Isla de San Andrés, Caribe concentrado: donde el mar tiene 7 colores

Recorremos la paradisíaca isla que representa todo lo que puedes desear del caribe colombiano

Redacción VIAJAR
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Esta isla colombiana mira a las costas de Nicaragua desde un mar de fantasía donde se pueden contar hasta siete colores; así es como denominan oficialmente a este pedacito del Caribe , aunque sería más correcto llamarlos tonalidades: desde el tono arenoso que roba el agua a sus interminable playas hasta un azul marino (en su sentido más puro) pasando por matices verdosos, turquesas, opalescentes, violetas… Y esta es, ni más ni menos, la carta de presentación que uno contempla desde la ventanilla del avión justo antes de aterrizar en el pequeño aeropuerto. No es de extrañar que este archipiélago (llamado también San Andrés, como la isla más grande, junto a las de Providencia y Santa Catalina) fuera elegido como el mejor destino de Sol y Playa en los World Travel Awards de 2014, 2015 y 2019.

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Aquí, en poco más de 30 kilómetros cuadrados, uno se encuentra con casi cuarenta sitios para bucear, unas de las mejores playas del Caribe, el mencionado mar multicolor y gente llena de amabilidad… Declarado hace 21 años Reserva Mundial de la Biosfera, el archipiélago está a unos 750 kilómetros de la Colombia continental. Pero esta reserva no solo incluye las islas y sus cayos lejanos; además, conforma el 10% del mar Caribe, con una extensión mayor a los 300.000 kilómetros cuadrados.

Por su ubicación en el mar Caribe, el clima de San Andrés es paradisíaco. Las temperaturas oscilan entre los 26 y los 29 grados a lo largo de todo el año, de modo que, ya sea invierno o verano, el clima promedio es de 27 ºC. La temporada seca transcurre entre diciembre y mayo, mientras que la de lluvias va de junio a noviembre,  pero no son fuertes ni constantes como para estropear una estadía. 

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A estas islas paradisíacas llegan viajeros de todo el mundo en busca de atardeceres perfectos, playas de arena blanca y altas palmeras que se mueven con la brisa y que, combinadas con las sonrisas despreocupadas de sus habitantes, convierten a este destino en uno de los mejores lugares para pasar unas vacaciones tropicales.

Historia (y música) en cada rincón

En este pequeño paraíso las influencias de ingleses, españoles, piratas y corsarios se mezclaron con el pueblo afro para dar como resultado una cultura de mucha riqueza. De hecho, es habitual hablar a los lugareños en creole, una particular mezcla de inglés isabelino, español y dialectos africanos. En cualquier caso, el visitante no tiene que preocuparse: los sanandresanos también hablan español e inglés. Esta fusión cultural ha dejado una huella en la música, entre la que se encuentran ritmos como el reggae, el reggaeton, la soca, el calypso, el merengue, el vallenato y la salsa.

Playas, playas y más playas

Entre las mejores playas de la isla se encuentra Spratt Bright, ubicada en el sector comercial de San Andrés. Esta bordeada por un malecón lleno de restaurantes, hoteles, bares y tiendas. Sus más de dos kilómetros de extensión ofrecen diversas actividades desde simplemente tomar el sol, hasta disfrutar de deportes náuticos como el kitesurf y jetsky. También está Sound Bay, una playa alejada del bullicio citadino que se encuentra en medio de la zona donde habitan los nativos de la isla. 

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Otra importante playa es Cocoplum, que está protegida por una barrera coralina cuyo mar calmado y aguas cristalinas la convierten en un sitio ideal para pasar un día tranquilo con los más pequeños de la familia. Además, la poca profundidad de sus aguas permite caminar hasta Rocky Cay, un cayo rocoso rodeado de vida submarina a unos 200 metros de la orilla.

Tampoco te puedes perder Acuario, un conjunto de cayos conformados por Haynes Cay y Rose Cay. En el primero, de origen coralino, se encuentran restaurantes de comida típica y muestras de la fauna caribeña. El segundo es un banco de arena que se alarga o se encoge según el vaivén de las mareas.

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Sus aguas cristalinas han sido reconocidas como un acuario natural, ya que desde la orilla se pueden realizar actividades de snorkeling sin tener experiencia. En las horas de la tarde se realiza en un bajo claro frente al cayo el Tour Mantarraya, en el cual los asistentes tienen la oportunidad de alimentar mantarrayas en libertad, que llegan por docenas.

También es muy interesante visitar el Jardín Botánico, un espacio de ocho hectáreas en el centro de la isla en el que reina el aire fresco y puro. Allí se puede observar la vegetación que ha sobrevivido desde la era de los dinosaurios y otras plantas nativas.

Igualmente, en el occidente de la isla se encuentra el parque Westview, frente a la zona de La Piscinita, un buen sitio para zambullirse. Ahí se encuentra la Cueva de la Sirena y las famosas cabañas hechas con la aromática madera de coco. En el lugar, podrás nadar y recorrer un parque ecológico en el que se cultivan frutas como mango, tamarindo, piña y ciruela, además del árbol del pan. Con estas frutas, se preparan dulces y postres que podrás comprar allí. También vale la pena visitar la Cueva del Pirata Morgan, en el que, según la leyenda, este pirata guardaba las riquezas que robaba a los españoles.

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Y para experiencias únicas, la de Johnny Cay, un cayo con playas espectaculares, al que se llega tras 15 minutos a bordo de una lancha que navega sobre las aguas tranquilas del mar de San Andrés. Pisar el suelo de Johnny Cay es dejarse llevar por el vaivén de la música y disfrutar junto con los isleños que atienden a los viajeros en medio de sonrisas y bromas.

Más tesoros escondidos

Las islas de Providencia y Santa Catalina, calificadas cariñosamente como ‘El tesoro escondido del Caribe occidental’ por su belleza natural y su riqueza marina, son las otras dos que conforman en archipiélago. Para llegar a Providencia, puedes tomar un vuelo desde San Andrés que tarda alrededor de unos 20 minutos o subirte a bordo de un catamarán que completa el mismo recorrido en aproximadamente tres horas. Una vez allí, podrás llegar fácilmente a Santa Catalina cruzando el Puente de los Enamorados, una estructura flotante de 150 de metros que, según la leyenda, asegura el amor eterno de las parejas que lo atraviesen juntas.

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Recuerda que los turistas que viajan a la Isla de San Andrés deben comprar la tarjeta de turismo en el módulo de atención de la sala de espera el día del vuelo. Verifica el monto con anticipación. Además, ten presente que esta tarjeta se debe pagar en efectivo. 

Por último, debes saber que no es difícil encontrar alojamiento en San Andrés, pues la isla cuenta con una amplia oferta hotelera, que incluye opciones como hoteles resort, hoteles boutique y posadas nativas, que son casas de valor patrimonial o pertenecientes a la población raizal, y que sirven como alojamiento turístico representativo y tradicional de la isla. 

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