La isla africana perfecta para ir en cualquier época del año: playas de ensueño y un precio muy económico
El lugar en la costa africana que te ofrece playas con aguas cristalinas, la ciudad más antigua del África subsahariana y la posibilidad de disfrutar de diversos deportes acuáticos.

Los tiempos cambian, todos lo sabemos. Y ese cambio trae consigo la posibilidad de soñar con pisar destinos que antes no estaban ni en el imaginario colectivo. Generaciones pasadas veían lejano viajar a África, América o Asia, o al menos no lo tenían tan presente. Ahora, la idea de tomar el sol en Zanzíbar, tomar mate en Argentina o asombrarte con la naturaleza en Tailandia llega progresivamente a nuestra mente y entra en nuestras posibilidades. Hoy os hablamos de un destino que, de hecho, poca gente conoce y poco a poco se está haciendo más famoso entre los que amamos viajar.
Efectivamente, estoy hablando de Cabo Verde, un conjunto de islas frente a la costa africana que no busca competir en publicidad, sino quedarse en la memoria como esa escapada que realmente lo dio todo.

Islas con personalidad propia
Cada isla en Cabo Verde tiene su propia personalidad; una banda sonora distinta según qué arena es la que pisas. Sal y Boa Vista te ofrecen playas largas, arena fina y deportes acuáticos que te harán sentir el protagonista. Son el destino predilecto para quien busca mar en todo su esplendor, desde kitesurf hasta paseos en barco entre unas aguas turquesas de categoría; te lo aseguro. Luego están Santo Antão y Fogo, dos de mis favoritas. La primera con senderos de montaña y pueblos rurales donde se respira otro aire, y la segunda, dominada por un volcán activo y viñedos que parecen crecer en otro planeta.

Santiago, por su parte, es donde empezó todo. Aquí está Cidade Velha, la ciudad más antigua de África subsahariana y primera capital colonial portuguesa, además de Patrimonio de la UNESCO desde 2009. Y no podemos olvidarnos de São Vicente, la cual alberga un legado cultural la mar de importante. De hecho, Mindelo acoge anualmente el famoso Carnaval en febrero y el festival de música en la playa en agosto. Por lo que, aunque puedas pensar que no hay nada y que parece de “otro planeta”; nunca juzgues un libro por su portada.

El clima únicamente te va a generar un problema, y es el de decidir cada día que hacer sin demasiadas limitaciones; absoluta libertad. Y es que, con más de 300 días de sol al año y temperaturas entre 22 °C y 29 °C, Cabo Verde no pelea con tu maleta ligera.
¿Es caro? Para nada…
Si vienes con chip europeo esperando maravillas por poco dinero, las buenas noticias es que no te vas a arruinar, y más si lo comparas con algunos precios que encontramos en nuestro territorio nacional, aunque eso da para otro artículo aparte. Un cálculo realista sitúa el gasto diario en unos 160 euros por persona, incluyendo alojamiento, comida, transporte y actividades. Así que, juzga tú mismo.

Los hostales rondan los 30-50 euros, mientras que hoteles de calidad media llegan a varias entre los 70 y 120; los resorts suben a más de 200 euros la noche. Por su parte, degustar platos locales tipo cachupa pueden costar entre 4 y 5 euros, mientras los restaurantes para turistas llegan a 20 euros. Y si necesitas transporte, tampoco te va a costar un riñón; los minibuses locales valen entre 1 y 2 euros por trayecto, pero barcos y vuelos entre islas suman entre 50 o 110. Aunque he de advertirte que los precios varían dependiendo de la estación, momento y demanda; como en todos lados.
Flotar en sal como en el Mar Muerto
Uno de los planes más pintorescos está en la antigua mina de sal de Pedra de Lume, dentro del cráter de un volcán extinto en la isla de Sal. Las salinas, hoy parcialmente inundadas, forman una especie de lago rosado y brillante donde puedes flotar sin esfuerzo gracias a la altísima concentración de sal. Es como estar en el Mar Muerto, pero en versión caboverdiana y con mucha más tranquilidad. El paisaje es de otro mundo: montañas rojizas, reflejos blancos y agua tibia donde te sumerges como en un ritual. Además, es uno de los pocos lugares del planeta donde se puede nadar dentro de un cráter volcánico. ¿Hace falta decir más?
Un destino auténtico y nada artificial
Aquí no encontrarás playas abarrotadas, tumbonas en hilera o multas por poner tu sombrilla. Tampoco centros comerciales gigantes o carteles de neón que anuncian la “happy hour”. Cabo Verde es un lugar para el disfrute, y bien sabemos en esta revista que nuestros lectores es lo que más buscan; ¿o no?
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