, una de las más deslumbrantes playas caribeñas. Diez kilómetros de arenal con forma de media luna, en los que se suceden los mejores resorts, los restaurantes de cocina internacional y las tiendas libres de impuestos. También aquí se puede visitar Sea Turtle Farm, una granja de tortugas marinas con un peso superior a doscientos kilos; o la divertida Stingray City (Ciudad de las Rayas), en North Sound, donde un bote te deja en medio de un mar que cubre hasta la cintura y simpáticas mantas raya se acercan a comer de la mano al tiempo que se las puede acariciar y nadar con ellas.

Otra excursión que nadie se pierde, aunque sólo sea por su carga simbólica, es la visita a Hell (Infierno), un pequeño pueblo a veinte minutos de George Town. Su curioso nombre se debe a unas formaciones de roca negruzca que parecen emanar del suelo de manera puntiaguda, y que se contemplan desde unas pasarelas de madera. A causa de las múltiples leyendas, el marketing turístico se apresurado a sacar  partido a este lugar con souvenirs relacionados con el diablo y hasta una oficina de correos que permite enviar postales "desde el infierno".

EXTREME-PHOTOGRAPHER / GETTY

Pero la actividad estrella de las Islas Caimán no puede ser otra que el buceo, para lo cual habrá que acercarse a las dos islas menores (Pequeño Caimán y Caimán Brac) y ya de paso disfrutar de dos destinos completamente vírgenes. Es allí donde aguarda una experiencia submarina inigualable, a lo largo de su arrecife con más de 600 especies de peces tropicales y restos de naufragios recubiertos de coral. El mejor enclave: Bloody Bay Wall, un acantilado vertical que se pierde en el fondo del océano a más de 1.800 metros de profundidad, y por el que desfila colección de criaturas marinas que no se ve en ninguna otra parte del mundo.