Intensa experiencia rural en la dehesa de Córdoba

La dehesa de Azuel, en la comarca cordobesa de los Pedroches, guarda un secreto: un alojamiento rural en un extenso encinar milenario que brinda la posibilidad de disfrutar de un turismo activo que combina la vida en el campo (contacto con el ganado, paseos a caballo...) con la educación medioambiental. El secreto se llama Cortijo de Eustaquio.

Francisco J. Martín Cejudo

En una finca familiar típica de la dehesa situada en el término municipal de Azuel (Córdoba), en pleno corazón del Valle de los Pedroches y en la confluencia de los Parques Naturales de Cardeña-Montoro, Sierra de Andújar, Valle de Alcudia, Sierra Madrona y Sierra Morena se ubicaun establecimiento rural singular, el Cortijo de Eustaquio. Regentado por una familia, la finca que lo alberga ha venido dedicándose durante varias generaciones a la práctica ganadera, concretamente a la producción de especies autóctonas como la oveja merina, la vaca retinta y el cerdo ibérico; de este último, además, comercializa productos cárnicos curados de bellota bajo la marca Hierro de Pizarro, con origen en la propia explotación. Ahora, esta finca se ha reconvertido en un cuidado proyecto de turismo rural y gastronómico que busca defender y promocionar esta forma de vida como ejemplo de economía sostenible, además de ofrecer actividades pensadas para todos los públicos y edades.

Dentro de la finca hay varios lugares de interés y de obligada parada por su valor cultural o paisajístico. La joya principal se encuentra en forma de zahurda. Fue construida en el siglo XIX a base de piedra de granito y barro. Su diseño estaba pensado para amortiguar cambios radicales de temperatura entre estaciones y para protegerse del ataque de los lobos. También alberga una era donde se trillaban los cereales tras la siega para obtener el grano. Otra parada sería la cantera de granito, donde los picapedreros (profesión ya en desuso) extraían adoquines y bloques de granito a mazo y martillo. Con interés paisajístico está el arroyo del Endrinal, con abundante fauna autóctona, como nutrias, hurones, conejos, liebres, abejarucos, abubillas, águilas culebreras, águilas reales, búhos reales, linces ibéricos y buitres. Y destacan dos miradores naturales desde los que se puede contemplar una amplia panorámica de la dehesa, Sierra Madrona y Azuel, la población más cercana.

Sabores de tierra

Dentro de las actividades gastronómicas, el Cortijo organiza cursos de corte y degustaciones guiadas de jamón ibérico de bellota y de otros embutidos: caña de lomo, lomito, salchichón y chorizo de su propia marca, Hierro de Pizarro. También jornadas de la matanza típica en temporada, en las que se muestra cómo se elabora el embutido de forma tradicional o un espectacular paté ibérico. Asimismo, destacan los cursos de cocina en los que se enseña paso a paso las recetas de platos tradicionales de la zona como el salmorejo, las migas tostas, la caldereta de cordero, el lechón frito y el ajo migao, así como recetas de dulces típicos: rosquilla, hojuelas, roscos, flores.

En el Cortijo de Eustaquio se pueden hacer múltiples actividades de turismo activo, como senderismo con visitas guiadas por la finca y cursos de fotografía paisajística. Pero, sin duda, las más solicitadas son las actividades ecuestres, que incluyen paseos en carreta por la finca y rutas a caballo, una forma original de recorrer el paisaje. Los más pequeños disfrutan también de paseos en burro. Otro tipo de actividades en entornos cercanos comprenden la observación de buitres, una ruta de pinturas rupestres, la ruta por las dehesas de Azuel, jornadas de caza fotográfica, visitas a una ganadería de toros bravos y la observación, en temporada, de la berrea del ciervo.

Respeto al medio ambiente

Estas actividades van más orientadas a grupos, pero también a familias con hijos pequeños. En ellas se pretende, por un lado, enseñar los recursos que ofrece la naturaleza (botánica, fauna, micología, geología) y, por otro, inculcar valores de respeto y cuidado hacia el medio ambiente. Por ello se proponen actividades como jornadas temáticas de observación e interpretación en la dehesa, centradas en el cuidado del medio ambiente y la ganadería extensiva, con especial mención del aprovechamiento de la dehesa por el cerdo ibérico de bellota en el tiempo de la montanera y actividades de granja-escuela, para ser ganadero por unos días, en las que la propia gente de campo explica de forma amena el trabajo que durante generaciones vienen haciendo los ganaderos, y hacen partícipes de ellas a los huéspedes.

En la oferta de alojamiento para esta temporada del Cortijo de Eustaquio se pueden contratar paquetes de varios días (3, 5 y 8 días), con posibilidad de servicio de catering de platos típicos de la zona y carnes de cerdos ibéricos de bellota, cordero lechal y ternera de los Pedroches.

La finca cuenta con una casa labriega con dos plantas hecha con piedra de granito, cuya construcción data de 1889. Dispone de tres habitaciones amplias y cuarto de baño. Adosado a la casa se encuentra el pajar, hoy convertido en un acogedor salón con chimenea. Ambos dan a un porche que era el antiguo tinado donde se situaban las pesebreras de las vacas y la cuadra de los mulos utilizados en las labores de labranza. Hay barbacoa, un gallinero (ahora guadarnés) y horno típico donde se sigue cociendo el pan y los dulces como manda la tradición. Junto a la entrada se encuentra la bodega y una pequeña tienda-museo donde antiguamente se curaba la matanza. La casa está decorada con numerosos objetos antiguos como candiles, ubios, cencerros y hierros de marcar. Un viaje a otros tiempos.