Sark, el último estado feudal de Europa, donde casi no gastan en gasolina

Viajamos hasta esta curiosa jurisdicción de apenas medio millar de habitantes

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: BrettCharlton / ISTOCK

En pleno canal de La Mancha, entre Francia e Inglaterra, donde el mar Céltico y el mar del Norte confluyen abrazando las islas británicas, aparecen un conjunto de peculiares islas que presentan un estatus especial basado en una autonomía territorial.

Entre ellas, la isla de Sark ha destacado por haber defendido, hasta épocas recientes, un curioso sistema de gobierno sustentado en el feudalismo, que la ha llevado a convertirse con el tiempo en una atracción turística.

Isla de Sark | Arndale / ISTOCK

Hoy en día, los visitantes disfrutan de un lugar diferente, donde el transporte está fuertemente limitado y el alumbrado público es inexistente. Un punto de la geografía europea fuera de lo común que ha escapado a las normas convencionales.

Bailíos, tenants y Chief Pleas

Cuando durante la Edad Media se crearon en Francia los bailiazgos como una forma de representación del Rey en un territorio – a través de unas figuras llamada bailíos -, quizás no se sospechaba aún que, al otro lado del canal de La Mancha, también iban a calar hondo.

Playa en la isla de Sark | Allard1 / ISTOCK

Estas particulares jurisdicciones fueron adoptadas en las islas del Canal tiempo después formando dos bailiazgos, el de Jersey y el de Guernsey, las dos grandes porciones de tierra de esta área marítima entre Francia y el Reino Unido. Precisamente a Guernsey pertenece la isla de Sark, que obtuvo en 1565 la categoría de feudo a perpetuidad de manos de la reina Isabel I a cambio de cincuenta monedas y el compromiso de mantener sus tierras protegidas de la amenaza de los piratas poblándolas con al menos cuarenta hombres.

El primer señor de Sark, Helier De Carteret, dividió así la isla en cuarenta porciones, disponiendo en cada una de ellas a cada uno de esos cuarenta hombres – los tenants - junto con sus familias, otorgándoles el derecho de transmitir estos terrenos en herencia a sus descendientes.

Calle de Sark | Allard1 / ISTOCK

Un sistema feudal que permaneció intacto durante siglos hasta que el rol del señor comenzó a perder privilegios y poder efectivo en favor de una asamblea de autoridades o Chief Pleas. No obstante, no fue hasta la llegada de una reforma política en 2006 y su posterior vigencia dos años después cuando este sistema acabó por abolirse para incorporar el sufragio universal.

El hecho de que este sistema se mantuviera hasta entrado el siglo XXI convierte a la isla de Sark en un caso realmente excepcional dentro de un clima democrático en el continente, siendo considerado el último estado feudal que quedaba en Europa.

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La joya de las islas del Canal

La isla de Sark es en la actualidad una jurisdicción con grado de independencia, aunque esté inmersa en el paraguas de la Corona británica. Esta condición y la existencia de un sistema administrativo propio, han ayudado a que este pequeño territorio de tan solo cinco kilómetros y medio de largo por dos y medio de ancho haya desarrollado todo un conjunto de normas y un estilo de vida propios que hacen de él un sitio verdaderamente singular.

Puerto en la isla de Sark | BrettCharlton / ISTOCK

La menor de las islas con autogobierno de las que se localizan en el canal de La Mancha es una dependencia situada en la bahía de Saint Malo, a tan solo 32 kilómetros de las costas francesas. Una cercanía que ya constató el genial escritor Víctor Hugo cuando describía a Sark como «fragmentos de Francia que cayeron al mar y fueron recogidos por Inglaterra». No le faltaba razón si atendemos a la enorme cantidad de términos derivados de la lengua francesa que se mezclan con el inglés en la gente local, influidos por el idioma original de la isla – ya en desuso -, de raíz normanda. 

Hoy en día, Sark constituye un precioso territorio considerado por sus habitantes como la joya de la corona de las islas del Canal. Unos habitantes que alcanzan la escasa cifra de medio millar aunque en los últimos años se ha venido realizando un esfuerzo por aumentar el censo.

Acantilados en la isla de Sark | Allard1 / ISTOCK

Si visitamos estas tierras nos encontraremos con una isla conformada por dos partes bien diferenciadas - unidas por el emblemático e icónico istmo de La Coupée -, así como por el islote de Brecqhou en el lado occidental, de acceso privado.

En todas ellas echaremos en falta elementos que nos resultan familiares en nuestra vida cotidiana pero cuya ausencia ha creado la identidad y el atractivo turístico de Sark. Aquí no encontraremos aeropuerto – tanto aviones como helicópteros están prohibidos en su espacio aéreo -, ni suministro de agua corriente o gas, ni alcantarillado o alumbrado público. Tampoco están permitidos los automóviles y solo pueden circular por su territorio tractores u otros vehículos de trabajo o ciclomotores, dejando vía libre a bicicletas y carruajes tirados por caballos.

Istmo de La Coupée | Allard1 / ISTOCK

Gracias a todo ello el ambiente tranquilo y sosegado está garantizado, al igual que un firmamento impecable, libre de contaminación lumínica, que ha posibilitado que el conjunto de la jurisdicción forme parte, desde 2011, de la Asociación Internacional del Cielo Oscuro, siendo además la primera isla del mundo en conseguirlo.

Sark es además un rincón altamente apreciado por sus espectaculares acantilados, sus paisajes, sus senderos, sus bahías y calas, sus campos llenos de verdor, sus pequeños puertos o por lugares de extraordinario valor natural como el promontorio de Gouliot y puntos que nos regalan vistas maravillosas como la colina de L’Eperquerie, con sus históricos cañones del siglo XVIII.