Así es la isla vecina que amenaza con la próxima gran erupción volcánica

Descubrimos el paraíso de las Azores que está siendo rápidamente evacuado

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Jeroen Mikkers / ISTOCK

Durante la erupción del volcán Cumbre Vieja de la isla de La Palma, en los últimos meses de 2021, varios conceptos de la jerga ligada a las Ciencias de la Tierra se convirtieron en familiares. Uno de ellos fue el de «enjambre sísmico», que vuelve a saltar a la palestra mediática por el acontecimiento de un nuevo evento de este tipo en una de las islas que forman parte del vecino archipiélago de las Azores.

Portugal está en alerta ante los miles de terremotos producidos en la última semana en la isla de San Jorge - algunos de ellos percibidos por la población -, concentrados en una zona cuyo epicentro se encuentra en el municipio de Velas.

Isla de San Jorge, Azores | CStorz / ISTOCK

La actual situación de incertidumbre y vigilancia ante una posibilidad real de erupción volcánica nos ha hecho fijar nuestra atención en esta isla que, más allá de este hecho, se trata de un bello ejemplo de relieve volcánico que destaca por sus magníficas fajãs o fajanas.

La punta de lanza de las Azores

A la misma latitud que Lisboa pero en una longitud que dista varios grados hacia el oeste, la Región Autónoma de las Azores es un archipiélago constituido por nueve islas divididas en varios grupos. El grupo más numeroso, en lo que a islas se refiere, emerge de las aguas del océano Atlántico alrededor de una larga cresta volcánica de más de cincuenta kilómetros de punta a punta. Se trata de San Jorge, un territorio con forma de punta de lanza que está copando nuestra atención en los últimos días debido al riesgo de una posible erupción volcánica.

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Una circunstancia que nos trae a la memoria las imágenes del volcán Cumbre Vieja de la isla de La Palma poniendo en vilo a toda su población y al conjunto de España durante casi tres meses y haciéndonos recordar que la magnitud de este fenómeno, en la más septentrional de las Canarias occidentales, aún sigue latente varios meses después debido a sus consecuencias.

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El elevado nivel de alerta que ha establecido el CIVISA (Centro de Información y Vigilancia Sismovolcánica de Azores) ante la recurrente actividad sísmica desde mediados de marzo, ha llevado a que un buen porcentaje de la población residente en el área del municipio de Velas – donde se encuentra el epicentro – lo abandone voluntariamente refugiándose en el municipio vecino de Calhetas o trasladándose a las islas más próximas del grupo central del archipiélago, como son Faial y Pico, uniéndose a la evacuación preventiva de personas enfermas, mayores o de movilidad reducida al otro extremo de San Jorge.

Bellas fajanas, abruptos relieves y naturaleza salvaje

Las islas Azores son de naturaleza volcánica y no es de extrañar que actualmente presenten actividad de esta índole, con episodios recientes ocurridos ya entrado el siglo XXI como el del intenso evento sísmico de 2005.

San Jorge no es una excepción y sus 237 kilómetros cuadrados de relieve sobre las aguas que ocupa la región macaronésica, en el Atlántico Norte, son fruto de la acción de las fuerzas de la Tierra hace cientos de miles de años, debido a la conjunción de placas tectónicas que convergen en este punto de la dorsal mesoatlántica.

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El característico relieve resultante de estas fuerzas en San Jorge es una prominente cresta que atraviesa la isla de un extremo al otro alcanzando una altura máxima sobre el nivel del mar de más de mil metros, en el Pico de la Esperanza, aunque otros picos colindantes rozan esa marca, como es el caso del imprescindible Morro Pelado, el cono con la cavidad volcánica más profunda de las Azores.

Mientras, los restos de las antiguas coladas de lava que acabaron formando fajanas – otro vocablo al que nos hemos acostumbrado tras la erupción en La Palma – son el elemento más sobresaliente de su perímetro costero y el asiento de una buena parte de los núcleos urbanos presentes en su territorio y el hogar de la mayor parte de sus poco más de 8000 habitantes.

La Fajã dos Cubres – una de las más icónicas de la isla – o la Fajã da Caldeira do Santo Cristo – la más famosa de San Jorge – son los ejemplos más representativos de las más de cuarenta que podemos encontrar a lo largo de la línea litoral, muchas de ellas accesibles únicamente a pie a través de senderos que nos permiten admirar la naturaleza salvaje de los escarpes y acantilados repletos de un verdor que es una de las señas de identidad de este punto de las Azores.

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Mientras, las poblaciones de Calheta y Velas, las más importantes de las existentes en la isla, nos aportan el toque etnográfico al adentrarnos en sus cascos históricos. La primera, una villa marinera por antonomasia y la segunda, la de mayor entidad, donde no podemos dejar la oportunidad de admirar su arco de roca o de bañarnos en sus piscinas naturales de la Preguiça.

Imprescindible también en la isla de San Jorge es llegar hasta el extremo oriental donde se sitúa el faro de la Punta del Topo, un lugar en el que se obtienen una vistas asombrosas y la visión justo enfrente del islote que da nombre a este accidente geográfico.