Nos vamos a hacer 'island hopping' por Filipinas: el planazo de este verano

¿Conoces esta modalidad de turismo por el país de las 7.107 islas?

Noelia Ferreiro
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Foto: Freeartist / ISTOCK

Disfrutar de playas idílicas en la más completa soledad, hacer kayak en lagunas cristalinas con miles de peces de colores o rendirse al submarinismo entre barcos revestidos de coral. Pero también explorar la jungla en busca de cataratas, relajarse en aguas termales y descubrir exóticas culturas en pintorescos poblados de corte tropical. Todo esto y mucho más es lo que aguarda en un viaje a Filipinas. Y la manera de realizarlo no es otra que haciendo Island Hopping, esto es, saltando de isla en isla en este remoto archipiélago.

El Nido en Palawan en Filipinas
El Nido de serpiente Vigan la Restinga, isla Palawan, Filipinas | Mlenny / ISTOCK

Indisociable del país de las 7.107 islas es desde hace unos años este término, presente en todas las propuestas turísticas. Pero, ¿qué es exactamente? ¿En qué consiste?

Una práctica de origen militar

Empecemos por sus orígenes, que no son otros que, curiosamente, una estrategia militar empleada por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. De ahí le viene el nombre a esta práctica hoy tan poco bélica que consiste, básicamente, en ir de una isla a otra con el marco de un paisaje de postal.

El Nido en Filipinas
Vista aérea de El Nido, Filipinas | R.M. Nunes / ISTOCK

Efectivamente, Island hopping fue en su día aquel ataque del general MacArthur a ciertos rincones del Pacífico para extender desde allí sus dominios. Hoy, mucho más plácido, es la forma en que se promocionan las excursiones que recorren en barco Filipinas.

Por cuenta propia o en plan organizado

Dicho esto, es fácil entender su funcionamiento. Sólo aclarar que puede hacerse de forma pública o privada. Es decir, por cuenta propia, tratando de coordinar los botes de línea que enlazan el archipiélago, o con un paquete organizado que podrá contratarse en las agencias locales de cualquier ciudad principal.

Bangka en El Nido
Bangka, barca tradicional filipina | ishcherbakova / ISTOCK

En este caso (el más recomendable), la cosa consiste en montarse en un barco que, por estos parajes, suele tratarse de una bangka (la embarcación tradicional de Filipinas) y, básicamente, dejarse llevar. La tripulación propone la visita a diferentes rincones, aconseja según el estado del mar, recomienda los rincones más idílicos y, en casi todos los casos, hasta prepara riquísimos almuerzos que normalmente consisten en pescado fresco cocinado a la brasa por el propio barquero y acompañado de fruta tropical.

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Coste más o menos elevado

En los tours, que también pueden hacerse a bordo de lanchas rápidas o incluso elegantes yates, se hacen paradas en las playas o en determinados puntos en el medio del mar idóneos para hacer esnórquel. Si se ha contratado un barco privado, existe la opción de decidir los lugares a visitar, así como el tiempo en el que permanecer en cada uno de ellos. Pero es el coste, claro, el que marca la diferencia. Sobre todo si se hace con pocas personas (hasta puede hacerse en pareja) lo cual dispara los precios.

Colinas de Chocolate en Filipinas
Las Colinas de Chocolate | danilovi / ISTOCK

De esto dependerá hacer Island Hopping por cuenta propia, libremente entre las islas, para ello existen compañías de ferry como 2Go, o contratando un tour en las agencias locales.

Los mejores lugares

En Filipinas, todas las islas merecen la pena, pero hay dos rincones que nadie debería perderse en un viaje de Island Hopping. Uno es El Nido, al norte de la isla de Palawan, donde encontramos un puzzle desbaratado de 45 riscos cubiertos de vegetación y ribeteados de arena blanquísima, es decir, de playas de postal que reciben casi en sus propias orillas delfines, tortugas en peligro de extinción y más de 800 clases de peces multicolores que serpentean entre los arrecifes de coral.

Coron en Filipinas
Coron, Palawan, Filipinas | Simon Dannhauer / ISTOCK

El otro son las Islas Calamian, Emplazadas al norte, en algún punto perdido a caballo de Palawan y Mindoro, entre el Mar de China y el Mar de Sulú. En este remoto lugar (que además tiene el aliciente de una escasa explotación turística) no sólo descansan las aguas más claras del país (con una visibilidad de 24 metros) sino también más de un centenar de islas de coral, selváticas y montañosas, muchas veces separadas tan solo por pequeños canales con todas las gamas del azul.