La isla más grande del Mediterráneo al borde del abismo: este pueblo italiano ha perdido 4 km de longitud y ha dejado las imágenes más impactantes que se recuerdan

Las lluvias torrenciales de enero abrieron una enorme grieta en el sur de Sicilia y obligaron a desalojar a cientos de vecinos en un territorio donde la naturaleza impone sus reglas.

Vista desde el mirador de Niscemi, Sicilia
Vista desde el mirador de Niscemi, Sicilia / Istock / Detlef Voigt info@gph-foto.de

Sicilia es espectacular, pero no es estable. Sus playas, sus acantilados y sus pequeños puertos pesqueros forman parte de la identidad de la isla más grande del Mediterráneo, pero también volcanes y temporales que recuerdan que no es una isla tranquila.

Sicilia es una isla en constante cambio

Sicilia es una isla en constante cambio

/ Istock

El pasado enero, Sicilia vivió un episodio que volvió a demostrar lo inestable que puede ser su terreno. En la localidad de Niscemi, en la parte sur de la isla, un deslizamiento de tierra provocado por días de lluvias muy intensas dejó a varios barrios literalmente al borde de un precipicio. Las imágenes de edificios con sus fachadas suspendidas sobre un gran desnivel circularon durante días en medios nacionales, y obligaron a evacuar a alrededor de 1.000 personas, entre vecinos y familias que vieron cómo el suelo cedía bajo sus pies.

Adriana Fernández

El deslizamiento afectó a un frente de terreno de al menos cuatro kilómetros de largo, según explicó el alcalde, Massimiliano Conti, y las autoridades locales marcaron una “zona roja” en la que no será seguro construir ni regresar a vivir en un tiempo. Las principales vías de acceso al pueblo quedaron cortadas y la protección civil italiana declaró el área de riesgo máximo tras las intensas precipitaciones causadas por la borrasca “Harry”, que azotó Sicilia y otras regiones del sur del país.

No es la primera vez que ocurre, pero sí una de las más mediáticas por la magnitud del desplazamiento y por la cercanía de viviendas a la fractura.

Lo ocurrido en Niscemi recuerda que Sicilia es un destino de contrastes naturales intensos y que conviene consultar siempre el estado de carreteras y accesos, especialmente en invierno o tras temporales fuertes.

La localidad de Niscemi, en la parte sur de la isla

La localidad de Niscemi, en la parte sur de la isla

/ Istock

Una costa en transformación

Además de estos cambios bruscos y repentinos, en las últimas décadas, el paisaje costero de la isla ha cambiado de forma evidente en algunos puntos del sur y del sureste por la erosión marina, un fenómeno que afecta a buena parte del litoral mediterráneo y que aquí se percibe especialmente.

En determinados tramos, la línea de costa ha retrocedido varios metros si se comparan mapas históricos con la situación actual. No lo ha hecho de forma brusca ni espectacular, pero ha sido un proceso progresivo que combina la acción de temporales cada vez más intensos, la subida del nivel del mar que va ganándole terreno a la línea de costa. Playas que hace 50 años eran amplias hoy aparecen estrechas; al igual que los paseos marítimos que necesitan refuerzos constantes para frenar el avance del agua.

Los estudios italianos llevan años advirtiendo de un retroceso significativo en varios tramos costeros: el número de municipios sicilianos cuyas playas corren el riesgo de desaparecer es de 20 de 111 (18%), según el European Data Journalism Network.

La costa sur es la más cambiante

Uno de los puntos donde más se ha documentado este retroceso es Gela, en la provincia de Caltanissetta y a una media hora de Niscemi, que cada año nota el mar un poco más cerca. Las marejadas invernales han afectado a tramos de playa y a infraestructuras cercanas al mar, obligando a intervenciones periódicas para proteger viviendas y espacios públicos.

Panorama del Mar Mediterráneo en Licata, Agrigento

Panorama del Mar Mediterráneo en Licata, Agrigento

/ Istock / Simone

La erosión también afecta a municipios cercanos como Licata o tramos del litoral de Agrigento, que registran problemas similares, aunque no al mismo ritmo. La construcción de puertos, espigones y presas en ríos que antes aportaban sedimentos al mar ha alterado el equilibrio natural. Sin ese aporte constante de arena, el oleaje encuentra menos resistencia y la arena va desapareciendo poco a poco.

Aun así, la costa sur de Sicilia sigue ofreciendo postales de enorme belleza y es necesario matizar que la isla no está “desapareciendo” ni está al borde del colapso, pero el retroceso del litoral es una realidad documentada. Pese a ello, la isla sigue ofreciendo cientos de kilómetros de litoral y playas espectaculares.

Eso sí, el acceso puede estar regulado según la temporada y el estado del terreno, por lo que es recomendable comprobar la situación actual antes de planificar una visita e informarse antes de elegir alojamiento en primera línea de playa, ya que ciertos tramos pueden encontrarse en obras.

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