Indispensables de Praga

Pasear por la ciudad checa es una experiencia que se torna inolvidable.

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Foto: ISTOCK

Son muchos los que no dudan en calificar a la capital de la República Checa como una ciudad de cuento. A orillas del río Moldava, sus calles están plagados de lugares en los que el turista que la visita por primera vez no podrá evitar quedarse encantado y gratamente sorprendido.

La que fuera capital del Reino de Bohemia antes y de la antigua Checoslovaquia después, es la ciudad más poblada del país, pero apenas cuenta con 1,2 millones de habitantes, lo que le convierte en una capital relativamente pequeña por la que pasear se hace imprescindible y necesario, pues es en su centro donde se encuentran casi todas las atracciones turísticas.

Entre las más visitadas y recomendadas se encentran la plaza de la Ciudad Vieja con la iglesia de Nuestra Señora de Týn, que destaca por sus dos torres puntiagudas que parecen salir de entre los edificios de la plaza y es su fachada está oculta por ellos. También en esta plaza se encuentra la torre del antiguo ayuntamiento de Praga. Desde lo más altos, las vistas sobre la iglesia de Nuestra Señora de Týn y los tejados de esta barrio de la ciudad son únicas. En la pared sur de esta torre es donde se ubica la que quizá es la mayor atracción de la ciudad: el reloj astronómico. De origen medieval, cada hora en punto -desde las 9:00 hasta las 21:00 horas- se congregan bajo él decenas de personas para ver el desfile de los doce apóstoles y otras figuras que representan a la avaricia, el turco, la vanidad y la muerte.

Fuera de la plaza de la Ciudad Vieja, El Clementinum o Biblioteca Clementina se encuentra a medio camino entre el Puente de Carlos V y la Plaza de la Ciudad Vieja de Praga y hay quien la considera una de las bibliotecas más bellas del mundo.

Por último, la iglesia de San Nicolás, en el barrio de Malá Strana, es una de las grandes joyas del barroco al norte de los Alpes. De ella, destaca su cúpula, dorada y la más alta de toda Praga.