La isla de Mallorca también esconde belleza en su subsuelo

Formadas gota a gota con el transcurrir de los milenios, las cuevas mallorquinas poseen una extraordinaria riqueza geológica que las erige entre las más bellas del mundo

Redacción VIAJAR
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Foto: Dawid Kalisinski Photography / ISTOCK

Mallorca no solo es bella en su exterior, sino que cuenta con un interior por descubrir realmente sorprendente: sus cuevas. El subsuelo posee una riqueza geológica inigualable. Las estalactitas y estalagmitas han adquirido formas caprichosas y sorprendentes que dejarán con la boca abierta a todo aquel que disfrute del subsuelo mallorquín en alguna de las cinco cuevas que se pueden visitar. Estas son algunas de las más accesibles que bien merecen una visita durante la estancia en la isla:

1. Las Cuevas de Artà

Ubicadas en el interior de un acantilado y accesibles a través de una majestuosa entrada natural, las Cuevas de Artà son una de las cavidades más altas de Europa formadas por estalactitas de prodigiosas formas y extraordinarias proporciones pendiendo de una bóveda. Próximas a la playa de Canyamel, al noroeste de la isla, la ‘Reina de las columnas’ dejará ojiplático a los visitantes con sus 22 metros de altura, al igual que ‘El Infierno’, con su espectáculo de luz y sonido, o las piedras de carbono que semejan a diamantes a lo largo del recorrido.

Cuevas de Artà | trabantos / ISTOCK

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2. Las Cuevas del Drach

En estas Cuevas del Drach se encuentra uno de los mayores lagos subterráneos del mundo, el lago Martel, con 117 metros de largo, 30 metros de ancho y 14 metros de profundidad. Además, en ocasiones se convierte en escenario de conciertos de música y, también, se pueden hacer recorridos en barco.

Cuevas del Drach | Cristian Mircea Balate / ISTOCK

Pero estas cavidades, ubicadas en el municipio de Porto Cristo, no solo destacan por los bellos lagos que posee, su iluminación es otra de las maravillas que deja la visita a las cuevas. Fue el ingeniero catalán Carles Buigas, conocido como ‘el mago de la luz’ el autor de esta maravillosa obra lumínica.

3. Las Cuevas de Hams

Situadas también en Porto Cristo, las Cuevas de Hams, llevan este nombre por las formaciones arborescentes que la forman y recuerdan a los anzuelos, resultado de las corrientes y del trabajo de las arañas. Fueron descubiertas por el espeleólogo mallorquín Pedro Caldentey en el año 1905 y, al igual que las Cuevas del Drach, en el interior hay un lago con pequeños crustáceos prehistóricos desde donde se celebra un concierto de música clásica en una barca iluminada.

Cuevas del Hams | SemenovIgor / ISTOCK

4. Las Cuevas de Campanet

Admirables por su exuberante ornamentación de estalactitas y estalagmitas distinguidas por su blancura y delgadez, las Cuevas de Campanet se componen de numerosas galerías en roca calcárea de la edad mesozoica. Así, guardan un gran interés científico ya que albergan insectos cavernícolas endémicos y restos paleontológicos de Myotragus balearicus, un animal extinguido hace 5000 años emparentado con las ovejas.

Cuevas de Campanet | ABBPhoto / ISTOCK

5. Las Cuevas de Gènova

Situada en Palma y a 36 metros de profundidad, las Cuevas de Gènova, cuentan con una peculiaridad que las hace distintas al resto: los coraloides. Según estudios de la Universidad de las Illes Balears, estas formaciones se crearon hace alrededor de cuatro millones de años y están compuestas por agrupaciones de magnesio.