La isla más "graciosa" del mundo está en Azores

Tiene molinos de viento y no es La Mancha. Es Reserva de la Biosfera y no es la isla de La Palma. Y se llama como una isla canaria sin serlo. ¿De qué lugar estamos hablando?

Redacción Viajar
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Foto: emzet70 / ISTOCK

Su homónima en Canarias, la isla La Graciosa junto a Lanzarote, dicen que recibe su nombre porque era graciosa a la vista. Y no hay nada que desmienta que la ilha Graciosa de las Azores también se llame así por este motivo. Eso sí, a la isla de las Azores en la que nos vamos a centrar en este artículo también se la conoce como la isla Blanca, debido a la presencia de traquita, una roca volcánica que con el tiempo se vuelve blanca.

Gruta da Maria Encantada. | Turismo Açores

Comparte con otra isla de las Canarias, con La Palma, el haber sido nombrada Reserva Mundial de la Biosfera. Y lo es por los siguientes motivos: 

  • Su rica flora terrestre: compuesta por 60 especies endémicas.
  • Su fauna: 33 artrópodos terrestres campan por la isla y es un paraíso para aves de especies raras y sensibles. Destaca el paíño de Monteiro, la única ave marina endémica de estas islas portuguesas, y el camachuelo de las Azores, una de las aves más raras de Europa.
  • Su patrimonio natural: en el que destaca su Caldeira, una cavidad volcánica espectacular, pero también sus fuentes termales. 

Y seguimos con el paralelismo con algunos lugares españoles, ya que la isla La Graciosa de las Azores está llena de molinos de viento. Los suyos se caracterizan por sus tejaditos rojos y son también testigos de la abundante producción de cereales que hubo en otros tiempos.

Molinos de viento.  | Unukorno

Aunque la isla es bastante plana, merece la pena subir hasta el Monte de Nossa Senhora da Ajuda para admirar las vistas que hay de Santa Cruz da Graciosa y todo el norte de la isla. Santa Cruz es la capital y de esos sitios que hay que recorrer a pie. Sobre todo, para apreciar sus casas con balconadas de hierro, sus callejuelas empedradas, sus plazas, sus iglesias barrocas... Respecto a estas últimas destacan la de la Misericórdia y la de Santa Cruz. 

También hay buenas vistas desde el faro de Ponta da Barca, que tiene la torre más alta de todos los faros de las Azores. Desde ella se puede ver el islote de Baleia (ballena), llamado así por la gran cantidad de ballenas que hay en la zona.

Pero sin duda, el lugar más importante de la isla es la Caldeira de Graciosa, formada por un cráter extinto como la Caldera de Taburiente de La Palma. Y dentro de la Caldeira, toca visitar una furna. La más famosa, la do Enxofre es una gruta volcánica con sus estalactitas y sus lagunas de agua sulfurosa (atención al olor). Y para continuar la experiencia volcánica, nada como subir al Pico Timão, asociado a la última erupción volcánica de La Graciosa, hace unos 2.000 años. 

Furna do Enxofre. | Turismo Açores

Como en casi toda isla macaronésica, las playas están contadas con los dedos de una mano. La Graciosa tiene algunas pequeñas en la zona de Praia y otra al norte, en Barro Vermelho. Pero hay otras opciones para darse un buen baño, por ejemplo, las termas. Las de Carapacho son las más famosas y se utilizan desde 1750. La temperatura de sus aguas, entre 36 y 40 ºC.

Para los que buscan experiencias de buceo, una de las que se ofrece es la de bajar a 21 metros de profundidad para ver el navío naufragado Terceirense. También hay rutas de buceo por la zona norte de La Graciosa, donde se pueden divisar meros y el coral negro de la zona.

Termas do Carapacho. | José Luís Ávila Silveira/Pedro Noronha e Costa

Finalmente, toca comer y obviamente el pescado es la base de la comida en La Graciosa. Se suele servir en caldereta o al horno. Y para los más golosos están las Queijadas de Graciosa, un tipo de pastel realizado con queso que es muy típico de Portugal.